| Surfing,
otro atractivo de Nuquí
No hay que buscar destinos foráneos para este deporte extremo.
Playas como
El Chileno, Cabo Corrientes y Juan Tornillo son ideales.
La seguridad
es un elemento primordial en esta zona del Pacífico.
Por
Donaldo Zuluaga
Velilla
Nuquí
Bricenio Quiñónez es un moreno alto y atlético.
Nació en el mar azul de Nuquí, por eso sabe de todos
sus misterios, secretos y peligros. Conoce con sabiduría
todos sus espacios. Un día decidió que podía
estar parado encima de las grandes olas que revientan en las playas
de Nuquí, y comenzó para "Pozo" como allí
le conocen,otro desafío: enfrentarse a las olas sólo
con una tabla.
Muy temprano y al mejor estilo de los surfistas australianos,
Pozo tomó una tabla prestada y emprendió, conjuntamente
con Guillermo Gómez, un administrador de empresas con muchas
olas encima; Darío López, un buzo industrial que
cada vez que puede traslada su residencia al fondo del mar; Alejandro
Peláez, un estudiante de diseño industrial que lleva
la tabla adherida en su cuerpo y en su mente y cada vez que puede
sale a buscar olas a Ecuador, Costa Rica o California, y Zully,
también estudiante de diseño, quien acompaña
a Alejandro en todas sus aventuras extremas. Todos ellos iniciaron
el 28 de mayo la llamada Expedición Surf-Nuquí.
Se trataba de descubrir un frente de olas que venía por
el Pacíficoy explorar sus movimientos para surfear en la
zona.
El equipaje estaba dispuesto en la lancha: tablas, tanques de
buceo, aletas, snorkel, arpones, boya para pesca, atarraya, anclas...
En medio de un cielo azul y un mar del mismo color, Pozo arrancó
el motor en sentido norte. La aventura comenzó bien. Un
grupo de delfines grises salieron coquetamente a saludar a los
expedicionarios en medio de saltos y figuras en un hermoso ballet
que los acompañó por varios kilómetros. Más
adelante estaba Aruzí, un pequeño poblado de pescadores
donde los niños improvisan tablas y salena jugar con las
olas que allí revientan.
Los ojos de los expedicionarios comienzan a abrirse cuando a
lo lejos avistan lo que puede ser un buen lugar para surfear.
Al llegar, se sumergen para investigar el comportamiento de las
olas y la superficie marina. Pero las mejores playas estaban por
llegar. Pozo prosiguió la marcha hacia las playas de Juan
Tornillo, Bajo Maecha y El Chileno donde encontraron olas hasta
de seis metros de altura perfectas para desafiar. La aventura
comenzó: tablas al agua y la figuras de los cinco surfistas
empezaron a planear sobre las inmensas crestas de agua que por
algunos segundos los hace sentir amos y dueños del mar.
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Bricenio, el moreno de Nuquí, mezcla su piel negra con
las enormes burbujas. Por su parte Guillermo Gómez, el
más veterano, afirma que al planear sobre olas "se
experimenta un estado de libertad tal, que uno no tiene tiempo
de pensar en nada".
Los integrantes de la expedición, al final de la aventura,
certificaron que en las playas de Nuquí se encontraron
olas ideales con buena forma, tamaño y fondo rocoso; sitio
de máxima seguridad. Playas de arenas ideales para novatos
y fondos rocosos para expertos. Ahora las playas de Nuquí
tienen la aprobación de cinco expertos y Nuquí tiene
otro atractivo.
Implicaciones
Descubren nuevas playas para
practicarlo
El Hotel El Cantil de Nuquí, la aerolínea Satena
y la Escuela Wind & Surf Ola Viento, en Medellín, se
unieron con empresarios de la zona para realizar la llamada Expedición
Surf Nuquí, conformada por un grupo de deportistas que
investigaron y descubrieron nuevasplayas para la práctica
de este deporte extremo.
Los surfistas encontraron olas ideales tanto para novatos (Tequito,
Terco, Termales) como expertos (Bajo Maecha, Amargal, Cabo Corrientes,Juan
Tornillo y El Chileno).
El Hotel El Cantil, distante 30 minutos de Nuquí, posee
instructores y el equipo adecuado para el aprendizaje del surf.
Ofrece además cómodas instalaciones, excelente alimentación
basada en comida de mar, desplazamientos en lanchas, buceo, kayak,
pesca y caminatasecológicas, entre otras.
La Escuela Wind & Surf Ola Viento dicta cursos en Medellín
para personas de 5 años en adelante. La teoría se
dicta en su sede Aquamarina y la práctica en la piscina
de olas del Antioquia Tropical Club. El wind surf lo dictan en
Girardota, en Inverlagos. Los únicos requisitos son ganas
y saber nadar ya que el resto de la emoción será
en el mar. El curso tiene un costo de $190.000y son 10 horas mínimas.
Mayores informes en el 342-41-74.
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