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>> Las barras bravas o la violencia en el fútbol
Un lío de menor a mayor
En Colombia las leyes no permiten judicializar a los menores
de las barras de fútbol.
Sólo
cinco jóvenes son investigados por problemas de barras
en Medellín.
Bienestar
Familiar dice que falta compromiso de los padres.
Por
Jaime Herrera
Correa
Medellín
La judicialización del menor es uno de los temas más
complicados en la legislación colombiana. Así
el país haga parte de los convenios internacionales
sobre este asunto, todavía no hay una normatividad
clara y eficiente que ataque los problemas de delincuencia
juvenil.
Las deficiencias son tantas que en Medellín sólo
hay cinco juzgados para menores, las investigaciones se demoran
porque no hay abogados suficientes para representar a los
adolescentes y la ciudad apenas cuenta con un sitio de rehabilitación.
Las leyes internacionales no permiten el encarcelamiento de
los jóvenes que todavía no tengan los 18 años
de edad.
Como en Colombia el Código del Menor estipula que
a los jóvenes sólo se les puede abrir investigación
cuando sus conductas representen delitos como daños
al bien ajeno, lesiones personales y homicidios, es difícil
que la rama judicial se ocupe con detenimiento de la participación
de los menores en actos de violencia protagonizados por las
barras de fútbol.
Y más cuando en las leyes del país, según
algunos juristas, las barras bravas todavía no están
contempladas como delictivas, así infrinjan las normas
sociales.
Desde que se ratificó la Convención Internacional
de Derechos de los Niños con la ley 12 del 91, no se
ha renovado la legislación para menores y, por consiguiente,
la justicia colombiana mantiene dificultades para hacer las
intervenciones inmediatas que requiere el conflicto que se
vive hace ya cuatro años por el enfrentamiento entre
los grupos de aficionados de los principales equipos de fútbol.
La rama judicial nacional apenas cuenta con un proyecto de
ley que se basó en los modelos ingleses con los "hooligans"
y hace énfasis en el "internamiento" de los
jóvenes revoltosos el fin de semana.
Cuestión de modelos
La problemática que generó desde finales de
los sesenta la aparición de los "hooligans"
condujo a las autoridades inglesas a implementar un plan que,
a finales de los 90, arrojó los primeros resultados
positivos con la rebaja de los actos violentos y delictivos
de los seguidores del fútbol en este país.
"La medida mundial de Servicio a la Comunidad nació
en Inglaterra para frenar a los "hooligans"; ésta
consiste en poner a los menores a reparar los daños
ocasionados y a internarlos el fin de semana para que no hagan
parte de las barras futboleras. En Colombia apenas comenzamos
a adoptar ese modelo, pero todavía hay muchas falencias
al respeto", dijo Luisa Eugenia Villa Giraldo, jueza
del juzgado 3° de menores de Medellín.
La abogada hace énfasis en que a nivel mundial los
adolescentes tienen sistemas de responsabilidad distintos
a los de los adultos, porque los ingredientes formativos y
retributivos están por encima del concepto de privación
de la libertad.
"Para hacerle frente a los temas de delincuencia juvenil,
como el generado por los enfrentamientos entre las barras,
en Medellín sólo contamos con el hogar Carlos
Lleras Restrepo -La Pola- y son tantas las fallas que varios
jóvenes se han escapado. Estos lugares en Colombia
no funcionan bien porque carecen de programas y de personal
experto en pedagogía educativa y campañas de
prevención de la delincuencia juvenil", indicó
Villa Giraldo.
La jueza agregó que las Directrices de Riad, las reglas
de las Naciones Unidas y la Convención Internacional
defienden los derechos de los niños por encima de todo;
de ahí que en los juzgados se abran investigaciones
contra los menores, pero sin que ellas impliquen privación
de la libertad y, si esta medida es necesaria, debe ser por
el mínimo de tiempo posible.
"El tema de las barras bravas es tan nuevo para nosotros
que el año pasado apenas cinco jóvenes fueron
traídos a los juzgados porque tiraron un petardo. Hicimos
la intervención y el caso todavía no se ha resuelto,
porque los jueces no alcanzan a evacuar tantos problemas de
delincuencia juvenil que hay en la ciudad. Esto se puede prevenir
con campañas como la del buen niño que dice,
si respetas los derechos de los niños ellos aprenderán
los deberes", agregó la jueza.
Villa Giraldo considera que para erradicar el naciente fenómeno
de barras bravas en el país con la masiva participación
de menores de edad, Colombia debe resolver los vacíos
que tiene en sus leyes e implementar un plan en el que participen
todos los estamentos del Estado, porque con cinco juzgados
por ciudad y la ausencia de abogados en los procesos, jamás
se podrá detener la delincuencia juvenil que avanza
a pasos agigantados.
Pedagogía
Falta compromiso del núcleo
familiar
Para el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, regional
Antioquia, la inclusión de los menores de edad en las
barras hace parte de la falta de compromiso de los núcleos
familiares que no cumplen con sus compromisos primarios y
poco contribuyen en la solución del conflicto que se
vive en la ciudad.
"Además de garantizarle el desarrollo y los derechos,
la familia debe vigilar muy de cerca la participación
de los menores de edad en grupos que generen violencia. Cuando
los padres permiten que sus hijos asistan a espectáculos
donde no está garantizada la seguridad y la tranquilidad
lo tienen que hacer conscientes de que deben responder por
los daños materiales y sociales que protagonicen, aunque
en Colombia falta una política clara para judicializar
la delincuencia juvenil", dijo una funcionaria de esta
entidad que solicitó omitir su nombre.
La vocera de este organismo oficial considera que si el núcleo
familiar no se concientiza del problema, los menores de edad
tendrán que ingresar a los escenarios con una carta
de autorización en la que los padres se hagan responsables
de todo lo que realicen sus hijos. "Las padres deben
comprometerse con este fenómeno, porque tienen que
saber dónde están sus hijos y deben educarlos
con base en los derechos y deberes que tienen como integrantes
de la sociedad.
Sin embargo, si el Gobierno, las escuelas y los medios de
comunicación elaboran, en conjunto, una campaña
de capacitación, los integrantes de las barras en Medellín
recapacitarán que todas las personas tienen los mismos
derechos en la ciudad y que el respeto es la base del desarrollo
de cualquier grupo social", finalizó la funcionaria.
EL COLOMBIANO / Marzo 13 de 2002
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