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>> Las barras bravas o la violencia en el fútbol
Al borde de la Rexixtenxia
La
barra más grande del Medellín cuenta con 11.200
seguidores.
Hay
19 frentes con integrantes que oscilan entre los nueve y 20
años.
Los
líderes aceptan que al interior hay problemas, como
el consumo de drogas.
Por
Jaime Herrera
Correa
Medellín

La fanaticada del DIM siempre
ha sido incondicional pese a los 45 años sin título.
La prueba está en que los rexixtentex lo acompañan
en el Atanasio y las demás ciudades del país.
Foto Donaldo Zuluaga |
Son las 9:40 a.m. y en las afueras del Estadio Atanasio Girardot
hay una confusión de ritmos musicales y ciudadanos
que van y vienen por la ciclovía. Un buen número
de desocupados mira fijamente el esfuerzo de aquellos deportistas
de fin de semana que se matan con los aeróbicos
programados por el Inder y los picados de futbolito que duran
hasta tres horas, para definir el ganador de una gaseosa dos
litros.
Entre el río de gente que se apodera de toda la Unidad
Deportiva emergen personajes fácilmente identificables.
Se trata de jóvenes vestidos de jeans y camisetas de
color escarlata, amarillo, gris o azul que en la espalda llevan
los números de sus jugadores predilectos. En el pecho,
el año1913 compite con el escudo del Deportivo Independiente
Medellín.
Faltan seis horas y media para que comience el partido, pero
como es domingo los ánimos andan arriba y las fuerzas
están completas para empezar los preparativos de la
fiesta que se convirtió en un ritual y es la razón
de ser de aquellos que se autodenominan verdaderos hinchas.
A las 9:55 de la mañana entra el último empleado
del Universo Rojo y cuando a las 10:00 a.m. se abren las puertas,
al mejor estilo de un enjambre de abejas, el lugar se llena
de niños, jóvenes, adultos y mujeres que, pese
a las diferencias físicas y sociales que dejan apreciar
de entrada, se identifican en algo: son seguidores del Poderoso.
Mientras los curiosos empiezan a preguntar cuánto
vale esta bufanda, me puede prestar este lapicero para ensayarlo,
tiene lo último del Medallo y ésta gorra sí
es legítima, entre la multitud algunos personajes
sobresalen y empiezan a ser saludados de mano y hasta de besos
de muchos de los presentes.
Se trata de Fredy, William y Javier, quienes en tan solo
cuatro años se han convertido en los líderes
de un movimiento que empezó con cinco personas y hoy
reúne en los clásicos hasta 11.200 fanáticos.
Su inconformismo por el manejo que le venían dando
a la Putería e Ira roja hizo que ellos le dieran vida
a lo que se conoce desde el 20 de septiembre de 1998 como
la Rexixtenxia Norte.
Transcurrido el ritual de los saludos iniciales, los tres
comienzan la programación del plan cotidiano que realiza
la barra cada vez que el Medellín juega en el Atanasio
Girardot. En cuestión de 20 minutos los tres hombres
son compañía, como se dice popularmente. Todo
porque al grupo se unieron Q-ky, Mello, Jan, Dal, Chin y otros
más que en lugar de decir sus nombres, llegan de una
a trabajar.
Autonomía ante todo
Son personajes comunes y corrientes. Si bien el 30% de los
rexixtentex está desempleado y la mayoría proviene
de los barrios de más bajos recursos en la ciudad,
Fredy es electricista, William negociante, Javier estudia
Educación, Mello adelanta Sicología y Q-ky es
asesor de seguros.
Esto sólo para hablar de los que, además de
ser padres de familia, asumen más responsabilidades,
porque en la barra también hay abogados, gerentes de
bancos, médicos, scouts, carpinteros, mensajeros, repartidores
de gaseosas, bachilleres, taxistas o simplemente cigarrilleros.
A las 11:00 a.m. el lugar es un hervidero porque además
de venta de las revistas que publica la barra sobre el equipo,
las voces y las camisetas desteñidas, se confunden
con las modernas que porta la mayoría de fanáticos
que oscilan entre los nueve y 20 años. Todavía
las de antiguos patrocinadores como Bancoquia y Leona compiten
con las de Pilsen.
