La
reina quiere ser ministra
La bumanguesa Diana Lucía Mantilla, se llevó
la corona en Cartagena.
Su triunfo se lo debe a la gran seguridad que proyecta.
Tras su elección dijo que quiere llegar a la política
y luchar contra la corrupción.
Entre sus preocupaciones están las personas desplazadas.
Por
Gloria
Edith Gómez
Cartagena
Una multitud de cartageneros recibió con aplausos
y ovaciones a Diana Lucía Mantilla Prada, cuando
salió del Centro de Convenciones de Cartagena pasada
la media noche del lunes. La bumanguesa sonrió y
los saludó satisfecha, sabiendo que, durante el próximo
año, esa será la constante a donde quiera
que vaya.
Una hora antes había sido elegida Señorita
Colombia en una competencia que trajo algunas sorpresas,
como la inclusión de la candidata de Santa Marta
entre las cinco finalistas y la designación de la
siempre favorita Valle, en el quinto lugar del certamen.
Sus primeras palabras al ponerse la corona -que dejó
caer accidentalmente en medio de la emoción- fueron
de gratitud hacia Dios y de compromiso con el país.
Voy a llamar al presidente Álvaro Uribe para
ofrecerle mi ayuda y decirle que en mí, tiene una
trabajadora incansable para sacar adelante a Colombia.
A la tradicional rueda de prensa en el Salón Barahona
llegó escoltada por Raimundo Angulo y por la chaperona
oficial de las reinas, Ekatherina Lombana, quien aún
traía los ojos enrojecidos por el llanto de su despedida
con Vanessa Mendoza.
No se imaginan como me siento, es una alegría
indescriptible, fueron las palabras de Diana Lucía
a la prensa. Acostumbrados a sus discursos elaborados y
llenos de argumentos, los periodistas le preguntaron si
había pensado en incursionar en política.
Sí, de hecho quiero ser ministra de Hacienda
porque en países tan pobres y con tan pocos recursos
como el nuestro, no se pueden permitir la corrupción
y el mal manejo de los dineros del Estado, fue su
respuesta. Una reina con semejantes aspiraciones le hizo
pensar a algunos, en que este cuento ha cambiado mucho.
Planes sociales
Si bien es una constate que todas las candidatas hablen
de su interés por los problemas sociales, en el caso
de Diana Lucía el tema tiene peso, pues ha trabajado
hasta ahora en dos organizaciones que favorecen a los desprotegidos,
Manos amigas y La posada del peregrino. Por eso tiene muchas
ideas sobre la labor social y piensa aplicarlas en el tema
que más le preocupa: los desplazados.
Es un problema enorme. En Bucaramanga existe un sector
llamado Café Madrid en el que la pobreza es tal que
sus habitantes no piden dinero sino plásticos y otros
elementos para protegerse de la lluvia. Debo hacer algo
por ellos.
Entre sus planes está el de crear unas cooperativas
de interés solidario, para que la gente más
pobre se vincule y entre ellos mismos generen empleo, con
beneficios tributarios para las empresas privadas que contraten
sus servicios, señaló la soberana.
Ante la contundencia y el sentido de sus respuestas, muchos
se animaron a preguntarle por otros problemas del país,
como el narcotráfico y la guerrilla y ella, sabiendo
que una reina no está autorizada para hablar de ello,
le lanzó una mirada a Raimundo Angulo y a la chaperona
y optó por una respuesta poco comprometedora. El
medir sus palabras será otra constante.
Mientras la nueva soberana hablaba, en un rincón
del salón Vanessa Mendoza conseguía, por primera
vez en el último año, posar para una foto
familiar sin que nadie la interrumpiera ni le prestara atención.
Ya no soy la reina y eso siempre da un poco duro,
comentó la chocoana a los últimos periodistas
que la entrevistaron.
Entre la agitación, sobresalía el desencanto
de la señorita Valle, Gina Paola Arango. La
jurado venezolana me dijo que para ella, yo era la reina,
pero que no pudo hacer nada al respecto, se lamentaba
la tercera princesa. Así son las historias de las
reinas. Tienen finales tristes para unas y felices para
pocas, como la santandereana quien desde ya parece dispuesta
a demostrar que hará mucho más que adornar
cocteles.
¿Quién es Diana Lucía?
Diana Lucía Mantilla Prada, nació en Bucaramanga,
tiene 21 años y adelanta estudios de Finanzas Internacionales
en la Universidad Externado de Colombia. Sus medidas son
90-57-90, mide 1.74 m y pesa 50 kilos. Pero más allá
de los números, que hablan de un físico casi
perfecto, en el que asegura, no han intervenido las cirugías
estéticas, la nueva reina es una mujer con iniciativa,
de carácter fuerte y con un discurso político
que convencería a cualquiera.
Habla inglés y francés, practica el patinaje,
el squash y el voleibol. Enloquece por los helados, le teme
a una enfermedad grave más que a la muerte misma
y asegura que su color preferido es el blanco porque le
da tranquilidad, cosa que el país entero pudo comprobar
durante los estresantes minutos finales de la velada de
elección y coronación, cuando Diana Lucía,
envuelta en un elegante diseño blanco, entonó
sin nerviosismo un trozo de la canción Quiero, que
ella misma compuso y grabó junto a otros dos temas
de su autoría. La nieta e hija de dos ex reinas de
Santander, hizo cumplir aquello de que a la tercera es la
vencida.
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