|
Reforma
política, el Plan B que pulirán en el Congreso
Congresistas le apuestan más al acto legislativo que al
referendo.
Gobierno
insiste en que no tiene alternativa distinta a la consulta.
Hoy se reúnen
las comisiones primeras en sede de los conservadores.
Colprensa,
Bogotá
Para el ministro del Interior y Justicia, Fernando Londoño,
no existe un "Plan B" en el tema del referendo y, por
lo tanto, se la jugará hasta el final por la consulta.
Sin embargo, en el Congreso la mayoría de las miradas apuntan
a la reforma política antes que al referendo.
El acto legislativo de 44 puntos ya cumplió con éxito
su primera vuelta en el Congreso y a medida que se acerca el inicio
de sesiones ordinarias, la iniciativa parece tomar más
fuerza.
Y es que los tropiezos sufridos por el referendo, su lento trámite
en la Corte Constitucional y los pronósticos sobre su votación
han convertido al acto legislativo, que en un principio fue considerado
como "el blindaje" del cuestionario de 19 puntos, en
uno de sus más serios contendores.
Desde la administración de Andrés Pastrana el Congreso
de la República ha intentado realizar una reforma política.
Es más, durante ese cuatrienio un proyecto similar se hundió
en el último debate, cuando ya todo el mundo daba por hecho
un cambio en las costumbres políticas.
Y a partir del 20 de julio de 2002, al comenzar una nueva legislatura,
tanto liberales como los integrantes de la izquierda democrática
empezaron a presionar con proyectos de ley la discusión
de un acto legislativo para realizar una reforma política.
Estas dos iniciativas se unieron a la propuesta del gobierno
Uribe que, en ese sentido, era discutida con el proyecto del referendo.
Fue por ello que decidieron incluir los trece puntos fundamentales
de la consulta popular en el acto legislativo.
Durante las discusiones de la reforma política, tanto
en el Senado como en la Cámara de Representantes, los congresistas
adoptaron al pie de la letra los artículos que iban siendo
aprobados en la discusión del referendo.
Los únicos temas que no están incluidos en la reforma
política son los de carácter económico. Por
ello, muchos analistas, como el senador Carlos Gaviria, piensan
que la Corte Constitucional podría eliminar del referendo
los temas fiscales, en aras de la unidad de materia, fundamental
en un proyecto de ley.
Blindaje o Plan B
En un seminario sobre reforma política, organizado esta
semana por la Escuela Superior de Administración Pública
(Esap), el ministro Fernando Londoño Hoyos reiteró
lo que ha venido diciendo el presidente Uribe: que el Gobierno
no tiene un Plan B y que el referendo sigue siendo la opción
número uno.
Pero, desde hace varios días sectores muy cercanos al
Gobierno le solicitaron al presidente de la República que
"se la juegue toda por la reforma política" y
que deje de lado el referendo.
Uno de los principales argumentos que esgrimen los partidarios
de esta propuesta es que la reforma política ya está
muy adelantada y que podría ser aprobada, incluso antes
que el referendo; además, el Gobierno se ahorraría
250 mil millones de pesos que cuesta la consulta popular.
El vicepresidente del Senado, Darío Martínez, fue
uno de los primeros en alertar al Gobierno sobre esta situación.
El senador dijo que "el Gobierno debe jugársela a
dos bandas, como ha venido haciendo, y como nosotros cogimos la
delantera con el acto legislativo debe jugársela por éste
y no perder más tiempo".
Pocos días después, uno de los más representativos
uribistas, el senador Germán Vargas Lleras, aunque se mantuvo
firme en su apoyo al referendo, dijo que no le disgustaba la posibilidad
de que el Gobierno pusiera todas sus energías en el adelanto
de la reforma política.
Otras voces del Congreso, como el caso del liberal oficialista
Ramón Elejalde, plantean que "lo que debe hacer el
Gobierno es jugársela por el acto legislativo, que en junio
16 ya estaría aprobado y época para la cual, yéndole
muy bien, estaría realizándose el referendo. Además,
porque se ahorrarían cuantiosos recursos". Puntualizó
Elejalde que el Gobierno agendó mal el proceso del referendo.
Gobierno hasta el final con referendo
Fuentes del Gobierno no creen en las intenciones del Congreso
para autorreformarse y citan como ejemplo los reiterados fracasos
ocurridos.
Para el asesor presidencial José Obdulio Gaviria, "la
clase política suele ver como minusválido político
al pueblo y, por lo tanto, prefiere hacerle la tarea". Agregó
que en el proceso del referendo, el Gobierno y los amigos de la
consulta tienen que hacer la pedagogía política.
"El país tiene que aprender a hacer procesos políticos
de alto contenido, el país es capaz de pensar", señaló
el asesor.
Según Gaviria, de ser aprobados en el acto legislativo
algunos puntos del referendo, se podría considerar la posibilidad
de retirarlos de la consulta, pero advirtió que "la
sustancia, lo que le da el sabor al caldo del referendo no está
en el acto legislativo".
El Asesor de la Presidencia sostuvo que el Gobierno debe jugársela
por el referendo "y no puede estar haciendo malabares y cálculos,
debe mejorar el nivel de información de la opinión
pública y que ésta actúe en consecuencia".
|