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Spiezio y Glaus dejaron el suspense hasta el séptimo partido

Anaheim, EU / EFE
El suspense para conocer al campeón de la Serie Mundial se mantendrá hasta el séptimo partido después que Scott Spiezio y Troy Glaus pegaron un cuadrangular y un doblete impulsadores de cinco carreras que salvaron a los Angelinos de Anaheim.

Los batazos de Spiezio y Glaus en el séptimo y octavo episodio, respectivamente, del sexto partido permitió a los Angelinos remontar una desventaja de cinco carreras que tenían los Gigantes de San Francisco y se llevaron la victoria por 6-5 para empatar a 3-3 la serie que disputan al mejor de siete.

Los Gigantes, con su estrella a la cabeza, el jardinero Barry Bonds, listo también para ser nombrado Jugador Más Valioso (MVP) de la serie, tenían todo a su favor para conseguir su primer título desde que llegaron en 1958 a San Francisco y después de tres viajes al "Clásico de Otoño".

Todo lo contrario sucedía con los Angelinos, primera visita a la Serie Mundial, que sentían la presión de estar contra la pared en el marcador y frente al lanzador Russ Ortiz, que no les concedía nada e iba camino de ser el héroe del partido.

Pero Ortiz comenzó a perder control en el montículo y fue entonces cuando surgió primero la figura de Spiezio y luego la de Glaus para hacer historia y conseguir una remontada memorable y salvadora, mientras que Darim Erstad aportaba su primer cuadrangular de la Serie Mundial para hacer también la diferencia.

"Cuando vi que la bola se iba comencé a rezar y pidiendo que por favor saliese por encima de la valla", declaró Spiezio. "Me pareció algo interminable, que la pelota nunca bajaba del aire".

Pero si bajo para caer por detrás de la valla del jardín derecho y el olor a champaña que ya salía del vestuario de los Gigantes comenzó a desaparecer porque los Angelinos iban a anotar tres carreras que les daban nueva vida y sobre todo los ponían otra vez en el juego.

"Cuando le tire a todos los lanzamientos que me hizo aunque no entraban me convencían cada vez más que lo estaba haciendo bien hasta que al final puso uno en mi zona y lo alcance", subrayo Spiezio, que logró el primer cuadrangular de la Serie Mundial y el tercero en lo que va de la postemporada.

Spiezo le había quitado todo el protagonismo al jonrón solitario de Bonds y al del veterano Shawon Dunston, que a sus 39 años, 18 como profesional, podría haber puesto broche de oro a su carrera después que le dio a los Gigantes la ventaja de 3-0 en la parte baja de la quinta entrada.

El primera base de los Angelinos quería ser el héroe y su jonrón llegó a las ocho carreras impulsadas en la Serie Mundial y 19 en la postemporada, para empatar con el receptor puertorriqueño Sandy Alomar la mejor marca de todos los tiempos.

El manejador de los Angelinos Mike Scioscia admitió que tenía confianza que el bateo de su equipo respondiese en las últimas carreras, pero nunca pensó que lo hiciesen con tanta rapidez y consistencia.

"Pensaba que podíamos poner juntos varios batazos y si lo hacíamos entrábamos de nuevo en el juego, pero lo que no sabía era que fuese a suceder de una manera tan rápida", declaró Scioscia.

El piloto de los Angelinos dijo que el relevista Féliz Rodríguez lanzó una gran pelota para los Gigantes, pero al final Spiezio logró que le pusiese una en la parte de abajo, donde le gusta colocar su bate.

"Le lanzó muy bien y Spiezio tuvo paciencia para aguantar y darle a todo lo que le mandaba hasta que al final le dejó la pelota en el sitio ideal para conectar el bambinazo", explicó Scioscia.

El manejador del equipo de Anaheim, que como receptor jugó con Los Angeles Dodgers en el partido de la Serie Mundial de 1988 en el que su compañero Kirk Gibson, lesionado, pegó el jonrón de la victoria, dijo que desde entonces no había vivido una partido con tanta intensidad y dramatismo, y que inclusive lo superó.

Tampoco los más de 44.000 fanáticos, en su mayoría de los Angelinos, que llenaron por completo el Edison Field de Anahiem, podían creerse que en la séptima y octava entrada su equipo iba a anotar un par de racimos de tres carreras cada uno.

Una vez más la nueva versión del "rally del mono", como se conoce a la remontadas que hacen los Angelinos en las últimas entradas de los juegos cuando su mascota, un primate, comienza a saltar sobre el marcador electrónico, les permitió seguir con la esperanza de conseguir el título de campeones.

La respuesta la tendrán hoy, domingo, se ganan en el séptimo y decisivo partido, como sucedió el año pasado cuando los Cascabeles de Arizona también vinieron desde atrás para ganar 4-3 a los Yanquis de Nueva York.

Pero si Spiezio entreabrió la puerta del triunfo y Erstad le dio también otro empujón, Glaus la abrió por completo con un doblete de oro contra el relevista Tim Worrell, para que primero Chone Figgins anotase la carrera del empate y Garret Anderson lo siguiese con la de la victoria, que todos los Angelinos deseaban y necesitaban.

"El objetivo era llegar al séptimo partido y lo conseguimos", declaró Glaus. "Ahora sólo nos queda hacer el último esfuerzo y dar lo mejor para alcanzar el gran triunfo".

Glaus, de 26 años, reconoció que el deporte del béisbol era "imprevisible", pero a la vez también necesita de héroes en cada partido y espera que los Angelinos los tenga en el séptimo y decisivo de una Serie Mundial, que hasta ahora no había generado un gran interés fuera de California.

 


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