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MAYO | COLOMBIA
Se quedaron con la guaca

Sorprendió al país el descubrimiento: un grupo de militares colombianos dejó en silencio el encuentro de una guaca millonaria. La repartición del botín y el juramento de guardar el secreto hicieron parte del ritual. Sin embargo, sus actos los delataron y no pudieron cubrir el delito.


La ministra de Defensa, Martha Lucía Ramírez y el comandante de las Fuerzas Militares, general Jorge Enrique Mora Rangel estuvieron al frente de las investigaciones.
Fueron 147 uniformados colombianos los que participaron de un millonario botín. Un secreto guardado entre tantos no fue fácil de mantener. Y en los últimos días de mayo, se descubrió, en medio de una historia bochornosa, que recorrió los pasillos del Congreso, se coló en las esquinas de las calles y en las tiendas de pueblos y veredas. E hizo enrojecer a Presidente, ministros y militares, a todos por igual.

El comandante de las Fuerzas Militares, general Jorge Enrique Mora Rangel, solo fue enterado del escándalo cuando se encontraba en plenaria de la Cámara. Y tras ser requerido por los medios de comunicación para que se pronunciara sobre el caso, le pidió al comandante del Ejército, general Carlos Alberto Ospina, que le diera un informe de la investigación.

Los hechos ocurrieron cuando los uniformados, -oficiales, suboficiales y soldados-, miembros de las compañías B y D del Batallón 50 de Contraguerrilla, hallaron, el pasado Viernes Santo, en el área de Coreguaje, cerca de Puerto Amor, en Caquetá, una caleta de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Farc, con unos 40 mil millones de pesos en dólares y dinero colombiano. Decidieron repartir el jugoso botín.

Sin embargo, la ambición, el dejar ver demasiado dinero en sus bolsillos y billeteras, el cambio de dólares por cifras irrisorias y las compras escandalosas de carros, prendas de vestir y electrodomésticos, alertaron a las autoridades: algo no marchaba bien. Había tanta plata que quemaron la que no les cupo en los morrales, donde llevaban el equipo, contó uno de los soldados que participó en el hecho. Y el pacto por el silencio se perdió cuando comenzó el desenfreno en los gastos, en Popayán, sede del Batallón José Hilario López.

Entre dudas
Al descubrirse el delito cometido, el país se sumió en un mar de dudas y hubo un debate nacional: ¿son culpables? se preguntaron algunos. Y otros los defendieron abiertamente. Pero otros hablaron de juzgarlos por traición a la Patria. Y hubo diversas versiones sobre el tipo de delito cometido: ¿Hurto, peculado, enriquecimiento ilícito...? Jamás en la historia del Ejército, una patrulla había hallado una guaca de semejante tamaño. Se pidió, igualmente, no condenar sin fórmula de juicio.

Se advirtió que el Consejo Superior de la Judicatura no es un órgano consultivo sino decisorio, en respuesta a las declaraciones de la ministra de Defensa, Martha Lucía Ramírez, sobre su intención de pedir un concepto al Consejo Superior sobre la entidad encargada de investigar el caso.

El hecho dejó claro, además, el fortalecimiento que ha tenido la guerrilla de las Farc en los últimos años, cuando se le calcula que sus recursos pueden ascender a los 2.550 millones de dólares anuales, según datos suministrados por la Fiscalía. Un dinero conseguido mediante el narcotráfico, la extorsión, el abigeato, el robo a entidades bancarias y la financiación por parte de organizaciones terroristas internacionales.

La investigación, que hoy sigue su curso, fue asumida en forma exclusiva por la Procuraduría. La Fiscalía consideró que el hallazgo no se realizó en cumplimiento de trabajo y que, por esta razón, los soldados debían ser juzgados por la justicia civil.



La Alianza Summa vivió tiempos difíciles

No fue fácil este primer semestre para la alianza Summa. Directivos de las tres aerolíneas que la integran debieron tomar decisiones drásticas.