Un morenito de ocho años se atreve a pasar por encima
de todos y sin ocultar su voz de niño pregunta: ¿qué
debo hacer para pertenecer a la Norte? De inmediato, Fredy
le contesta: solamente comprar la boleta y animar al
Medellín durante 90 minutos.
Y es que Fredy es la voz cantante en este grupo, sin desconocer
la importancia de los demás líderes. Primero
que todo nosotros no nos consideramos barra brava, somos un
grupo de amigos con autonomía, e independientes de
cualquier movimiento social o político. Nos gusta tanto
la autonomía que no aceptamos publicidad en nuestros
frentes y publicaciones, y no creemos en nadie ni en nada.
Rexixtenxia quiere decir aguante, paciencia e insistencia,
pero jamás será relacionada con el compromiso
y la dependencia de otros, dice Fredy en medio de los
saludos.
Por la mesa han pasado 10 cervezas, la temperatura llega
a los 28 grados y los rexixtentex son cada vez más.
El relato del líder no omite que algunos tengan problemas
familiares y que son conscientes de los inconvenientes que
viven dentro del grupo, casos como el consumo de drogas antes
y durante los partidos, el porte de armas blancas, las pedreas
con los del frente (como definen a la barra de
Nacional) y la infiltración de personajes con intereses
distintos al fútbol.
En un censo a la ligera creo que hay cerca de 4.000
rexixtentex que no fallan en cada partido, pero cuando el
partido es de gran interés como un clásico o
una final, en Norte nos ubicamos unos 11.200. Esto hace que
muchas cosas se vuelvan inmanejables y más cuando la
autoridad en la tribuna es muy reducida. Cómo le dice
uno a un hincha que no se fume un vareto en la gradería
si eso es para problemas y, además, es un asunto que
debe controlar la Policía y no nosotros.
Sin embargo, que se tira droga se tira, aunque sí
quiero dejar en claro que en Rexixtenxia nos preocupa que
se infiltren personajes ajenos al fútbol, no se permiten
expendedores de vicio y el éxtasis no existe, porque
muy pocos tienen para pagar una pasta de $30.000, muchos escasamente
logran recoger los $4.000 de la entrada, agrega de manera
seria Javier.
Es la 1:00 p.m. y mientras en el Universo Rojo no hay espacio
para un respiro más, William ya coordinó la
colgada de todos los trapos (así se le dice a las banderas
que se cuelgan en toda la tribuna) y la ubicación de
los distintos frentes en Norte. Con todo listo, Fredy decide
trasladarse al sector de la licorera (detrás de Obelisco),
donde entre abrazos, besos y cómo vas parcero
se abre paso en medio de una multitud que supera los 1.000
rexixtentex que en su mayoría dicen llegó
nuestro papá.
Faltan dos horas para el partido del equipo de sus amores
y en los alrededores de este sector prevalecen la marihuana,
uno que otro pase de perico, garrafas de vinacho (vino), botellas
de aguardiente y mucha, pero mucha cerveza.
En la Rexixtenxia hay de todos los estratos sociales
y es imposible saber quién es quién y qué
hace cada uno; a nadie se le puede prohibir la marihuana o
el alcohol, porque cada quien verá si entra entonado
o no; allá las autoridades si no controlan como debe
ser. Lo más importante es que acá todos somos
iguales, inculcamos el respeto por todos y lo único
que pedimos es que ayuden a animar al DIM en las buenas y
las malas, porque nuestra ideología es no mezclar fútbol
con política y religión, indica Fredy
mientras le reparte monedas de $200 y $500 a varios hinchas
que todavía no tienen con qué comprar la boleta.
Líderes, mas no estratificación
El ambiente es igual o más caliente al que se vive
hasta faltando media hora cerca de Obelisco. Bajo la consigna
de somos los mejores sin ganar ya William comandó
toda la logística y los 19 líderes responsables
de igual número de frentes tienen todo listo para iniciar
el ritual en el estadio que consiste en cantar, brincar, tomar,
cerveza, animar y hacer fuerza por el equipo del alma.
Rechazando los señalamientos de satánicos que
les hace la sociedad por sus mensajes, pero influenciados
por el rock, el metal y el skin que distinguen a sus fundadores,
en Norte están los representantes de gran parte de
la ciudad.
