Hechos
Políticos >> Semblanzas Candidatos Presidenciales
Aún
secuestrada, Íngrid oxigena su campaña política
Sus actos simbólicos rompen esquemas en la política
tradicional.
Lucha
anticorrupción, la bandera de su contienda.
"Íngrid
está firme en sus convicciones", afirma Lecompte.
Por
Catalina
Suárez Restrepo
Medellín

Íngrid Betancourt
Pulecio |
"Con el paso del tiempo he comprendido que ser colombiana
es la mejor definición de mí misma", cuenta
Íngrid Betancourt Pulecio en el prólogo de su
libro "La rabia en el corazón".
Y sí, nadie conoce más de uno, que uno mismo,
sin embargo el secuestro no permiten que en plena campaña
electoral la líder del partido Verde Oxígeno
esté presente (al menos en forma física) para
que hable de su vida, sus sueños y los motivos que
la impulsan a buscar el ideal de una Colombia Nueva a través
de la Presidencia.
Pese a su cautiverio, están los testimonios de algunos
de sus familiares. Su padre, quizás el más importante
en la creación de los sueños de esta mujer,
ya no la acompaña; sus amigos, su equipo de trabajo,
sus contradictores y sus actos consignados en documentos e
informaciones, hacen posible la presencia de Íngrid,
bogotana de 41 años y espíritu rebelde, en la
contienda.
Y no es para menos. Con actos simbólicos como la entrega
de viagra y condones, la huelga de hambre en señal
de protesta contra la conformación samperista de la
comisión investigadora que absolvió al Presidente
en el 8000; sus traslados en chiva, en los cuales dio a conocer
sus propuestas, y los tres besos a la estatua del libertador
en el Parque de Bolívar, al inicio de su campaña
presidencial, generan controversias en un país donde
la política tradicional no está acostumbrada
a este tipo de demostraciones. Algunos opositores califican
estos actos como "pantallazos". Su madre, Yolanda
Pulecio, quien levanta ahora sus banderas, los considera mecanismos
que conllevan a la reflexión.
Pero los actos de rebeldía no son los únicos
que identifican a Betancourt, también lo es la voz
dulce y calmada al hablar, que contrasta con sus insistentes
críticas frente a las injusticias, y muy especialmente,
frente a la corrupción.
Una defensa y obsesión por la verdad "sin pelos
en la lengua", la cual para ella no es una actitud caprichosa,
sino una relación liberadora, que hace posible la construcción
de una sociedad basada en la confianza.
El amor y la esperanza de "levantar a Colombia"
y no dejar a quienes la acompañan solos en la desgracia,
sentimiento arraigado por las enseñanzas de sus padres
Gabriel Betancourt, ex ministro de Estado, ex embajador ante
la Unesco y creador del Icetex, y Yolanda Pulecio, ex reina
de belleza y fundadora de los Hogares Infantiles de Bogotá,
la llevaron a San Vicente del Caguán, el 23 de febrero,
para solidarizarse con el pueblo sanvicentuno y su alcalde,
quien ascendió al poder por su partido Verde Oxígeno.
De ese viaje no ha regresado, las Farc la interceptaron tras
considerarla como objetivo militar. Íngrid, dice el
grupo guerrillero, es ahora canjeable.
Íngrid, como prefiere que la llamen, siempre ha defendido
la negociación política. "El hecho de que
el proceso de paz de Pastrana haya fracasado no significa
que las conversaciones no sean una buena alternativa",
dijo la candidata, con la seguridad que la identifica al momento
de hablar, en una entrevista al periódico EL COLOMBIANO
a comienzos del año.

Su esposo, Juan Carlos
Lecompte ha luchado por que íngrid siga presente
en la campaña electoral. |
Su esposo, Juan Carlos Lecompte, da fe de la inquebrantable
voluntad de la dirigente por las salidas políticas.
"Aunque ella enfrenta una situación muy difícil,
seguramente continúa con la convicción de que
el diálogo es la mejor salida al conflicto".
En sus diferentes intervenciones Betancourt resaltó:
"hacer la paz es un acto de valentía y un acto
de perdón, esto no implica olvidar los hechos de barbarie".
El pasado
Su madre Yolanda Pulecio recuerda el 25 de diciembre de 1961
como una fecha muy especial. "El nacimiento de Íngrid
fue muy lindo, fácil y sin complicaciones, contrario
al de su hermana mayor Astrid. Todo sucedió el día
después de la celebración de Navidad. Ingrid
era una niña preciosa".
De la forma de ser de su hija destaca la racionalidad, inteligencia
y valor para defender la verdad frente a todo y a todos. También
reconoce que su carácter fuerte les ha ocasionado algunos
disgustos. "Cuando tenía cuatro años le
prohibí ir donde una amiguita, y ella me pidió
que le diera tres razones para no hacerlo. Yo le dije que
no me gustaba su compañía y ella muy seria me
respondió: mami esa no es una razón". "Aunque
su temperamento es difícil al mismo tiempo es muy tierna
y dulce", agrega su madre.
La relación de Íngrid con su padre también
era muy buena. De él heredó su afán de
servir al país, y, según personas que los conocen,
se querían mucho. Con su hermana Astrid también
es muy cercana debido a que compartieron juntas muchos momentos
de sus vidas y además tienen una mentalidad parecida.
"Íngrid no es amiguera, la su amiga íntima
soy yo", cuenta la señora Pulecio.