La Alianza Summa entró en crisis en este primer semestre del año.
La Alianza Summa anunció un programa de ajuste que incluyó la disminución del 30 por ciento de su flota de aeronaves, la cancelación, en igual porcentaje, de sus contratos laborales y de trabajo, así como la reestructuración de sus rutas y frecuencias locales e internacionales.

La drástica medida fue dada a conocer el 20 de mayo, en una determinación tomada por los directivos de las empresas que conforma la Alianza Summa, que fue fundada el año pasado entre Avianca, Sam y Aces. Se trató de un ajuste profundo de su estructura de servicios y producción, además, se anunció la entrega de una parte de aeronaves en arrendamiento.

Con ese plan de disminución de pagos por arrendamiento se esperaba salir del 30 por ciento de la flota de aviones de Alianza Summa para un ahorro de 42 por ciento en estos costos, que representan 32 millones de dólares. Esta reestructuración, según se explicó en aquel momento, estuvo marcada por pérdidas en la operación, y en especial por la deuda de Avianca que sumó 240 millones de dólares, con un pasivo pensional que llega a los 110 millones de dólares.

Juan Emilio Posada, presidente de la Compañía, advirtió que la devaluación del año pasado le costó a Alianza Summa 27 millones de dólares y que para compensar se pensó en subir las tarifas, sin embargo, las condiciones del mercado lo impidieron. Señaló que los costos de operación subieron en un 20.25 por ciento y el desfase respecto a los pasajes era superior al 10 por ciento.

Con respecto a la entrega de aviones, el directivo explicó que corresponde a un sinceramiento de la Compañía respecto a sus condiciones de operación. Y advirtió que en oferta de sillas la baja podía estar en un 30 por ciento. La difícil situación financiera obligó, en mayo, a que Avianca se acogiera al Capítulo 11 o Ley de Quiebras en Estados Unidos. El pasado 20 de julio debía presentar ante la Corte de Nueva York el plan completo de reestructuración. Las cosas se han complicado y la compañía solicitó una prórroga de 90 días, de los cuales le aprobaron 60.

Entre tanto, el conflicto laboral continúa en aumento y las negociaciones con los pilotos no han llegado a ningún acuerdo.





Fabio Ochoa, declarado culpable


El abogado y la familia de Fabio Ochoa se mostraron sorprendidos con el fallo.
Un jurado conformado en su mayoría por afroamericanos, declaró, en Estados Unidos, a Fabio Ochoa como culpable de los delitos de concierto para distribuir cocaína; posesión de cocaína con la intención de distribuirla y asociación para importar narcótico.

La lectura del fallo del jurado fue leída por el secretario del juzgado federal de Miami y dada a conocer el 28 de mayo. La sentencia será fijada el 19 de agosto próximo, pero, según los fiscales, no hay duda de que se tratará de pena perpetua. Al respecto, el fiscal general de la Nación, Luis Camilo Osorio, y el ex ministro de Justicia Jaime Giraldo Ángel, dijeron que la resolución de extradición de Ochoa se firmó “con el compromiso de no aplicar ni la pena de muerte ni la cadena perpetua, castigos que no están contemplados en la legislación colombiana”.

Para la determinación, el jurado escuchó 1.500 horas de grabaciones conseguidas por la policía secreta de Colombia y de Estados Unidos. Fabio Ochoa, de 46 años, se persignó, cerró los ojos y cayó de rodillas, al escuchar el fallo. Su abogado defensor, Roy Black, dijo que si bien Ochoa socializaba con narcotraficantes, no retornó a la vida que abandonó en 1990, cuando se acogió a la justicia colombiana.
Martha Nieves Ochoa, hermana del acusado, se mostró sorprendida con la decisión y afirmó que Black demostró que los testigos habían mentido, que las grabaciones que soportaban las acusaciones habían sido manipuladas”, lo que, según dijo, “lo admitió la fiscalía”.
   

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