| Félix Rodríguez
fue relevado un lanzamiento tarde
Anaheim,
EU / AP
Durante toda la postemporada, los Gigantes de San Francisco
habían confiado plenamente en el relevista dominicano Félix
Rodríguez. En el segundo juego de la Serie Mundial, lo
dejaron trabajar un lanzamiento más de la cuenta.
Rodríguez recibió el cuadrangular productor de
dos carreras, conectado por Tim Salmon en el octavo inning, que
significó el domingo la victoria por 11-10 para los Serafines
de Anaheim, e igualó la Serie Mundial a un triunfo por
novena.
Fue un tropiezo inusitado para "El Gato" Rodríguez,
quien ha lanzado en nueve de los 12 juegos de los Gigantes durante
octubre. El velocista derecho había permitido sólo
una carrera limpia antes del octavo capítulo, cuando los
Gigantes pensaron que podría preservar el empate en la
pizarra.
"Esto le pasa cualquiera, pero sigo con la cabeza en alto",
dijo Rodríguez. "El ánimo de todos sigue alto".
El estratega Dusty Baker suele confiar en Rodríguez para
salir de los atolladeros en los encuentros importantes. Los desempeños
del dominicano en los playoffs eran similares al trabajo sobresaliente
que tuvo en la segunda mitad de la temporada regular, cuando se
recuperó de un inicio titubeante para colocarse como el
relevista estelar antes del cerrador Robb Nen.
Rodríguez
trabajó la séptima entrada sin aceptar carrera.
Después de retirar a Adam Kennedy para abrir la octava,
le llenó la cuenta a David Eckstein, quien acabó
sacando un sencillo al jardín derecho. Luego Darin Erstad
se defendió con varios batazos de foul antes de ser retirado
con un globo al izquierdo.
El entrenador de lanzadores, Dave Righetti, acudió al
montículo antes que Salmon llegara al plato para batear.
Los Gigantes habían recurrido ya a tres relevistas, y Baker
quería que Rodríguez sacara a Salmon antes de enfrentar
a Nen en el último inning.
Rodríguez había efectuado ya 36 lanzamientos, una
cifra que no es particularmente alta para su resistente brazo.
Sin embargo, sudaba copiosamente, y había hecho varios
movimientos con su brazo, como si estuviera entumecido.
No obstante, Baker lo dejó en el montículo. Su
lanzamiento número 37 fue una bola rápida de casi
100 kilómetros por hora, que Salmon conectó y envió
hasta las tribunas del jardín izquierdo.
"No estaba cansado y así se lo dije al mánager",
aseguró Rodríguez. "Y si lo estuviese, tampoco
es excusa".
"Simplemente fue un recta que se quedó en el medio
del home. Hay que darle crédito también a Salmon,
porque es un gran bateador", añadió.
Mientras Salmon recorría las almohadillas, Rodríguez
hizo un berrinche en el centro del diamante, y cuando Baker llegó
para retirarlo del partido, el dominicano salió tan cabizbajo
que se encaminó directamente a la tribuna, antes de corregir
su trayectoria y caminar hacia la caseta.
Fue el cumplimiento de la vieja sentencia: un buen mánager
debe saber retirar al pitcher a tiempo, ni un lanzamiento antes,
ni uno después.
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