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FEBRERO | COLOMBIA
Se fue la sonrisa de Juan Luis Londoño

Víctima de un accidente aéreo murió el ministro antioqueño de Protección Social, Juan Luis Londoño de La Cuesta. Su muerte ocurrió en momentos en que desarrollaba un ambicioso proyecto con las reformas laboral y pensional.


Terminaron los días de angustia y zozobra. En la cuchilla del cerro San Julián, Ibagué, fue hallada la aeronave en la que viajaba Londoño.
Lena María Bloss y Alirio Arcila acompañaban al ministro en su viaje. También José Joaquín Vera y el piloto Germán Vanegas.
Al caer la tarde del martes 11 de febrero fue encontrada, luego de intensa búsqueda, la avioneta que transportaba al ministro de Protección Social, Juan Luis Londoño de La Cuesta. El lugar, la cuchilla de San Julián, en Ibagué.

En la aeronave, el Ministro antioqueño viajaba con cuatro personas: Alirio Arcila Solano, asesor en empleo del Ministerio; Lena María Bloss Sánchez, asistente personal del Ministro; José Joaquín Vera, a cargo de la seguridad de Londoño de La Cuesta y Germán Vanegas Sierra, piloto de la avioneta.

Había salido del aeropuerto de Flandes, en Tolima. Y la búsqueda movilizó una flotilla de 18 helicópteros, satélites y una plataforma aérea estadounidense. Por tierra participaron cerca de 500 socorristas que durante seis días recorrieron la Cordillera Central, entre Quindío y Tolima.
Mientras tanto, el país siguió atento cada paso, con la esperanza de que los ocupantes aparecieran con vida.

Juan Luis Londoño fue considerado como uno de los ministros estrella de la administración de Álvaro Uribe Vélez, no sólo por su carisma y capacidad para enfrentar complejos retos, sino porque logró que el Congreso de la República le aprobara las reformas laboral, pensional y de riesgos profesionales, proyectos bandera del Gobierno, que tuvieron oposición de las centrales obreras y de algunos representantes y senadores.

El Presidente decretó dos días de duelo e izar el Pabellón Nacional en los edificios públicos, y manifestó que remplazar a Londoño de La Cuesta era un hecho imposible. Dijo también el mandatario que “en su quehacer público (Juan Luis) creyó siempre que lo posible nace de las utopías soñadas y llevadas a la realidad por acción colectiva”.

Un líder permanente
En el editorial de EL COLOMBIANO publicado el 13 de febrero se destacó como el líder que sabía trabajar en equipo, que inspiraba confianza y que además daba confianza. Y en aquel momento de duelo nacional, se recordaron algunas de sus palabras. Decía, por ejemplo, que “sin empleo nunca habrá pensiones; sin igualdad contractual no habrá empleo; sin protección social, no habrá pensiones ni contratos”.

Y estaba convencido de que la principal enfermedad del país es el pesimismo mental. Por eso también siempre se le vio optimista, convencido de que los cambios son posibles, de que no se puede aceptar trágicamente la realidad.

Era franco y directo este hombre de 44 años y de buen humor que alguna vez se describió como “un economista de alcantarilla”, y esto porque “estoy preocupado por los problemas de pobreza, desnutrición y le he gastado 20 años a eso”. También se definió como el ministro de los desempleados y los pobres, con un objetivo claro: “abrirle oportunidades a la gente que no tiene trabajo”.

Pensaba, como el presidente Uribe Vélez, que los problemas tienen solución y creía en una Colombia con menos pobreza. Recorrió las principales ciudades del país para motivar a los empresarios a lanzar propuestas reales para generar empleo. Su propósito era reducir la tasa de desempleo entre 0.5 por ciento y 1 por ciento durante este año y para 2004 proyectó una disminución entre 1 y 2 puntos.

Creía en los medianos y pequeños empresarios y en el papel que éstos tenían para generar puestos de trabajo. Tenía la meta de crear 500 mil empleos en los próximos cuatro años, mediante la flexibilización de la contratación laboral, la constitución de más unidades productivas, la extensión de la jornada diurna hasta las diez de la noche y la reducción de las indemnizaciones por despidos.

Además, impulsó, con éxito, la creación de un subsidio mínimo de desempleo y fortaleció las cajas de compensación familiar. Con la reforma pensional logró desactivar la “bomba pensional”, al aprobar el Congreso los incrementos de las edades de jubilación y las cotizaciones y al colocar un tope con las pensiones de retiro.

El Ministro Juan Luis Londoño abrió un camino que hoy continúa en manos de Diego Palacio Betancourt, su sucesor en el ministerio de Protección Social.

   

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