| Rodríguez
mantuvo el triunfo de Schmidt y los Gigantes
Anaheim, EU / EFE
El lanzador dominicano Félix Rodríguez maniató
a sus oponentes en poco más de una entrada, para mantener
el triunfo que había conseguido el abridor Jason Schmidt,
y darle confianza a los Gigantes de San Francisco en el primer
partido de la Serie Mundial de las Grandes Ligas.
Rodríguez, de 30 años, y que salió al montículo
para reforzar el trabajo hecho por Schmidt, representó
la participación de la pelota latina en la serie por el
campeonato de la edición 98 del Clásico de Otoño
del béisbol de Estados Unidos.
El serpentinero, nacido el 9 de septiembre de 1972, realizó
16 lanzamientos y dominó a la perfección los bates
de los Angelinos, que no pudieron hacer nada a partir de que él
subió al montículo.
Rodríguez contuvo eficientemente la ofensiva del equipo
local, y su participación se convirtió en el elemento
clave que brindó la confianza a los Gigantes, haciéndoles
saber que el triunfo del que gozaban en el momento en que pisó
el centro del diamante, por 4-3, sería suficiente para
adjudicarse el primer partido de la Serie Mundial.
El serpentinero, que en esta temporada recibe un salario de 2,517.000
dólares, dio la fortaleza mental a sus compañeros,
ya que después de que los Gigantes habían sufrido
nueve imparables y tres carreras durante la labor del ganador
Schmidt, con él la potencia y eficiencia de los locales
quedó oscurecida.
Nacido en Montecristo, República Dominicana, segundo de
tres relevos, lideró una ofensiva que después de
las cinco entradas y dos tercios iniciales, no aceptó carrera.
En labor combinada entre Rodríguez, Tim Worrel, segundo
relevo, y Robb Nen, cerrador y salvador del partido, no aceptaron
incogible, poncharon a tres peloteros de los Angelinos, y sólo
concedieron una base por bola, a través de Worrel.
"Cuando subí a la loma supe de la responsabilidad
que tenía sobre mi trabajo, pero cuando empecé a
hacer mis mejores lanzamientos, supe que nuestro triunfo sería
cuestión de tiempo", dijo el dominicano.
El lanzador reconoció que sintió nervios durante
sus primeros lanzamientos: "poco a poco controlé mi
brazo y empecé a darme cuenta de que podríamos contener
los bates contrarios".
Cuando Rodríguez salió del centro del diamante,
la ofensiva estaba controlada y Worrel y Nen sólo mantuvieron
las condiciones de juego.
"Fue un trabajo de equipo que funcionó a la perfección,
creo que si seguimos haciendo las cosas como las hicimos hoy,
podremos tomar ventaja, y si llegamos con números favorables
a nuestra casa, sería mucho más fácil hacernos
campeones".
En la ofensiva el receptor puertorriqueño Benito Santiago
viajó tres veces a la caja de bateo y pegó un imparable.
Mientras que la participación de los peloteros hispanos
en la novena angelina tuvo poca relevancia, ya que el también
receptor de Puerto Rico, Bengie Molina, se fue de 3-0, y el bateador
designado cubano Orlando Palmeiro tuvo una oportunidad al bate
y no conectó.
La serie continúa en la casa de los Angelinos, con el
segundo partido de la Serie Mundial, que se disputa al mejor de
siete.
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