Cartagena, del pudor a las
siliconas
En 67 años son muchas las anécdotas
generadas por las reinas.
La del concurso es una historia de evoluciones
en la moda y la belleza.
En su primera versión, nadie imaginó
lo lejos que llegaría el reinado.
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Por
Gloria Edith Gómez
Medellín
La primera Reina Nacional de la Belleza que hubo en Colombia,
ostentó la corona durante 14 años. Se llamaba Yolanda
Emiliani Román y fue elegida en 1934 por un jurado que
componían tres eminentes hombres de la política
nacional. No tenía silicona, ni postizos. Sus vestidos
no eran de diseñador y nunca enseñó nada
más arriba del tobillo. La pionera de las beldades tenía
una cara agraciada y un toque de estilo para lucir vestidos señoreros.
Luego estalló la Segunda Guerra y el mundo ya no tuvo tiempo
para pensar en ligerezas, pero 14 años después,
retornaron los deseos de diversión y nada mejor que la
belleza femenina para complacerlos. El Reinado Nacional renació
en 1947 por idea de Ernesto Carlos Martelo, miembro de la Junta
de Fiestas Populares de Cartagena.
Más de cinco décadas después, Colombia sigue
cambiado sus rutinas en noviembre, para seguir el ritmo de los
contoneos, tacones, canutillos y lentejuelas.
A través de esta historia de bellas y escándalos,
pueden leerse los cambios en la moda, en los conceptos de estética
y en el comportamiento social colombiano.
De menos a más
Poco queda hoy de aquellas cándidas y regordetas mujeres
que posaban sonrientes y tímidas ante jurados que por cierto,
se fueron internacionalizando con el paso del tiempo. Eran silvestres
y sin ninguna preparación. El polvo de arroz y labios pintados
en forma de corazón, eran sus únicos artilugios
para mejorar.
Se inspiraban en el glamour y el estilo de estrellas como Marlene
Dietrich y Grace Kelly. Usaban guantes hasta el codo y posaban
de divas. No se pensaba en otros idiomas ni en cirugías
y los mayores escándalos tenían que ver con novios
que se llevaban a su reina a dar un paseo en moto, como le ocurrió
a Doris Gil Santamaría en !957.
La aparición del vestido de baño en 1951, escandalizó
pero también marcó un tímido derrotero para
que las reinas mostraran realmente sus atributos. La iglesia lo
prohibía y algunas candidatas -muy obedientes- se negaban
a dejarse fotografiar con el pecaminoso traje. Cuenta la historia
que así fue como Sonia Heidman, obtuvo la corona en 1961.
Por largo y pudoroso que fuera, al igual que hoy, el traje de
baño era una prueba de fuego. La favorita de ese mismo
año, Luisa Marina Gómez, de Caldas, no soportó
la idea de exhibirse y sufrió una crisis nerviosa que la
sacó del concurso.
Gracias a este traje revelador, en la historia del reinado quedaron
inscritos cuerpos inolvidables como el de Ella Cecilia Escandón
de Santander en 1973, Margarita Rosa de Francisco en 1984, Patricia
López Ruiz en el 86 y Paula Andrea Betancur en 1993.
En el 70, las figuras perdieron kilos y centímetros. La
moda se hizo más liviana con ombligueras, descaderados
y mini faldas. De los 80 se recuerda el rostro siempre muy recargado
de maquillaje y accesorios de Nini Johana Soto; el reinado de
Susana Caldas, quien le ganó la corona a Angela Patricia
Janiot de Santander, actual presentadora y periodista de CNN;
las melenas alborotadas y los cabellos recogidos perfectos para
recibir la corona.
Los 90 en cambio fueron tiempos de silicona, de cirugías
rumoradas y negadas. Mientras las cinturas se mantenían
dentro de los 60 centímetros, los pechos crecían
hasta llegar e incluso superar los 90. También de esta
época, la cercanía de Colombia al título
de Miss Universo con Paula Andrea Betancur, Paola Turbay y Carolina
Gómez, así como los escándalos más
sonados del reinado. La Señora Amazonas Catherine Sánchez
y los líos de narcotráfico en que se vieron involucradas
algunas candidatas. Capítulos aparte con los que se podría
escribir otra historia. La verdad es que 67 años es mucho
tiempo para recoger anécdotas y más cuando sus protagonistas
son mujeres hermosas.
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