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Calidad y servicio marcan la cultura empresarial de Haceb
Industrias Haceb, una "jovencita" de 62 años
en plena vitalidad y crecimiento.
Se
inició el intercambio de neveras y lavadoras entre
Haceb y Whirlpool.
Las
facturas que se vencen un domingo o lunes festivo, se pagan
desde el viernes.
Por
Francisco
Javier Arias R.
Medellín
Un overol, un destornillador y un alicate y, por supuesto,
alguien muy dispuesto a ponerlos a trabajar honradamente y
con vocación de servicio, fueron herramientas suficientes
para que el ayudante de un taller de reparaciones se convirtiera
en su propio patrón para darle vida, el 14 de diciembre
de 1940, al "Taller Eléctrico Medellín",
el cual, en un espacio de 25 metros, sentó las bases
de la que es hoy una de las empresas más prósperas
del país en el renglón de electrodomésticos:
Industrias Haceb S.A.
Desde entonces quedaron marcadas en la memoria institucional
de la compañía dos herramientas de trabajo diario
que no han reemplazado al destornillador y al alicate: trabajo
honrado y vocación de servicio, que se han traducido,
simplemente, en productos de calidad para beneficio del consumidor.
"Cuando hemos hecho investigaciones de marca, la gente
no sabe qué poner primero, si la calidad o el servicio.
Tienen que ir de la mano... Es similar a lo que ocurre cuando
una persona compra un carro nuevo, pero no le gusta que el
mecánico ande detrás de él".
Esas son, a juicio de sus directivos, las claves del éxito:
"no olvidar las raíces, que nacimos como una empresa
de reparaciones con sentido de servicio y que toda la vida
ha mantenido vigente una marca que es, sin duda, más
importante que toda la organización".
"Una plata sagrada"
Desde 1955, el fundador, Don José María Acevedo
empezó a producir las parrillas que antes reparaba
en el Taller Eléctrico Medellín y lo convirtió
en Electricidad Medellín Limitada. A partir de 1972,
la empresa empezó a funcionar con la razón social
con la que se ha hecho famosa en el país.
Dos normas son el pan de cada día en esta empresa
y forman parte de su propia idiosincrasia: la primera, la
poca dependencia del crédito a través de la
capitalización del 100% de las ganancias anuales, desde
1940, que le permite contar con suficiente capital de trabajo,
reducir los costos de operación y ser más eficiente.
Y, la segunda, que en 62 años de operación nunca
le ha retrasado un pago a nadie y menos a sus trabajadores
("el salario de los trabajadores siempre ha sido una
plata sagrada"). Además, siempre ha respetado
y anticipado el pago a los proveedores: "una factura
o un pago cualquiera que se venza un domingo o un lunes festivo,
la pagamos desde el viernes... La gente se aterra, pero así
es".
La cultura organizacional interna los ha llevado a considerar
que Industrias Haceb no es sólo una productora de aparatos
domésticos, sino una gran familia. "Es la empresa
de la gente buena, donde la calidad y el respeto por el hombre
buena alimentación, buen trato y buena salud,
apoyo a la familia y respaldo a las prácticas deportivas-
son nuestro aporte fundamental a la filosofía de trabajo.
Hemos logrado la mejor calidad en nuestros productos, gracias
a que nuestra gente tiene un alto sentido de pertenencia y
compromiso".
Los 1.700 empleados y operarios en todos los niveles (entre
ellos las 50 mujeres que llegaron hace tres meses, por primera
vez en la empresa, a las plantas de producción), repasan
todos los días la lección: "Trabajar honradamente
no es llegar a las 7:00 de la mañana y salir a las
5:00 de la tarde, sino desempeñar muy bien cada oficio
y pensar que lo que está haciendo le tiene que servir
a quien lo compra".
En esta compañía antioqueña, que tiene
un sindicato de base, nunca se ha presentado una huelga o
una parálisis de actividades, ni siquiera de una hora
o de mediodía, como consecuencia de un desacuerdo entre
los trabajadores y sus directivos.
"Entre todos tenemos el deber de cuidar la empresa,
porque es nuestro techo y es nuestro producto", afirmó
Harold Jiménez, presidente del sindicato. "Hemos
compartido los éxitos y las crisis de la empresa, pero
todos trabajamos contentos y seguimos siempre los principios
del trabajo honrado y bien hecho para hacerle frente a la
competencia y mantener el empleo".