Desde pequeña era una niña muy pila, disciplinada,
estudiosa, leía mucho y tenía un profundo interés
por conocer cosas nuevas. Su madre recuerda que a los 8 años
Íngrid escribía poemas y en una ocasión
Neruda estaba en la casa de la familia Betancourt Pulecio,
en París. Ingrid se le acercó y le mostró
uno de sus escritos. Él la abrazó y le dijo
"colega". "Pablo cogió la libreta de
autógrafos de ella, le escribió una dedicatoria
y le dibujó una flor. Desde entonces siempre lo ha
querido mucho". A parte de su gusto por Neruda, también
admira a Stendhal, Balzac y Baudelaire.
Siempre preocupada por su formación y debido a las
posibilidades de educarse en las mejores instituciones se
graduó como Politóloga del Instituto de Ciencias
Políticas de París, con especialización
en Comercio Exterior y Relaciones Internacionales.
En Francia, mientras era niñera conoció al
diplomático Fabrice Delloye, con quien se casó
cuando apenas tenía 20 años. De su matrimonio
nacieron sus dos hijos Melanie y Lorenzo. Hace poco ambos
le enviaron un mensaje de aliento a su madre secuestrada,
"fuerza mami, fuerza. Sigue luchando. Tranquila que vas
a salir de esto por la puerta grande".
La política en sus venas
Luego de nueve años se divorció y, motivada
por su tradición política regresó a Colombia.
Durante esta trayectoria fue asesora de los ministerios de
Hacienda y Relaciones Exteriores en el gobierno de César
Gaviria. Allí conoció a otra incansable del
trabajo por una nueva sociedad, Clara Rojas, secuestrada con
ella. Ambas se entregaron a fondo para ganar una curul en
la Cámara de Representantes, objetivo que lograron.
Durante este período, Íngrid otorgó
su respaldo a Samper, apoyo del cual desistió tiempo
después. En aquella época comenzó a descubrir
actitudes que no compartía con algunos funcionarios,
sus expresiones evidencian estos momentos: "No repetiré
por nada del mundo, haberme dejado intimidar por algunos congresistas".
Cuatro años después la vida le otorgó
una de sus más grandes sorpresas, de 15.459 votos con
los que llegó a ser representante a la Cámara
en 1994 pasó a más de 150.000 sufragios al quedar
elegida como Senadora en 1998, con la votación más
alta del país por el partido Oxígeno. Su apoyo
hacia el presidente Pastrana fue una nueva decepción,
cuando éste renunció al compromiso de realizar
una reforma política.
Pero el afán de buscar una Colombia Nueva, limpia
de vicios, la impulsó a dejar su curul en el Congreso
para lanzarse como candidata a la Presidencia. "Una escalera
hay que limpiarla de arriba a abajo, porque por más
que uno limpie en el medio o abajo y si los de arriba estén
ensuciando nunca va a estar la escalera limpia, por eso hay
que tomarse el poder en Colombia y dar ejemplo desde arriba".
En otro aparte de su libro queda consignado esa identificación
con el país. "Siempre he creído que haber
nacido en Colombia es algo muy especial que implica un reto
superior y obliga a una mayor intensidad de vida".
Unido a su pasión por la política, el amor
también entró de nuevo en su vida. En un paseo
hace ocho años conoció a su compañero
Juan Carlos Lecompte, alguien que, según sus relatos,
es un apoyo fundamental. "Yo admiro a Íngrid porque
es una persona de una sola pieza, frentera y cuya actitud
es la misma frente a cualquier persona y situación",
cuenta Lecompte.
Al final todos, opositores y seguidores, concuerdan en identificarla
como una mujer con carisma, valerosa, defensora de su independencia
y enamorada de su país. Para ella, el amor por la política,
ese, que ella designa como arte, es más grande que
el miedo que siente debido a los riesgos que se padecen al
hacer campaña en Colombia.
Íngrid tiene el anhelo de envejecer en su tierra.
"Más que la cólera, más que el desprecio,
más que el sollozo...", son los versos que cita
la candidata en la portada de La rabia en el corazón,
fragmento de la poesía Canto a las madres de los milicianos
muertos de Pablo Neruda. Unos puntos suspensivos albergan
la inquietud. Pero finalmente Neruda, su amigo y poeta, concluye:
"... madres atravesadas por la angustia y la muerte,
mirad el corazón del noble día que nace, y sabed
que vuestros muertos sonríen desde la tierra levantando
los puños sobre el trigo".
Opinión General
Radical contra la corrupción
"La campaña de Ingrid continúa porque es
el compromiso con una mujer que lucha por cambiar las debilidades
de Colombia, es permitir que siga vigente en el panorama político,
es seguir con su deseo de intentarlo hasta el final, es una
iniciativa para que los colombianos apoyen su candidatura
en un acto de solidaridad y protesta contra la situación
de violencia que padece del país".
Campaña Colombia Nueva.
"Desde su perfil personal y político Ingrid siempre
ha sido coherente en su lucha contra la corrupción
y por la defensa del bien común, debido a que no es
una actitud electorera, sino una convicción personal.
Es una mujer frentera que no le teme a la verdad, sin embargo
considero que a veces es exagerada en sus críticas.
Lo de su secuestro es un acto que hay que rechazar porque
vulnera la democracia y comparto la posición de su
equipo de trabajo de continuar la campaña presidencial".
Alejandro Posada, gerente bancario.
"A diferencia de otros políticos Ingrid es una
mujer que siempre ha luchado por derrotar la corrupción
de una manera contundente. Es una persona sincera, transparente,
pero que le falta fuerza en su campaña. Es lamentable
lo del secuestro porque limita sus posibilidades de salir
electa y además es una forma de atentar contra la libre
expresión".
Juan Guillermo Trujillo, estudiante
universitario.
|