Inicio EL COLOMBIANO Inicio Resumen - Bitácora informativa de enero a junio de 2003
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ANÁLISIS DE LA ECONOMÍA
Análisis de la economía

Javier Fernández Riva | Analista y asesor económico


“No hay razones para la euforia, puesto que Colombia apenas está saliendo de varios años económicos malos... sin embargo, vive un proceso de consolidación económica que le permitirá acelerar el crecimiento de largo plazo y reducir los riesgos de nuevos retrocesos. La política económica colombiana retornó al pragmatismo”.


Con escasas y previsibles excepciones el país reconoce que durante el primer año de la presidencia de Álvaro Uribe se avanzó en todos los frentes clave de su Programa de Gobierno. Voy a intentar señalar brevemente los principales logros económicos, su relación con las políticas ejecutadas y lo que puede esperarse para el futuro.

El medio ambiente externo. Contrariamente a lo que se señala en los documentos oficiales, con excepción del desastre venezolano este año el medio ambiente externo no fue hostil al buen desempeño de la economía colombiana. Es cierto que la economía mundial no va disparada, pero en enero-junio de este año el PIB de Estados Unidos creció 2.1 por ciento anual, en contraste con 1.8 por ciento anual un año atrás.

Las tasas de interés en dólares cayeron hace pocas semanas a sus mínimos de cuatro décadas, un gran alivio para un país endeudado. Los “spreads” de la deuda externa, esto es, los márgenes sobre las tasas de los títulos del Tesoro de Estados Unidos, que el país debe pagar para colocar bonos de deuda externa, descendieron a plomo desde sus picos del tercer trimestre del 2003, siguiendo una tendencia general en América Latina.

Los precios de nuestro principal producto de exportación, hidrocarburos, se mantuvieron por las nubes. Como si fuera poco, en promedio de enero-julio el dólar se devaluó 22 por ciento anual frente al euro, lo que reforzó el efecto de ganancia de competitividad internacional del peso.

El único frente externo donde las cosas empeoraron respecto al 2002 fue la crisis venezolana por la recesión, la devaluación del bolívar, el control de cambios y la actitud de las autoridades del país vecino, que hicieron que las exportaciones colombianas a ese destino cayeran 63 por ciento en enero-mayo y, todavía más importante, que muchas empresas perdieran confianza en Venezuela como destino de sus ventas.

Política económica
El curso reciente de la economía es el resultado de las políticas ejecutadas, más que de accidentes o factores externos. La política fiscal fue muy activa y el desempeño económico no podrían entenderse sin hacer alusión a medidas como la elevación del impuesto a la renta y la extensión del IVA a nuevos productos y servicios, el congelamiento de los salarios de los empleados públicos, el cierre de ministerios y entidades y el despido de miles de trabajadores, y el recorte de los gastos de inversión.
Fue una política fiscal contraccionista o “procíclica”, pues redujo la demanda agregada e hizo más difícil que la producción alcanzara su potencial, así el objetivo de las medidas fuera mejorar las condiciones para el crecimiento en el largo plazo.

En contraste, la posición de la política monetaria fue expansiva y “contracíclica”, pues buscó compensar las tendencias depresivas mediante la provisiónde alta liquidez y el mantenimiento de tasas de interés reales muy bajas. También fue expansiva la política cambiaria, que se tradujo en una elevación del tipo de cambio real, muy favorable para las exportaciones.

Resultados
Todas las cifras disponibles sugieren una aceleración del crecimiento del PIB, hacia una tasa anual que la mayoría de los observadores estima entre 2.2 por ciento y 2.6 por ciento en el año completo. La recuperación es general, con buen dinamismo de la industria manufacturera, un cambio positivo en la tendencia de las ventas del comercio al detal y una excelente dinámica de la construcción y del sector financiero.

El único dato firme y desfavorable que conozco es el de una caída mensual de 18 por ciento de las ventas de vehículos en junio. En empleo las cifras son aún más alentadoras. Tomando promedios de tres meses encontramos que la tasa de desempleo de abril-junio fue 14.0 por ciento, 1.8 puntos menor que un año atrás, y que el número de personas ocupadas en la nación fue 17.32 millones, 910 mil más que un año atrás.

El empleo se comportó mejor que la producción pues dos sectores líderes, construcción y exportaciones no tradicionales, son muy intensivos en el uso de trabajo. Las noticias de la inflación fueron menos favorables, pues la tasa anual a junio, 7.22 por ciento, fue un punto mayor que la de junio/02.

Sin duda se pagó un costo por la devaluación efectuada para mejorar la competitividad cambiaria, y por la extensión del IVA a nuevos productos y servicios, para avanzar hacia el equilibrio fiscal. En mi opinión, nos salió barato, sobre todo considerando que el aumento de la inflación fue transitorio: la tendencia de la tasa anual mejoró desde mayo y no hay duda de que en los próximos meses se ganará mucho terreno. No me extrañaría ver, en marzo/04, una inflación anual de cinco por ciento.

Las cifras de la balanza comercial están a mayo, y a primera vista no lucen bien, pues en ese período se registró un déficit comercial de 112 millones de dólares en comparación con un superávit de 202 millones un año atrás. Sin embargo, considero excelente ese resultado de la balanza teniendo en cuenta la crisis venezolana y un crecimiento de las importaciones de bienes de capital de 21.5 por ciento anual, que fue buscado por la política económica con medidas como la exención del IVA para esas importaciones.

Uno de los avances más importantes fue el del frente fiscal. Para el Gobierno Nacional el balance antes de pago de intereses fue, en el primer semestre del 2003, positivo en 3.69 billones de pesos, en comparación con un déficit de 0.23 billones en el primer semestre del 2002.

Conclusiones
No hay razones para la euforia, puesto que Colombia apenas está saliendo de varios años económicos malos, que aumentaron la pobreza y erosionaron el capital productivo. Además, subsisten riesgos como los que llevaron al Presidente Uribe a rechazar las iniciativas de su equipo económico de acentuar el ajuste fiscal.

Es interesante que en su informe al Conpes del 29 de julio Planeación Nacional, aunque registró con satisfacción los avances en muchos frentes consideró prudente no elevar su pronóstico de crecimiento del PIB en 2003, que sigue en 2.0 por ciento.

Sin embargo, Colombia vive un proceso de consolidación económica que le permitirá acelerar el crecimiento de largo plazo y reducir los riesgos de nuevos retrocesos. Más que las tendencias de las variables deben registrase con esperanza los avances en la conducción de la política económica: tasas de interés bajas y estables, tipo de cambio real elevado y ajuste fiscal firme pero prudente. La política económica colombiana retornó al pragmatismo y sentido común que durante décadas le permitieron ostentar el récord del mayor crecimiento sostenido de América Latina.



     
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