Deportes
>> Las barras bravas o la violencia en el fútbol
El juego de dar y recibir
Equipos antioqueños, comprometidos en la solución
del conflicto.
Nacional
estructura proyecto para contribuir económicamente
en capacitación.
Medellín
aporta boletería, asesoría en mercadeo y administración
a sus seguidores.
Por
Wilson Díaz
Sánchez
Medellín
El pasado lunes, 11 de abril de 2002, mientras cuatro directivos
de Central argentino definían con el técnico
Miguel Ángel Russo su vinculación al equipo,
un anuncio interrumpió la reunión: integrantes
de una de las barras bravas habían amenazado con tomar
represalias si contrataban a este entrenador. Exigían
el nombramiento de Pedro Marcheta.
La definición se postergó y en horas de la
noche, con la participación de dos "capos"
de las barras, finalmente se anunció a Russo como estratega.
Sin embargo, ayer desistió ante la presión de
los hinchas.
En enero de este año, integrantes de Los del Sur amenazaron
con destruir la sede administrativa de Nacional si Fredy "Totono"
Grisales no se quedaba en el equipo en el primer torneo. Los
estribillos que repitieron en el estadio, en el Parque Pinocho
y frente al edificio Coltejer, en pleno centro de la ciudad,
no dejaron ninguna duda de las intenciones de los fanáticos.
Abundaron, y aún lo hacen mediante pancartas en la
tribuna, protestas en contra de la Organización Ardila
Lullë por las decisiones que ha adoptado el último
año frente al campeón de Copa Libertadores.
Sin embargo, las relaciones actuales entre los administradores
de Nacional y Medellín con los barristas, pasan por
un buen momento. Hay certeza del camino que se está
trasegando y, aunque los antecedentes de otros países
dan cuenta de que algunas barras han querido intervenir en
el manejo directo de los equipos, no hay preocupación
al respecto.
Una cosa dejan en claro: no quieren sectorizarse y cuando
hablan de las barras se refieren a todos los aficionados que
en cada jornada asisten a las diferentes tribunas del estadio
Atanasio Girardot.
Ambos elencos abrieron sus puertas, contribuyen con los programas
de proyección social que estas organizaciones realizan
y coinciden en la necesidad de establecer campañas
educativas que contribuyan a la solución de los problemas
de violencia.
"El aficionado es la razón de ser de nuestras
instituciones. Nos debemos a ellos y, por ende, tenemos que
ofrecerles todas las facilidades para que disfruten, acompañen
y alienten a los jugadores que requieren de su apoyo",
dice el gerente del Medellín, Libardo Serna.
El Poderoso regala boletas a quienes consideran "más
necesitados", les venden boletería a precios especiales
a algunas barras y contribuyen económicamente para
el desplazamiento de algunos hinchas a otras ciudades.
Otro aporte del conjunto escarlata a sus seguidores es servirles
de nexo con las entidades oficiales al momento de presentar
programas de interés social y asesorarlos en temas
de mercadeo, publicidad y administración, con el fin
de que conformen una estructura sólida.
"También hacemos un trabajo de concientización
y sentido de pertenencia, haciéndoles caer en cuenta
de que todo lo bueno y malo que hagan se refleja en el club.
En el caso particular de los enfrentamientos, nos dimos a
la tarea de trabajar por la tolerancia, el respeto por el
semejante y a motivarlos a que los cánticos se dediquen
a animar al equipo en vez de ofender a los rivales",
agrega el gerente.
Aunque algunos líderes no lo consideren pertinente,
desde el Medellín se inculca el compromiso social.
"Esto no es sólo venir a brincar al estadio. El
hincha debe entender que como parte de la comunidad tiene
un papel que cumplir", concluye su representante.
Apoyo recíproco
Víctor Marulanda, gerente deportivo del Atlético
Nacional, hace hincapié en la necesidad de crear una
"nueva cultura del fútbol" y para ello convoca
a todos los estamentos a hacer su aporte. "Tenemos al
frente un problema de ciudad por resolver", anota. El
ex jugador, destaca el proceso reeducativo que se debe emprender
y señala el núcleo familiar como un punto de
partida fundamental en el proceso.
"Conocer el perfil de la persona que va al estadio sería
clave en la búsqueda de soluciones. Esa es una manera
de saber qué vacíos tiene, para tratar se llenarlos",
explica, en tanto que rechaza la represión como estrategia
para resolver el conflicto.
Los actuales administradores de Nacional están diseñando
un proyecto para presentarlo a la Junta Directiva, con el
fin de que un porcentaje de las taquillas sea reinvertido
en programas educativos, a través de la Secretaría
de Educación o de las propias barras. "Esto será
realidad en la medida que uno note compromiso y deseos de
cambio por parte los hinchas".
Marulanda, quien dice que Nacional también entrega
boletas gratis a algunos seguidores, plantea un programa a
largo plazo que incluye la orientación a las nuevas
generaciones. El primer paso lo dieron quince días
atrás, con el inicio de reuniones periódicas
en las que asisten líderes de barras, jugadores, directivos
y miembros del cuerpo técnico. La intención
es que se roten los participantes y de esta manera conocer
a fondo las expectativas e inquietudes de la afición.
Al igual que el Medellín, Nacional también
está dispuesto a apoyar las escuelas de fútbol
de las barras, eso sí, con un beneficio recíproco
en el que todos ganen.
Opinión general
El fútbol no se creó
para agredir
"Ustedes no merecen el trato que se dan en el estadio.
La afición antioqueña es la mejor del país
y no puede terminar enfrentada como está sucediendo,
ustedes hacen parte de una raza con temple y liderazgo y deben
demostrarlo con altura y categoría. El fútbol
ha cambiado y tenemos que vivirlo en paz. Las soluciones deben
ser de fondo y por eso no estoy de acuerdo con los que promueven
no dejar ingresar niños al estadio. Los clubes deben
acompañar y reconocer el esfuerzo que hacen las barras
por apoyar al equipo". Milton Patiño,
arquero de Nacional.
"Lo más importante es adquirir una cultura deportiva.
El fútbol hay que vivirlo de la mejor manera, con mucha
tranquilidad. A los hinchas les digo que tengan conciencia
de que esto es un juego en el cual el resultado es accidental.
Los que van al estadio deben recordar que después del
partido en su casa hay una familia que los está esperando".
Édgar Carvajal, jugador del Medellín.
"A los que van al estadio a generar violencia, les digo
que respeten el fútbol. Este deporte existió
antes que ellos, e incluso que nosotros los técnicos
y jugadores, y no se creó para agredir a nadie. Las
agresiones en la cancha son sólo un sofisma de distracción
y no pasan de ahí. El fútbol no tiene que pagar
las consecuencias de los problemas de una sociedad en descomposición
e injusta". Juan José Peláez,
técnico del Medellín.
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