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>> Las barras bravas o la violencia en el fútbol
El Norte y el Sur de un sueño
que cambió
Otro
era el propósito en el comienzo de las barras de Medellín.
Su
crecimiento ha sido notorio en cuatro años de existencia.
Nacieron
en los barrios y se extendieron a todo el Valle de Aburrá.
Por
Pablo Arbeláez
Restrepo
Medellín

Norte, para el DIM, es
sinónimo de una hinchada bulliciosa. Allí
se apoltronan los fervorosos seguidores del elenco rojo
de Antioquia, representados por la Rexixtenxia.
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Como los creadores se lo soñaban, el fenómeno
de las barras en Medellín se ha extendido del estadio
a los barrios de la ciudad.
Lo que era una simple ilusión de los generadores de
la idea, se ha convertido en la expresión más
creciente de la juventud antioqueña, con evidentes
cambios que han ido del simple acompañamiento, como
al principio, hasta los desbordes de la violencia, como hoy.
"Me sueño con tener una barra grande, con miles
de fanáticos, con gente de todos los sectores de Medellín,
que puedan disfrutar del fútbol de una manera diferente,
distinta".
Los líderes de Los del Sur y de Rexixtenxia Norte
se movían con la misma esperanza, esa que cuajaron
con pocos meses de diferencia, en las tribunas Sur y Norte
del Estadio Atanasio Girardot, y que incluso ha ganado espacio
físico dentro de los barrios, con la aparición
de grupos que marcan territorios en diversos puntos del Valle
de Aburrá.
En la génesis de ambas expresiones populares hubo
coincidencia: aburrición con las viejas formas de acompañar
el fútbol, disparidad en el manejo interno de las anteriores
barras que estaban en el estadio y el deseo de ganar nuevos
espacios para las generaciones que apenas llegaban al disfrute
del balompié.
Ambas barras, la de norteños y sureños, nacieron
en los barrios de la ciudad, pero el ambiente de empuje lo
encontraron en las aulas universitarias donde estaban los
soñadores, más el aporte de otros amigos seguidores
de la música punk y el metal.
Los del Sur se gestó en la Villa del Aburrá,
apoyada en la ilusión de acompañar por siempre
al Atlético Nacional. La motivación surgió
de los movimientos barristas de Chile, que en 1987 modificaron
el acompañamiento de los equipos en los estadios. La
idea era hacer más popular el grupo de barristas. El
Escándalo Verde había cambiado los paradigmas,
con la creación de sedes en otras partes del país.
Los manejos no compartidos y su filosofía llevó
a que algunos de los integrantes formaran rancho aparte, porque
se habían presentado formas iniciales de exclusión.

Sur, es ya algo inherente
a la hinchada fiel del verde de Antioquia. Allí
se desborda la pasión cuando los seguidores nacionalistas
se reúnen para alentar su equipo. Es el sitio escogido
por Los Del Sur. |
"La primera manifestación corresponde a los Hijos
del Sur, con un nombre que tenía mucho que ver con
los grupos chilenos. Fueron varios los intentos por formar
un nuevo grupo. En 1997, el 27 de noviembre, la idea se plasmó
en los bajos de la tribuna Sur hasta donde llegaron los 12
fundadores", recuerda uno de los creadores. Hoy son más
de 20.000 sureños en varias partes del país,
con sucursales en Bogotá, Cali, Manizales, Pereira,
Armenia, Espinal, Cartago y Bucaramanga. Toda una tribu la
LDS.
No muy diferente fue el inicio de Rexixtenxia Norte el 20
de septiembre de 1998. Los doce gestores llegaron a la parte
baja de la tribuna Norte del Estadio Atanasio Girardot. Eran
muchachos bien, de buenas familias, la mayoría estudiantes
universitarios que querían sentir el fútbol
de otra manera, no de la forma ortodoxa y sin los elementos
organizativos de las otras barras como la Putería o
la Ira Roja. El nombre escogido se debía a la manera
de aguantar, del ayuno de títulos del cuadro y del
predominio "del otro equipo de la ciudad, que también
llaman peyorativamente como los del frente".
"La Rexixtenxia Norte surge a causa de la inconformidad
de un grupo de hinchas, cansados de pertenecer a barras tradicionales
donde priman otros intereses y se limita la libre expresión
del hincha... La Rexixtenxia Norte no quiere ser una barra,
desea ser una propuesta, una nueva alternativa para todos
aquellos hinchas que deseamos desbordar todo el delirio que
hemos tenido reprimido durante años".
Los fundadores de la principal barra de los rojos, el 20
de septiembre de 1998, contaban hace tres años, de
cómo surgió este caudal de seguidores, que de
12 hinchas del comienzo son hoy más de 11.200 como
sucedió el año pasado en el partido del DIM
ante el América en la final del fútbol colombiano.
"Paradójicamente cuando se presentó más
público, fue después del partido ante el Tolima,
en 1998, en que se cayó una baranda de la tribuna.
Eso atrajo a mucha gente", recuerda uno de los fundadores,
quien asegura que en ningún momento el motivo del surgimiento
de la barra fue el de buscar los caminos de la intemperancia.
"Nosotros condenamos la violencia, no estamos de acuerdo
con ella. Mucha gente dice en Medellín que somos una
barra brava. No queremos que esta sea una zona de violencia:
queremos ser la popular Norte. Esa es nuestra aspiración",
en labios de otros de los fundadores de RXN, que pidió
no ser identificado cuando se presentaron los primeros enfrentamientos
entre los grupos locales tiempo atrás.
Hoy, cuatro años después del surgimiento de
la primera de la barras, es mucho lo que ha sucedido. La idea
inicial se desbordó; cuando hay clásicos en
el Atanasio no se juega uno, sino dos partidos: en la cancha
y en las tribunas, entre Los del Frente y Los Indigentes como
se llaman entre sí. La fuerza pública ha tenido
que redoblar esfuerzos, porque también hay un agregado
con la presencia de grupos fuertes como son los que proceden
de Cali y Bogotá.
Las barras crecieron de forma desmesurada, incluso por fuera
de la capital de la montaña, al punto que sus creadores
ni se lo imaginaban que fuera a ser tan rápido, porque
aunque no lo confiesen, el asunto se les salió de las
manos, ya que al interior de ellas ha llegado toda clase de
gente en busca de lo que la sociedad no les puede ofrecer
y el fútbol sí, porque dentro de los estadios
no encuentran límites.
Antecedentes
Cierres del estadio Atanasio Girardot
Medellín, y así lo reconocen su protagonistas,
es la ciudad que ha sufrido con más impacto la violencia
derivada del balompié rentado, pues en dos ocasiones
los alcaldes de turno debieron cerrar el estadio Atanasio
Girardot para los clásicos regionales, en hechos sin
precedentes en el país.
El primero fue Juan Gómez Martínez, el 12 de
septiembre del 99, luego de los disturbios protagonizados
por hinchas de Nacional y Millonarios. Y ahora Luis Pérez
Gutiérrez mantiene la decisión de no abrir las
puertas del máximo coliseo de Antioquia para el partido
del próximo jueves, mientras avanzan las investigaciones
para esclarecer las muertes del policía bachiller Reinaldo
Garzón y del menor de 15 años, ocurridas la
noche del pasado 13 de febrero después del clásico
entre Nacional y Medellín.
EL COLOMBIANO / Marzo 10 de 2002
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