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Inseguridad y desempleo conforman un círculo
vicioso
Foros sobre
la consulta popular se toman los auditorios universitarios.
Las directivas
confirman su compromiso con los debates nacionales.
Estudiantes
afirman que sus opiniones se traducirán en votos.
Por Alonso Salazar
"La situación del país es demasiado compleja
y difícil y aquí tenemos la tendencia a pensar en
salvadores. De pronto lo que está ocurriendo con el gobierno
de Uribe es que estamos volviendo a aterrizar sobre la realidad
del país. El Gobierno ha tenido que desarrollar una serie
de políticas que son muy impopulares como el ajuste fiscal
y la reforma laboral, que tiene unos impactos sociales extraordinarios.
"La economía está que coquetea con una recuperación,
pero no lo hace definitivamente y la estrategia de seguridad,
en la que mayor confianza depositaron los colombianos, todavía
no da los resultados esperados. Específicamente sobre las
zonas de rehabilitación hay quejas, porque después
de varios meses de decretadas, no hay mayor inversión social
ni efectos específicos sobre el orden público.
"Adicionalmente, el Gobierno ha tenido una serie de problemas
y enredos como el manejo que le ha dado el Ministro del Interior
a los temas polémicos y el propio tema del referendo, que
ha terminado siendo un enredo en el que el Gobierno ha tenido
un gran desgaste.
"Pienso que todos estos factores se suman para deteriorar
la imagen del Gobierno, pero creo que los colombianos tendríamos
que ser más realistas en el sentido de dar un tiempo para
esperar esos resultados. Milagros no van a haber y hay que mantener
la confianza en que un proyecto de cohesión social pueda
sacarnos de la situación en la que estamos.
"Por otro lado, seguimos en un círculo vicioso que
es muy endemoniado: el problema de violencia, inseguridad y el
tema del desempleo. Hay quienes afirman que la violencia se alimenta
de toda esta situación social y en alguna medida hay razón
porque si se mira la situación en el campo, quienes ingresan
a los grupos armados es gente que vive en unas precariedades extraordinarias,
de situaciones familiares muy difíciles. Visto de otro
lado, la economía no se recupera por el tema de la inseguridad,
porque es demasiado costoso invertir en un país donde hay
unos costos de vigilancia, de escoltas y de cuidar infraestructuras,
que no hacen rentables muchos de los proyectos.
"Hay que romper ese círculo vicioso y trabajar, al
mismo tiempo, asuntos sociales. También es prioritario
trabajar por la recuperación de la ciudad, que tiene que
ver con el diálogo con la guerrilla y también con
el tratamiento de muchos fenómenos de delincuencia.
Estamos entrampados y a veces la gente se desespera más
por la inseguridad y a veces vuelve al tema de la situación
social pero es, creo, un círculo vicioso.
"En este sentido, mirar los resultados de Bogotá
es importante para el resto del país, porque ha sido una
combinación muy exitosa de un proyecto social donde se
busca mejorar la calidad de vida del conjunto de los ciudadanos,
de darle más posibilidades de atención a sectores
pobres y de tener unas políticas de seguridad y convivencia
que se han mantenido en el largo plazo y que han hecho esa rebaja
sustancial en las tasas de homicidio y criminalidad. Pasar de
80 homicidios por cada cien mil habitantes en 1995, a 26 que se
presentaron el año anterior, es algo extraordinario en
un país con la crisis que Colombia está viviendo
y por los problemas tan endémicos de violencia.
"Creo que es un paquete de transformación que está
dando resultados y que si las políticas continúan,
podrían aún dar mejores resultados."
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