| K-Rod fue la sensación, Santiago
la solidez y Hernández se hundió Anaheim,
EU / EFE La Serie Mundial ya está en poder de los Angelinos de Anaheim
y también descubrieron que tienen en su rotación de lanzadores a
un novato espectacular, el venezolano Francisco Rodríguez, que logró
cinco triunfos en la competición del "Clásico de Otoño".
Si Rodríguez fue nueva sensación en las mayores, el veterano
receptor de los Gigantes de San Francisco, el boricua Benito Santiago, de 37 años,
recuperó su condición de solidez y eficacia, mientras que el gran
derrotado fue el abridor cubano Liván Hernández, que dejo de ser
"Señor Octubre" al perder el invicto que traía después
de ocho salidas y una marca de 6-0. Los tres simbolizaron la participación
de los peloteros latinoamericanos en la Serie Mundial, en al que también
estuvieron por los Angelinos el abridor dominicano Ramón Ortiz (1-0), los
receptores puertorriqueños Benjie y José Molina, el mexicano Benji
Gil y el cubano Alex Ochoa. Mientras
que por los Gigantes, junto a Hernández también estuvieron el relevista
dominicano Félix Rodríguez y su compatriota José Feliz, que
salió siempre como bateador designado o de emergente.
El gran triunfador,
sin discusión, fue Rodríguez, de 20 años, que llegó
a las mayores el pasado 15 de septiembre y se mantuvo invicto por 12 partidos
consecutivos con marca de 5-0 hasta que perdió en el cuarto partido de
la Serie Mundial, pero se despidió de la competición con un octavo
episodio del séptimo partido excepcional. Rodríguez, que
tiene una recta de humo y 'slider' inalcanzables para los bateadores rivales,
fue el único que se atrevió a enfrentarse al temido Barry Bonds
las cuatro veces que estuvo en el montículo. Como resultado en las
dos primeras lo sacó "out" con rola a primera, en la tercera
también lo retó al rey de los jonrones y le pegó un solitario
en el sexto partido de la serie, que al final ganarían los Angelinos de
forma dramática por 6-5. Pero
Rodríguez no cambio para nada su concepto de que a Bonds había que
lanzarle y lo hizo después de haber sacado dos ponches monumentales contra
Rich Aurilia y Jeff Kent en el octavo episodio.
Rodríguez tenía
enfrente a Bonds para completar la entrada y volvió a lanzar magistral
aunque algunas 'slider' se le fueron bajos y al final le dio base por bolas. El
lanzador venezolano recuperó su control ante Santiago al que también
le recetó un chocolate para el último "out" del episodio,
que acercaba un poco más a los Angelinos a su primer título de campeones
de la Serie Mundial en los 42 años de su existencia. "Me he
sentido muy seguro en el montículo y creo que hemos realizado una temporada
y una recta final del campeonato excepcional", declaró Rodríguez.
"Todo el equipo triunfo y yo me siento muy contento de haber ganado mi primera
Serie Mundial en el debut como profesional". Rodríguez (1-1)
en los cuatro partidos que lanzó de la Serie Mundial trabajó 8,2
entradas, le dieron seis imparables con tres carreras, dos fueron limpias, y dejó
su promedio de efectividad en 2,08. El relevista derecho venezolano finalizó
la postemporada con marca de 5-1, empató con Randy Johnson para el mayor
número de triunfos en la competición del "Clásico de
Otoño" y en 11 partidos que salió al montículo tuvo
promedio de efectividad de 1,93 después de lanzar 18,2 entradas con 10
imparables permitidos y le hicieron cinco carreras, cuatro fueron limpias. Santiago,
a pesar que su equipo no pudo conseguir el título, también fue una
de las claves que hizo posible que llegaran hasta la Serie Mundial y se quedasen
a sólo seis "outs" de lograr la gran victoria. El veterano
receptor de 37 años jugó los 17 partidos de postemporada para terminar
con .254 de promedio de bateo (17-67), incluidos dos cuadrangulares, remolcó
16 carreras y anotó cinco carreras. "Tuvimos toda la oportunidad
de conseguir la gran victoria en el sexto partido, pero no fue posible y en el
séptimo las cosas tampoco nos salieron bien después que en las primeras
entradas el bateo de los Angelinos nos volvió a sorprender", declaró
Santiago. Pero si Santiago había sido un factor decisivo en los
triunfos de los Gigantes, el lanzador Hernández se convirtió en
el gran perdedor de la Serie Mundial al pasar de la gloria del invicto con el
que llegó para irse con dos derrotas decisivas, la última en el
séptimo partido. Hernández, que en su primera Serie Mundial
con los Marlins de Florida fue el gran héroe y MVP después de guiarlos
al triunfo en la temporada de 1997, esta vez pese a que su foja y sus propios
alardes, que prometían una repetición, no fue así. Una
vez concluida la temporada, el serpentinero probablemente tendrá tiempo
para reconsiderar si debió haber proclamado a los cuatro vientos: "Nunca
pierdo en octubre". Al final cargó con dos derrotas, ambas
en la Serie Mundial, y su marca perfecta de postemporada (6-0) se transformó
en 6-2. Cuando los Gigantes necesitaban más de su control en el
montículo, Hernández no pudo hacer que se colocaran el anillo de
campeones que les ha resultado huidizo durante casi cinco décadas. Hernández,
en el séptimo juego, soportó sólo dos entradas completas,
para permitir cuatro anotaciones con el mismo número de imparables y los
Gigantes se quedaron si su primer título en 48 años que llevaban
en San francisco. La inconsistencia, el mayor problema de Hernández
durante la temporada regular, lo aquejó también en la Serie Mundial
y pagó un precio muy caro, lo mismo que el manejador de los Gigantes, Dusty
Baker, que lo prefirió en lugar del zurdo Kirk Rueter y casi con toda seguridad
no volverá a dirigir al equipo el próximo año. |