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Al referendo no lo marcan los partidos
La intención
de voto y conocimiento es similar entre colectividades.
La mitad
de los seguidores de Serpa no votaría el texto de la consulta.
En las regiones,
la Cafetera lideraría participación en las urnas.
Por Isolda
María Vélez H.
Medellín
Lanzar
dardos a otros, o armar peleas, como las protagonizadas por el
ministro del Interior, Fernando Londoño Hoyos, y el vicepresidente
de la República, Francisco Santos Calderón, calificando
de apátridas y gallinas a los que no van con el referendo,
lo único que logran es alejar más a la opinión
pública de la consulta.
Según la encuesta de Invamer, en este momento, la estrategia
es convencer, con argumentos, a nuevas personas y acrecentar el
apoyo político de los liberales oficialistas, los independientes
y otros sectores sociales, que, de acuerdo con sus respuestas,
podrían hacer parte del grupo de votantes si se intensifica
la campaña.
Al cruzar los datos sobre los que respaldaron a Horacio Serpa
Uribe en las pasadas elecciones presidenciales y su intención
de voto del referendo, se encontró que el 50 por ciento
no votará el referendo, pero un 27 por ciento de sus electores
sí lo haría.
En la franja de los partidos, los liberales y los conservadores
se diferencian muy poco en sus intenciones de voto. Mientras que
los conservadores dicen que irían a las urnas en un 35
por ciento, los liberales lo harían en un 33 por ciento.
El pequeño margen entre ambas colectividades persiste
entre quienes definitivamente no votarían el texto. El
43 por ciento de los conservadores no tiene intención de
hacerlo, pero el 45 por ciento de los liberales tampoco lo haría.
Según ese análisis, el referendo no parece un tema
de partidos políticos o identidades programáticas.
Al referendo le va bien entre aquellos ciudadanos que aprueban
la gestión de sus alcaldes, lo que podría estar
asociado, según los analistas, al hecho de que si al presidente
Uribe le va bien, a la ciudad o al municipio también.
Por ocupación y edad
En cada uno de los hogares, el referendo también es tema
de análisis.
Según la encuesta de Invamer, contratada para EL COLOMBIANO,
El País y la revista Semana, las amas de casa son las que
menos intención de voto tienen, un 55 por ciento, frente
a los jefes de hogar, que se disponen en un 36 por ciento para
ir a las urnas.
En el hogar, las personas mayores de 60 años tienen la
intención de votar el referendo (43 por ciento). Los hombres,
en general, (36 por ciento) apoyan más la idea de sufragar
que las mujeres (25 por ciento).
Por clases sociales, quienes pertenecen a la alta respaldarían
la consulta con sus votos (36 por ciento), pero la clase baja
(en un 35 por ciento) definitivamente no lo haría.
De los encuestados, los que solo cursaron primaria se alejan
más de la posibilidad de participar en este proceso democrático
(57 por ciento), frente a los universitarios (42 por ciento) que
tienen intención de voto favorable y opinan con más
acierto (48 por ciento) cuando se les pregunta de manera espontánea
por las reformas que se adelantarían con el texto constitucional.
Las regiones
La encuesta que recorrió 39 municipios del país
para conocer la opinión de los colombianos, confirmó
que existe más interés en las grandes ciudades que
en las poblaciones con menos de 20.000 habitantes.
El 80 por ciento de los encuestados en los pequeños municipios
poco o nada saben del referendo. En la región Cafetera,
donde se ubica Antioquia, y en la región suroccidental,
son los lugares en los que mayor desconocimiento hay de la consulta
(76 y 75 por ciento, de manera respectiva).
En promedio, los bogotanos conocen del tema en un 34 por ciento,
mientras que en las localidades más pequeñas la
cifra solo llega al 27 por ciento.
En intención de voto, la bandera la lleva la zona cafetera,
con un 39%, por encima de la Costa Caribe, la zona central del
país y el suroccidente.
Los más apáticos, hasta el momento, de acuerdo
con la encuesta Invamer, son los habitantes del Valle, Cauca y
Nariño, que no irían a las urnas en un 55 por ciento.
El reto para quienes están interesados en que el referendo
se conozca, bien para su votación positiva, selectiva o
negativa, es llevar hasta el último hogar del país,
la campaña de pedagogía para que el ciudadano, comprenda
la dimensión del proceso democrático y participe
sin ninguna apatía y con pleno convencimiento.
Lanzar dardos a otros, o armar peleas, como las protagonizadas por
el ministro del Interior, Fernando Londoño Hoyos, y el vicepresidente
de la República, Francisco Santos Calderón, calificando
de apátridas y gallinas a los que no van con el referendo,
lo único que logran es alejar más a la opinión
pública de la consulta.