Al mejor estilo de las tribus indígenas, en torno
al bombo (tambor) que coordinan los Ultrax (los líderes
que también se llaman Comando Alcohólico), empiezan
a girar Virux de Itagüí, Xanguinariox de Belén
Las Playas y barrio Antioquia, Xupremaxía de Bello,
Chivox de Robledo Miramar, Hunéricox de Castilla, Francisco
Antonio Zea y Pedregal, Belgax de Manrique y Villa Hermosa,
Maxax, que representa a varios repartidores de Coca-Cola,
Dexadaptadox de Rionegro, Xubverxión de Caldas y Xan
Antonio de Prado.
Con alcohol y descontrol como frase de batalla
los rexixtentex que llegaron en varios buses a la Unidad Deportiva
están en su cuento y el Atanasio empieza a ser un verdadero
fortín, aunque algunos se descontrolan para mirarles
muy de cerca los senos y las caderas a algunas de las 200
mujeres que pertenecen a la barra y apenas empiezan a pensar
en organizarse como frente.
Acá no hay jerarquización ni clasificaciones
porque todos trabajamos 365 días al año. Lo
único que hacemos es que los martes nos reunimos para
programar lo de los domingos o el día del partido,
aunque los clásicos los planeamos con 15 días
de anticipación. Lo de los líderes es para que
haya un buen manejo de la información, la labor social,
educativa y el trabajo que adelantamos hace casi cuatro años.
Acá somos iguales, así la mayoría de
la barra la integren parceros entre los nueve y 20 años;
el que viene a Norte lo hace dispuesto a todo, manifiesta
Fredy.
El partido no es el mejor, pero en las barandas ya hay cinco
pelados animando al grupo con 40 coros para variar. Al son
del agua que se deja caer del bombo, de las cervezas que van
y vienen y de los cánticos como rojo vox xox
xentimiento del coraxón, xi jugarax en el xielo me
mataría por verte, precox de una iluxión y rojo
locura, vox xox mi enfermedad, los rexixtentex aguantan
los 32 grados centígrados que caen sobre el Atanasio
Girardot.
Llegaron las 5:30 p.m. y pese a que el partido no fue el
mejor los integrantes de la Rexixtenxia salen motivados porque
en el punto de encuentro, al ritmo del no necesito que
estés arriba para quererte glorioso DIM, de Gabriel
Romero, vuelven a entonarse para decir con orgullo: seguimos
siendo los mejores sin ganar.
Implicaciones
Con muchas cosas buenas
Los líderes aceptan que los enfrentamientos con los
del frente han distorsionado la razón de ser
de las barras y los hace ver ante la sociedad como barras
bravas. Para atacar esos precedentes y dejar en claro que
sólo son un grupo de amigos que se identifican por
el amor que le tienen al Medellín, poseen un serio
programa educativo y formativo en la capital antioqueña.
Hace seis meses fundaron el Club Deportivo Rexixtenxia Norte,
que ahora cuenta con 120 niños entre los 5 y 15 años.
Para trabajar con los pequeños en las canchas de la
Unidad Deportiva de Belén cuentan con cuatro instructores
del Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid, dos
ayudantes de campo y dos secretarias. La inscripción
cuesta $15.000 y la mensualidad apenas vale $10.000.
También tienen una revista bimensual, que venden a
$1.000 para financiar los $10 millones que se gastan al año
en papel picado, polvos químicos, compra de trapos
y pintada de frentes. La publicación va en el número
cuatro y en la última edición habla de ODIM
la mascota-, la nómina del equipo y el futuro
de la barra.
Además, tienen página en internet, que se llama
www.elequipodelpueblo.com, donde se mantiene al
día con información a todos los seguidores escarlatas.
Otro de los medios de comunicación que tiene la barra
es el programa de televisión en Cable Pacífico,
los sábados de 2:00 p.m. a 3:00 p.m. por el canal 2
y bajo el nombre de Mundo DIM.
La otra labor que desarrollan está relacionada con
visitas a las escuelas para motivar a los estudiantes y hacerles
ver que el fútbol no es un asunto de enfrentamientos,
sino un vehículo de recreación. Lo que
falta es educación y capacitación para entender
el fenómeno de las barras, por eso insistimos en los
jóvenes, porque nos preocupa que se nos filtren personas
que busquen fines distintos al de animar al Medellín,
dijo Q-ky.
EL COLOMBIANO / Marzo 11 de 2002
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