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>> Las barras bravas o la violencia en el fútbol
Opinión especial
Convocatoria para evitar la
hecatombe
Por
Vladimir Zapata Villegas
Catedrático de la U. de A.
"Hace seis años nos estábamos anticipando
a lo que sucedería si no abordábamos el tema
de las barras como un hecho sociológico. Se determinaron
varias líneas para articular un movimiento destinado
a impedir que ese fenómeno tomara un camino equivocado.
Y se llegó a la conclusión de la necesidad de
articular un gran movimiento de padres de familia, escuelas,
medios de comunicación y autoridades que propiciara
la difusión de conceptos sobre la base del respeto
personal y del otro.
¿Es normal esta actitud de los jóvenes que
acuden al fútbol?... Yo diría que es explicable
porque todo ese tipo de expresión está intrínsecamente
relacionado con aspectos sociales y culturales. La de hoy
es una conducta típica de los adolescentes. Es previsible.
Pero no es única de los colombianos sino de la cultura
occidental. Es una conducta que carece de normas y que en
alguna manera nos tiene preocupados porque incide en la vida
y cuerpos de quienes asisten al espectáculo. Y, además,
se extiende a otros ámbitos diferentes al deporte como
el transporte, el comercio y la el mismo vecindario.
En este fenómeno hay que ponerle mucha atención
al afecto demostración cultural que proviene de otros
ámbitos (barras de otros países que a diario
observamos por la televisión) y que se identifica con
la condición cultural de los colombianos.
Hace treinta años, decía Gustavo Gutiérrez,
un estudioso de este tipo de fenómenos masivos, que
nosotros los latinoamericanos no nacimos como una sociedad
fuente de nuestros propios valores sino como una sociedad
reflejo que tiende a imitar. Y entonces imitamos, primero,
la cultura española: luego, la inglesa y francesa y
hoy, la estadounidense.
Esas pautas y paradigmas se han adoptado sin pasar por una
aduana de lo propio que nos permita desarrollar identidad.
Fácilmente adoptamos ciertas formas de comportamiento
para llenar un vacío de una identidad.
¿Qué es el reflejo de una sociedad violenta
en la que vivimos?... Sí, obvio. La actividad que desarrollamos
es el reflejo de la sociedad en la que vivimos y a la que
no escapamos, máxime si estamos influidos por los distintos
medios de comunicación.
¿Qué se puede hacer para evitar la hecatombe?...
Yo diría que más trabajo social con esos grupos.
Que los sectores implicados estén más cerca
del fenómeno. Se requiere, con urgencia, la puesta
en marcha de diferentes actividades sociales, llámense
convivencias, conciertos musicales, o reuniones de confraternidad,
para mantener el equilibrio, para desestresar a la gente a
través de otros canales diferentes a un partido de
fútbol.
La juventud de hoy necesita, con urgencia, hacerle ver lo
que vale la vida, lo que es el ser humano, lo que vale el
respeto por sí mismo y por el otro, valores que hoy
están perdidos.
Pero, además, adelantar una especie de educación
pública e informal en la que los medios de comunicación
tienen mucho que hacer potenciando, ante todo, lo bueno (el
sano espíritu colectivo, la solidaridad y la creatividad).
Hay que hacerles ver que tienen muchas cosas buenas (la capacidad
de organizarse, de cantar y de defender una causa) y potenciarlo,
pero también mostrarles lo malo, mediante un modelo
pedagógico en el que intervengan instituciones educativas
(colegios y escuelas), familiares (padres y acudientes) y
autoridad (instituciones de gobierno y policía). Sólo
así se evitará una hecatombe".
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