EL COLOMBIANO
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Área Metro: Voces de la Esperanza

La iniciativa es de la comunidad
Las Golondrinas sí hacen verano


Las familias desplazadas hallaron una mano redentora en barrio Llanaditas.
Fundación las Golondrinas presta un servicio integral a la comunidad.
Esta es otra historia de trabajo social abnegado en la ciudad.


Por
Carlos Mario Gómez J.
Medellín


El centro educativo Camino de Paz acoge a menores desplazados que no tienen ninguna oportunidad de estudiar ya que superan la edad para ingresar al sistema educativo regular. Sus padres carecen de recursos que les permitan cubrir los gastos exigidos en las escuelas públicas. Robinson Sáenz

Muchas golondrinas sí hacen verano. Se puede comprobar en la carrera 21, una de las tantas empinadas vías de Medellín que ha soportado el paso de las angustias, el peso de las violencias y el pesar de gentes sin techo que huyeron del campo para buscar refugio en este balcón de la ciudad.

Sí, en una puerta que se abre bajo el número 59ª-35, Amanda Benítez y sus pequeños cinco hijos, volvieron a ver el sol, en momentos en que la vida para esta humilde familia sin padre había entrado en un túnel sin salida, desde que hace cinco años debieron emigrar desde el municipio de Betulia por el conflicto armado.

Un calor afectuoso también encuentran allí Amparo Macías, su esposo y seis hijos, desplazados de Vegachí que, según relata ella, "es un lugar lleno de detalles para uno, un segundo hogar".

"Los detalles, sí eso es lo que uno encuentra". También lo ratifica Beatriz Velásquez. No son pequeñas esas muestras de humanidad para una comunidad que ya había perdido la confianza en lo que desde las oficinas estatales se denomina con la palabra "instituciones".

Pues ennobleciendo ese significado, se alza en la carrera 21, #59ª-35, la Fundación Las Golondrinas, el fruto de tres voluntarias (omiten sus nombres) que en 1981 se juntaron para crearla, con el fin de ofrecer a las comunidades marginadas los servicios de alimentación y almacén de artículos nuevos y usados. Hoy son 22 voluntarias.

Primero arrancaron en el sector de Santo Domingo Savio, pero desde 1986 se radicaron definitivamente en el sector de Llanaditas, una zona que se pobló de tal forma, que terminó por tragarse un referente urbano de las generaciones de medellinenses: las letras de Coltejer.

La labor
"Llegamos a este sector y constatamos una inmensa necesidad de las gentes", cuenta hoy una de las damas voluntarias fundadora. La realidad actual, dice, todavía es angustiante.

La alimentación que ofrece la Fundación Las Golondrinas es el único plato de comida al día para 250 niños, pero más de 700 esperan ser atendidos.

Y pensar que, según expone su director Ejecutivo, Luis Eduardo Bernal Roa, con $15.000 se puede pagar el almuerzo mensual de uno de estos pequeños.

Es un llamado a la generosidad y lo respalda con otros datos. Como resultado de una evaluación nutricional realizada el pasado mes de agosto a 250 niños se encontró que el 80% presenta desnutrición, el 13% está en riesgo de desnutrición y el 7% no son compatibles con la vida.


La Fundación Las Golondrinas trabaja para darle a las familias del barrio Llanaditas un presente con dignidad y una esperanza para el futuro.

Es decir, según Bernal Roa, esos niños no tienen ni el peso ni la talla adecuada a su edad y su masa corporal está por debajo del rango de nutrición.

Por eso, agrega, la Fundación trata de multiplicar en servicios las donaciones recibidas. Expresa su agradecimiento a las centenares de empresas y personas que han confiado en la institución.

Como la tarea sigue, acaban de ser notificados del otorgamiento de una de las doce menciones que concede en el país el Convenio del Buen Trato por el proyecto de ludoteca comunitaria que desarrollan los alumnos del Centro Educacional Caminos de Paz, otro de los programas bandera de la Fundación Las Golondrinas.

Caminos de Paz, señala Bernal, fue construido con aportes particulares y de la industria y posibilita atender a una población marginada y desplazada, brindando una educación integral para niños y padres.

Luz del día
Por eso, Amanda, Amparo y Beatriz, beneficiadas con estos programas, sostienen que las llenan todos estos detalles.

"Aquí se alimentan mis niños y estudian y yo pago con trabajos de aseo. Estoy muy contenta por eso", dice Amanda mientras le ofrece a uno de sus hijos una cucharadita de gelatina.

A pocos metros, un grupo de pequeños juega en el parque infantil del centro educativo. En otro salón, varias madres se capacitan en confección. En otro más, hay gente comprando ropa a bajo costo.

Sí, Las Golondrinas proporcionan luces de verano para mitigar en la empinada carrera 21 el paso de las angustias, el peso de las violencias y el pesar de gentes sin techo.



Servicio y utilidad
Mucho bienestar para la comunidad


Educación: en el Centro Camino de Paz atiende cerca de dos centenares de menores.

Vivienda: brinda soluciones según las donaciones. Ha construido 195 casas.

Consulta médica: ofrece servicio médico. Prestaba asesoría sicológica, pero por falta de recursos la suspendió.

Almacén: se da a la comunidad la oportunidad de comprar ropa nueva y usada y artículos de primera necesidad para el hogar a bajo costo.

Capacitación: clases de confección y sistemas.

En línea: la dirección en internet www.lasgolondrinas.org y el teléfono es 2841496.

 


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