Según la encuesta de Invamer, en este momento, la estrategia
es convencer, con argumentos, a nuevas personas y acrecentar el
apoyo político de los liberales oficialistas, los independientes
y otros sectores sociales, que, de acuerdo con sus respuestas,
podrían hacer parte del grupo de votantes si se intensifica
la campaña.
Al cruzar los datos sobre los que respaldaron a Horacio Serpa
Uribe en las pasadas elecciones presidenciales y su intención
de voto del referendo, se encontró que el 50 por ciento
no votará el referendo, pero un 27 por ciento de sus electores
sí lo haría.
En la franja de los partidos, los liberales y los conservadores
se diferencian muy poco en sus intenciones de voto. Mientras que
los conservadores dicen que irían a las urnas en un 35
por ciento, los liberales lo harían en un 33 por ciento.
El pequeño margen entre ambas colectividades persiste
entre quienes definitivamente no votarían el texto. El
43 por ciento de los conservadores no tiene intención de
hacerlo, pero el 45 por ciento de los liberales tampoco lo haría.
Según ese análisis, el referendo no parece un tema
de partidos políticos o identidades programáticas.
Al referendo le va bien entre aquellos ciudadanos que aprueban
la gestión de sus alcaldes, lo que podría estar
asociado, según los analistas, al hecho de que si al presidente
Uribe le va bien, a la ciudad o al municipio también.
Por ocupación y edad
En cada uno de los hogares, el referendo también es tema
de análisis. Según la encuesta de Invamer, contratada
para EL COLOMBIANO, El País y la revista Semana, las amas
de casa son las que menos intención de voto tienen, un
55 por ciento, frente a los jefes de hogar, que se disponen en
un 36 por ciento para ir a las urnas.
En el hogar, las personas mayores de 60 años tienen la
intención de votar el referendo (43 por ciento). Los hombres,
en general, (36 por ciento) apoyan más la idea de sufragar
que las mujeres (25 por ciento).
Por clases sociales, quienes pertenecen a la alta respaldarían
la consulta con sus votos (36 por ciento), pero la clase baja
(en un 35 por ciento) definitivamente no lo haría.
De los encuestados, los que solo cursaron primaria se alejan
más de la posibilidad de participar en este proceso democrático
(57 por ciento), frente a los universitarios (42 por ciento) que
tienen intención de voto favorable y opinan con más
acierto (48 por ciento) cuando se les pregunta de manera espontánea
por las reformas que se adelantarían con el texto constitucional.
Las regiones
La encuesta que recorrió 39 municipios del país
para conocer la opinión de los colombianos, confirmó
que existe más interés en las grandes ciudades que
en las poblaciones con menos de 20.000 habitantes.
El 80 por ciento de los encuestados en los pequeños municipios
poco o nada saben del referendo. En la región Cafetera,
donde se ubica Antioquia, y en la región suroccidental,
son los lugares en los que mayor desconocimiento hay de la consulta
(76 y 75 por ciento, de manera respectiva).
En promedio, los bogotanos conocen del tema en un 34 por ciento,
mientras que en las localidades más pequeñas la
cifra solo llega al 27 por ciento.
En intención de voto, la bandera la lleva la zona cafetera,
con un 39 por ciento, por encima de la Costa Caribe, la zona central
del país y el suroccidente.
Los más apáticos, hasta el momento, de acuerdo
con la encuesta Invamer, son los habitantes del Valle, Cauca y
Nariño, que no irían a las urnas en un 55 por ciento.
El reto para quienes están interesados en que el referendo
se conozca, bien para su votación positiva, selectiva o
negativa, es llevar hasta el último hogar del país,
la campaña de pedagogía para que el ciudadano, comprenda
la dimensión del proceso democrático y participe
sin ninguna apatía y con pleno convencimiento.
Algunos momentos claves del referendo
7 de agosto: El presidente Álvaro
Uribe Vélez radica el proyecto del referendo, el día
de su posesión, en el Congreso.
15 de octubre: Las comisiones
primeras de Senado y Cámara aprobaron el referendo y lo
pasaron a plenarias en el Congreso.
21 de diciembre: Congreso aprobó
el referendo, se le entrega a la Corte como proyecto de ley, sin
sanción presidencial.
20 de enero: La Corte Constitucional
devuelve el proyecto de ley que convoca a referendo porque define
que no es ley estatutaria sino ordinaria especial y, por lo tanto,
debe ser sancionada.
22 de enero: El referendo regresa
a la Corte como la Ley 796.
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