EL COLOMBIANO
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Los ríos también son tumbas
"Nosotros no hacíamos fosas comunes, a toda la gente la tirábamos al río"... De esta frase del ex jefe paramilitar Ramón Isaza se valió EL COLOMBIANO para reconstruir la historia de las víctimas que desaparecieron corriente abajo, en una serie periodística que comienza hoy.
El Cauca, la muerte río abajo
Madres buscan a sus hijos desaparecidos en el Bajo Cauca antioqueño. En Caucasia denuncian desapariciones de jóvenes en los últimos días. Autoridades investigan asesinatos de mototaxistas en la región. Rearme de paramilitares en Águilas Negras preocupa en la zona.
El Alacrán picó a la gente del Catatumbo
La última lágrima le decían, porque solo la misericordia de Dios permitía que la persona que montaban en esa camioneta doble cabina, de vidrios ahumados, regresara con vida. En esta región de Norte de Santander, la motosierra fue instrumento de terror.
Un puerto de cadáveres en Marsella
No es extraño para la gente de Beltrán (vereda de Marsella) ver restos humanos y calaveras como ésta, encallados en la orilla del río Cauca. Antes no sentían miedo de recogerlos y llevarlos a la cabecera de la localidad. Hoy solo lo hacen si un familiar lo autoriza.
Kimy y los muertos que se tragó el Sinú
Hace seis años lo enterraron en una fosa. Pero después, cuando supieron que la Fiscalía haría exhumaciones, sacaron los restos y los arrojaron al río Sinú.
De la fosa al río: una doble desaparición
Con la variable agua, el panorama se complica. No hay precedentes en Colombia de búsqueda de cadáveres en ríos: hacen falta el conocimiento, la experiencia y los recursos. "No podemos decir que hemos metido buzos, que hemos utilizado submarinos. No estamos preparados".
La ciencia tras las huellas
Cuenta un ex alcalde del norte del Valle que una vez, cuando supo que un pescador del río Cauca había encontrado y amarrado un cadáver a su canoa, envió al inspector de policía a realizar el levantamiento. "Él sí fue, pero no hizo la diligencia, sino que cortó la cuerda para que el muerto siguiera río abajo".
El Atrato, cementerio bajo el agua
La conversación se había acalorado un poco. Carlos Castaño, con su tono severo de siempre, les dijo a los dos sacerdotes que habían viajado desde Quibdó: "padres, les he dicho a mis hombres que maten a la gente, pero que no se pongan con torturas".
La creciente de lágrimas del Magdalena
En el Magdalena Medio su río madre es símbolo de vida y de muerte. El cauce fue el final de miles de muertos. Con la octava entrega, EL COLOMBIANO finaliza el especial periodístico En las riberas del llanto. Estas son cuatro historias sobre la desaparición, muerte y búsqueda de seres queridos en este río.
 
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