Deportes
>> Las barras bravas o la violencia en el fútbol
Política y religión,
en contravía con el fútbol
La
ideología de la Rexixtenxia sólo está
relacionada con la pelota.
El
conflicto entre barras es la preocupación mayor de
los seguidores del DIM.
Los
rexixtentex no hablan de los temas sociales del país.
Por
Jaime Herrera
Correa
Medellín
A diferencia de las ideas nazis que caracterizan a los "hooligans"
ingleses, al racismo que distingue a los "tifosis"
italianos y al ultranacionalismo que identificó por
mucho tiempo a las barras bravas de España, los que
hacen parte de la Rexixtenxia Norte no tienen una ideología
definida.
Es más, sus líderes son claros al decir que
"a nosotros lo que nos interesa es el fútbol y
por eso no nos metemos mucho en temas de sociedad y no opinamos
del conflicto que vive Colombia y lo que debe resolver el
Gobierno".
Mientras en Argentina los problemas económicos, la
inestabilidad política y las diferencias sociales conducen
a barras como La 12 y los Borrachos del Tablón a ir
en contra de la normatividad, atacando todo lo que signifique
orden, los integrantes de esta organización que alienta
al DIM sólo se preocupan por eso: animar al Poderoso
y demostrar su identidad a través del fútbol.
"No creemos en nada ni en nadie", dicen estos fanáticos
que quieren hacerse cada día más fuertes en
Medellín. Según Fredy, uno de los líderes
de la citada barra, la idea es no mezclar política
y religión con el fútbol. Por eso no es partidario
de que la barra tenga aspiraciones políticas ni mercantilistas.
Asegura que hay que respetar la razón de ser de cada
uno de los integrantes.
Esto lo patenta el grupo con autonomía, rechazo de
la comercialización de sus publicaciones y la no jerarquización.
Todos los que quieran pueden ingresar, porque el único
requisito es animar al Medellín durante 90 minutos.
En su simbología se nota la influencia de movimientos
musicales como el rock y el metal, pero los rexixtentex aclaran
que ellos no se inspiraron en los "hooligans" europeos
ni en las barras bravas argentinas para pintar sus frentes
y programar los más de 40 coros que tienen conformados
para el DIM.
"No nos gusta copiar nada, ni tener compromisos con
nadie; acá todos somos autónomos y lo que ve
desde las distintas graderías del estadio es la identidad
de cada una de las zonas de la ciudad y no la extensión
de los movimientos extranjeros. Lo único que rechazamos
son las letras s, z y c, porque consideramos que con la x
dejamos ver el aguante que tiene una afición que espera
un título hace 45 años", dijo Javier, otro
de los líderes.
Les preocupa el conflicto
Mientras en la calle los tildan de revoltosos y violentos,
a ellos los desvela el conflicto que se ha generado con "los
del frente", como llaman a la barra de Nacional. Por
eso este año intensificaron los diálogos y el
pasado jueves firmaron un acuerdo de paz para hacer más
amena la convivencia y alejar la palabra violencia del estadio
y la ciudad.
"Nuestra consigna es no hablar de los temas sociales
que vive Colombia, porque eso le compete a las autoridades;
para qué nos referimos a la problemática nacional
si nuestra razón de ser es el fútbol y entre
nosotros mismos tenemos muchos problemas por resolver".
Lo que les preocupa del país es que el conflicto de
barras se extienda por los barrios y cada una de sus familias
pierda su tranquilidad en la ciudad. "La idea es no entrar
en una disputa de territorio, puesto que eso no conduce a
nada bueno y termina en un problema mayor que sólo
los organismos de seguridad y el Gobierno lo pueden resolver",
agregó Fredy.
Hace un mes en Bello integrantes del frente Xupremaxía
empezaron diálogos con Los del Sur para obtener una
sana convivencia con base en el respeto de los demás
y alejar el fantasma de la violencia que los persigue desde
1998.
"En Bello el asunto se ha complicado en los últimos
meses, pero hace poco se acercaron unos sureños con
el fin de establecer una tregua. De entrada nos sonó
extraño, pero después de analizarlo vimos que
era importante, porque a quién no le gusta ir tranquilo
al parque y comerse un helado con la novia sin pensar en que
te van a atacar por el mero hecho de hacer parte de una barra.
Apenas empezamos, pero con esto contribuimos en la solución
del conflicto", indicó uno de los líderes
de este frente.
Los rexixtentex están interesados en continuar siendo
sólo un grupo de amigos que sigue al Poderoso. Con
ese fin inculcan el respeto por los demás, porque aunque
no quieren comprometerse con la sociedad, reconocen que las
personas piensan diferente y tienen una forma propia de expresar
sus sentimientos.
Su ideología no les permite hablar de la problemática
social que vive Colombia, pero para atacar el conflicto de
barras que se ha agudizado por el robo de banderas y enfrentamientos
que han dejado heridos con armas blancas, los líderes
han jalonado acercamientos entre los barristas que en un mediano
plazo debe generar la tranquilidad que pide la familia del
fútbol y la cordura que solicita el Gobierno para volver
a prestar el Estadio Atanasio Girardot para los clásicos
entre Medellín y Nacional.
Opinión especial
Todo está en la educación
Q-ky
Líder de la Rexixtenxia, quien pidió ser identificado
sólo por su seudónimo.
"Lo más importante para evitar el conflicto de
las barras en el país es la implementación de
un amplio programa de educación y concientización.
Si nos reprenden o cierran los estadios no se soluciona nada,
porque los problemas también se viven fuera de los
escenarios deportivos; lo que necesitamos es capacitación
para alejar la violencia.
En Rexixtenxia tratamos de que haya respeto por los demás,
inculcamos una forma de vida en la que hacemos ver que existen
diferencias en la sociedad, pero dentro del grupo todos somos
iguales. Nuestra idea es no enfrentarnos con los del frente,
sino aprender a convivir con ellos y el resto de la sociedad.
Hay que hacer énfasis en que dentro del estadio nunca
se han presentado actos violentos, mientras en Medellín
hay cerca de 40 muertos en la semana, lo que indica que tendríamos
que cerrar la ciudad. La solución no es cancelar los
clásicos y cerrar el estadio sino realizar campañas
de sana convivencia y capacitar a la policía porque
no está preparada para el manejo de masas".
EL COLOMBIANO / Marzo 12 de 2002
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