| Molina:
soy el único culpable
San
Francisco, EU / AP
Bengie Molina no vaciló en asumir la responsabilidad
por el pásbol que abrió las puertas para la carrera
que marcó la diferencia a favor de los Gigantes de San
Francisco en el cuarto juego de la Serie Mundial.
Ello le costó la foja perfecta a Francisco Rodríguez
en la postemporada, y el triunfo de los Gigantes 4-3 sobre los
Serafines dejó la serie dos victorias por bando, con mucha
tela por cortar todavía.
Francisco "estuvo fantástico. No pude hacer la jugada
y ellos anotaron", señaló el puertorriqueño,
quien goza de la reputación de tener uno de los guantes
más seguros en las mayores. "Fue mi pásbol.
Si hubiese atrapado esa bola, ellos quizás no habrían
anotado".
"Es culpa mía. Fue un juego terrible para mí
hoy. Me muero de ganas para el de mañana", indicó.
La estantería se le vino abajo a los Serafines apenas
comenzó el octavo, con un sencillo de J.T. Snow. El inicialista
de los Gigantes aprovechó que Molina no pudo dominar una
recta del venezolano Rodríguez y avanzó a la segunda
almohadilla.
"La bola fue abajo. No pude ponerle el guante", indicó
Molina, quien insistió que no fue distraído por
el intento de Reggie Sanders, el hombre al bate, que buscaba sacrificarse.
Luego
que Sanders fue puesto fuera con un globito de foul, David Bell
se hizo presente y en cuenta de 1-1 disparó el hit de oro.
"Lo pensé dos veces", relató Molina sobre
el lanzamiento que pidió y que Bell conectó de hit.
"Primero quise un slider, y luego pedí la recta".
Rodríguez retiró a los siguientes dos bateadores,
pero el daño estaba hecho.
El mánager de los Serafines Mike Scioscia, un ex catcher,
inmediatamente eximió de toda culpa a Molina.
"No hay nada peor para el orgullo de un catcher que dejar
pasar una", dijo Scioscia. "No le echen la culpa a Bengie
Molina".
Rodríguez también fue solidario: "Son errores
normales. La bola se me cortó y él no tuvo la precisión
y rapidez para agarrarla".
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