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San Francisco se viste de gala para recibir
la Serie Mundial
San
Francisco, EU / AFP
Luego de 13 años sin saborear una Serie Mundial, la
liberal ciudad de San Francisco se vestía de gala para
recibir durante tres días al 'Clásico de Otoño',
el evento cumbre en el béisbol de Grandes Ligas.
Esta urbe multiétnica, archiconocida desde el punto de
vista paisajístico por el famoso Golden Gate y desde lo
social por haber sido cuna del movimiento hippie y por su tolerancia
sexual, abrigará de martes a jueves el tercero, cuarto
y quinto juegos entre los Gigantes locales y los Angelinos de
Anaheim.
Pintoresca por sus empinadas calles y el rodar de viejos tranvías,
San Francisco se adornó con banderas alegóricas,
y formalizó algunas peñas callejeras que dictan
cátedra sobre quien será el ganador y el jugador
más destacado, galardón este último que muchos
reservan para el ídolo Barry Bonds.
Carteles de "Go Giant" (Vamos Gigantes) y "Congratulation
San Francisco" (Felicidades San Francisco) se levantan cada
cierta distancia en sus concurridas calles.
La prensa y los noticieros de televisión no cesan de referirse
a la serie, al mejor de siete encuentros y empatada en un triunfo
por bando, mientras que muchos aficionados muestran alguna prenda
de vestir con algo relativo a la efervescencia que viven por estos
días.
Según
los más viejos, el ambiente que reina es comparable con
el de aquellos días de 1956 cuando el equipo arribó
procedente de Nueva York, donde nació la franquicia. Solo
con Nueva York los Gigantes alcanzaron a titularse porque en tres
viajes al 'Clasico de Otoño' con la franela de San Francisco
no pudieron saborear las mieles del triunfo.
Mientras estuvo en la gran ciudad del este, la franela llegó
a la Serie Mundial en 12 ocasiones, y en cinco de ellas consiguió
llevar el trofeo a sus vitrinas.
Ahora muchos piensan que la tristeza que dejaron las nefastas
incursiones en las lides de 1962 y 1989, donde los Gigantes cayeron
ante los Yankees y los Atléticos de Oakland, respectivamente,
no se va a repetir.
Al contrario, como la bonanza que empujó el desarrollo
de esta ciudad por la llamada 'fiebre del oro' en 1849, la ciudad
vibra de alegría convencida de que el título se
quedará en casa.
"Que no piensen que la serie regresa a Anaheim. Los fuegos
artificiales están preparados y van a iluminar este cielo
(de San Francisco) el jueves en el último partido aquí",
aseveró un empleado del hotel donde se hospeda la prensa
que cubre el evento.
Es mucha la confianza que tienen depositada los fanáticos
en sus astros Barry Bonds, Jeff Kent, Reggie Sanders, el puertorriqueño
Benito Santiago y el cubano Liván Hernández, por
citar algunos.
La combinación de elegancia, rapidez y precisión
en el 'swing' de Bonds, quien ha destrozado varios récords
en los dos últimos años, el oportunismo del boricua
Santiago, elegido Jugador Más Valioso en el campeonato
liguero de la Nacional, y la seguridad en el box del invencible
Liván en postemporada (6-0), hacen que los residentes de
esta ciudad se sientan desde ya campeones.
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