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Edgar Rentería
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Cuando Édgar Rentería se fue a probar fortuna en el
béisbol organizado de Estados Unidos, comenzando en Los Pasadores
de Miami, uno de los equipos de las llamadas sucursales de la Gran
Carpa, nadie garantizaba que en sólo dos años ese pelotero
espigado fuera a ser ascendido. |
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Rápidamente,
se hizo al puesto de paracortos en los Marlins de Florida; y, en su
segunda temporada, llegó a una Serie Mundial. ¡Quién
se imaginaría que se coronaría campeón, casi
como novato, tal como lo hizo en 1997!
Ni siquiera el propio jugador lo llegó a pensar, pese a la
facilidad para atrapar pelotas en un sector complicado del terreno
de juego. Tampoco imaginó que en esta temporada que acaba de
terminar se consolidaría a la defensiva como el mejor campocorto
de la Liga Nacional de Béisbol.
Rentería, ese tímido y humilde jugador de 27 años,
que en un abrir y cerrar de ojos cambió los polvorientos campos
de entrenamiento de Barranquilla, en 1994, por los bien acondicionados
diamantes de pelota de Estados Unidos, tuvo un 2002 cargado de brillantez
que ni siquiera un bajón, en la fase final, empañó.
Este año contribuyó para la clasificación de
los Cardenales de San Luis a la postemporada. Se consolidó
como el segundo mejor pelotero del equipo, con un promedio al bate
de .305. Demostró que es parte vital del elenco pajarraco que
funciona cuando él está en plenitud, pero que merma
al mismo ritmo que baja el colombiano, como sucedió frente
a los Bravos, cuando disputó el banderín de la Liga.
El 2002 marcó un hito en la carrera del ahora fornido beisbolista:
superó la barrera de los 1.000 hits, hecho sin precedentes
para el béisbol colombiano. Nunca antes -desde cuando Luis
Castro inició la incursión criolla en el deporte de
los bates y las manillas en E.U., en 1.902- un jugador de este país
había superado la barrera de los mil (terminó la campaña
con 1.061).
Además, pegó sus dos primeros grand slams (cuadrangulares
con bases llenas) y lo hizo en un tiempo récord (menos de 15
días, entre uno y otro). Pero, como si eso fuera poco, Rentería,
nacido el 8 de julio de 1975 en Barranquilla, ganó el Bate
de Plata, máxima distinción a los jugadores que se destacan
a la ofensiva. De entre 1.200 peloteros que hacen parte de la Gran
Carpa, él es uno de los 18 mejores. |
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