Serie
Mundial: Hernández pasó del alarde a la derrota Anaheim,
California, EU / AP Pese a que su foja y sus propios alardes auguraban
lo contrario, el serpentinero cubano Liván Hernández no fue definitivamente
la figura de la Serie Mundial. Una vez concluida la temporada, el serpentinero
probablemente tendrá tiempo para reconsiderar si debió haber proclamado
a los cuatro vientos: "Nunca pierdo en octubre". Al final cargó
con dos derrotas, ambas en la Serie Mundial, y su foja perfecta de postemporada
quedó hecha jirones. El pelotero más valioso de la Serie
de Campeonato de la Liga Nacional y de la Serie Mundial en 1997, no pudo revivir
aquellas glorias. Cuando los Gigantes necesitaban más de su control
en el montículo, Hernández no pudo hacer que se colocaran el anillo
de campeones que les ha resultado huidizo durante casi cinco décadas. El
domingo, en el séptimo juego, soportó sólo dos entradas completas,
y los Serafines se alzaron con el título. El cubano permitió
cuatro anotaciones en el mismo número de inatrapables. Expidió cuatro
pasaportes y ponchó a sólo un oponente, muy poco para lograr que
los Gigantes ganaran su primer título de la Serie Mundial en 48 años.
La última vez que los Gigantes se coronaron fue en 1954, cuando
jugaban aún en Nueva York. Pensaron que Hernández podía lograr
la proeza, lanzando con su habitual descanso de cuatro días. Con
una marca impresionante de 6-0 en los playoffs, el propio Hernández pensó
que era imbatible. Pero en el tercer partido, la realidad fue otra. El
serpentinero, cuyos cambios de velocidad le han permitido retirar a numerosos
jugadores en su carrera profesional desde que desertó de Cuba, concedió
cinco hits, cinco pasaportes y seis anotaciones. Reventó en el cuarto episodio
y los Gigantes acabaron perdiendo por 10-4. La inconsistencia, el mayor
problema de Hernández durante la temporada regular, lo aquejó también
en la Serie Mundial. "Uno necesita salir y relajarse, y no forzarse",
había dicho Hernández la semana anterior. "Si uno se esfuerza
demasiado, no lanzará strikes, dejará colgada su curva o slider.
Uno no quiere hacer eso en esta situación, durante los playoffs. Si lo
hace, la pagará ante los contrarios". Esto último es
precisamente lo que le ocurrió a Hernández contra los Serafines.
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