| Participación
política de los funcionarios, todo un enredo
Constitución
impide a miembros del Estado actuar en asuntos electorales.
Por ser la
consulta un proceso especial, no se sabe si cabe la restricción.
Desde los
concejales hasta el Presidente, lideran hoy campañas.
Procurador
mantiene su silencio. Analistas y legisladores, hablan.
Por
Edward
Jaramillo González
Medellín
En Colombia está prohibido que los funcionarios públicos
participen en política. Así lo establece la Constitución
Nacional en su artículo 127 y varios decretos y leyes que
han especificado y ampliado, aún más, este precepto
normativo.
Por eso resulta tan controversial que hoy el propio presidente
Álvaro Uribe Vélez, varios de sus principales ministros
y una importante cantidad de alcaldes, gobernadores, concejales
y diputados en todo el país, hagan parte de campañas
que promueven o rechazan el referendo.
También, que los organismos de control, como la Procuraduría
General de la Nación o el mismo Consejo Nacional Electoral,
no hayan emitido todavía un concepto preciso al respecto,
por lo que, hasta el momento, todos los funcionarios públicos
se sienten libres de tomar una determinación propia sobre
la materia.
Son las múltiples interpretaciones jurídicas, que
hace cada uno de los miembros del Estado, sobre lo atípico
o especial de esta herramienta de participación, la que
sustenta las posiciones de unos y otros sectores, que buscan hundir
o sacar adelante el cuestionario de 19 preguntas, que toca temas
políticos, económicos y judiciales.
Esta es la razón por la cual, por estos días, se
presentan difíciles manejos administrativos y políticos
al interior de la administración pública en el ámbito
local, regional y nacional.
La discusión se torna más difícil, además,
porque dentro del texto que el Gobierno quiere poner a consideración
de los ciudadanos, se contempla la ampliación de períodos,
en un año, para los actuales mandatarios locales y regionales;
así como la eliminación de las contralorías
y las personerías zonales. Decisiones que afectan directamente
intereses particulares y convierten el debate del referendo en
un ejercicio, muchas veces, más emocional que racional.
"Porque toca directamente el futuro de los puestos de trabajo
de cientos de colombianos, ya sea para bien o para mal",
advierte el constitucionalista Jaime Castro.
Las visiones
En medio de este caos conceptual que, según analistas,
responde a lo novedoso del mecanismo de participación utilizado
por la administración Uribe para adelantar las reformas
de las que depende la aplicación de sus principales políticas,
aparecen las voces de analistas y congresistas.
El abogado Jesús Vallejo Mejía, por su parte, sostiene
que no está mal visto que los funcionarios públicos
inviten al país a votar. "Es que el voto es un deber
ciudadano, es un exabrupto que el CNE haya emitido un concepto
diciendo que la abstención es un mecanismo válido
de participación, nunca. Por ello creo que no está
mal hecho que el Presidente y sus funcionarios inviten a los ciudadanos
a acudir a las urnas, es lo más normal", explicó.
Lo que sí aclaró Vallejo, es que se debe meditar
si a los funcionarios se les debe dar la oportunidad de hacer
campaña a favor o en contra de ciertas tesis contenidas
dentro del referendo, como la prórroga de mandatos, por
ejemplo. El senador independiente Antonio Navarro Wolf, por su
parte, aseguró que los miembros del Gobierno Nacional no
deben tener impedimentos para promocionar el referendo, pero que
los mandatarios locales y regionales deben abstenerse de emitir
cualquier concepto sobre el texto de reforma constitucional.
"No se nos puede olvidar que son los alcaldes y gobernadores
los principales beneficiados o afectados con los resultados de
la votación del cuestionario", indicó.
Con esta tesis concuerda el congresista uribista Rafael Pardo,
quien, no obstante, advirtió que lo que preocupa es que
"nadie puede negar que será muy difícil regular
la presión de alcaldes y gobernadores, así como
de contralores y personeros regionales, sobre sus empleados y
comunidades, para que voten, a su beneficio, el referendo".
El silencio
Contrastan todas estas voces, con el silencio de aquellos funcionarios
que, como el procurador general de la Nación, Edgardo Maya
Villazón, se mantienen mudos a pesar de estar llamados
a orientar al país en un momento en el que se necesita
claridad para establecer normas de juego que permitan a los amigos
y enemigos del referendo, expresarse de manera legítima.
Mucho más, después de que la oficina jurídica
de este organismo emitiera un concepto sobre el tema, en respuesta
a una petición del constitucionalista Jaime Castro, que,
además, Maya no asumió como oficial. Dicho fallo
dijo que los funcionarios públicos podían desarrollar
una labor pedagógica sobre el referendo, pero sin inducir
al sí o al no.
Así, el panorama político sigue enredado. Fue imposible
hablar con el Procurador sobre el tema, pues aunque anunció
hace un mes una directiva al respecto, aún no dice nada.
Pedagogía
Artículo 127 de la Constitución
Nacional
A continuación presentamos el artículo de la Constitución
Nacional que sustenta el debate originado por un sin número
de interpretaciones sobre la participación de los funcionarios
públicos en asuntos políticos:
Art.127. "... A los empleados del Estado y de sus entidades
descentralizadas que ejerzan jurisdicción, autoridad civil
o política, cargos de dirección administrativa,
o se desempeñen en los órganos judicial, electoral,
de control, les está prohibido tomar parte en las actividades
de los partidos y movimientos y en las controversias políticas,
sin perjuicio de ejercer libremente el derecho al sufragio..."
"...La utilización del empleo para presionar a los
ciudadanos a respaldar una causa o campaña política,
constituye causal de mala conducta".
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