Esta posición de los trabajadores tampoco es fruto
del azar, sino producto de esa misma cultura que les han inculcado
sus fundadores: "Además de interesarnos para que
las condiciones de trabajo de todos los empleados sean las
mejores, también nos interesamos por su calidad de
vida y por su familia, porque de nada nos sirve un trabajador
muy capaz, si descuida su hogar y no retribuye a su familia
y a la sociedad el beneficio que le propicia la empresa".
Un aspecto que también ratifica su responsabilidad
social y su compromiso con la calidad (tiene sellos de calidad
Icontec en varias líneas de productos y la norma ISO
9000) es la decisión, a pesar de la competencia, de
preferir no vender sus parrillas, estufas o calentadores de
gas, si ellos no reúnen las condiciones de seguridad
que el cliente merece y reclama.
Despegó la modernización
La empresa tuvo que comprometerse con nuevos desarrollos por
su responsabilidad de marca líder y por las condiciones
implacables que le impone el mercado, donde hoy tiene una
participación del 35% en la línea de refrigeración,
con neveras domésticas y comerciales, y del 45% en
la línea de calefacción, compuesta por estufas
y calentadores de agua, eléctricas y de gas.
Así, Industrias Haceb empezó a pensar en ampliaciones
y nuevos proyectos para responder a la demanda interna y,
sobre todo, a las exportaciones, para atender los mercados
de la región Andina y de Centroamérica y El
Caribe.
Luego de laborar desde 1955 en el sector de Guayabal, en
la planta de la autopista Sur (en un área de 66.000
metros cuadrados que ha tenido muchos pretendientes), la compañía
construyó un moderno complejo industrial en Copacabana,
donde ya funcionaba la fábrica de neveras, orgullo
de la organización, y a donde inició el traslado
paulatino de la fabricación de las líneas de
cocción de alimentos (estufas y parillas) y calentamiento
de agua.
Pero la modernización no termina ahí, porque
a la construcción de su amplia y moderna planta se
sumó la incorporación de tecnología española,
americana, alemana y francesa en los procesos de prensado
de láminas, cabinas de aplicación de pintura,
túneles de lavado y otros procesos industriales. "No
podemos esperar para reparar el avión en pleno vuelo".
Su visión corporativa le demandó ese crecimiento:
"Industrias Haceb debe ser una organización consolidada
corporativamente con expansión de fronteras hacia mercados
internacionales, ampliación y mejoramiento de su portafolio
de productos y preparada para generar nuevos negocios que
defiendan el trabajo colombiano".
"En eso estamos y para allá vamos. Tenemos que
producir en Antioquia para vender en el mundo, con la misma
honradez, pero compitiendo", afirmó un vocero
de la empresa.
Además, como afirman sus directivos, "no nos
podemos decir mentiras: este es el momento en que tenemos
que competir con los fabricantes locales y con el producto
que llega de otras partes del mundo. Entonces, nos teníamos
que modernizar para crecer y no teníamos otra alternativa
que ponernos a ese nivel".
Adicionalmente, los fabricantes de electrodomésticos
y gasodomésticos tienen muy claro que el concepto de
cocina no sólo ha cambiado radicalmente, sino que todos
los días se actualiza más: de la cocina antigua
que se ubicaba en el solar de la casa, donde casi nadie entraba,
se pasó en otra época a una cocina más
central, pero todavía cerrada para los extraños.
Ahora, la cocina no sólo es parte de la decoración
de la casa, casi aledaña a "la sala de las visitas",
sino que se ha convertido también en un sitio de reuniones.
Capacidad de producción
La fábrica de neveras en Copacabana tiene una capacidad
para producir unos 300.000 aparatos por año, pero sólo
alcanza a 140.000, por debajo del 50% de utilización,
porque la demanda continúa resentida.
En la nueva planta de calefacción, con una capacidad
para producir 3 millones de aparatos por año (entre
estufas, cocinetas, cubiertas, campanas, hornos, parillas
y calentadores de diferentes referencias), sólo fabrica
unos 600.000 anuales, es decir, menos del 25% de la capacidad,
pero con miras a lograr el 40% ó 50% en el corto plazo,
con el aumento de las exportaciones.
La producción de Haceb creció el 37% en el
2000 y el 28% en el 2001 (sólo el 9% en el mercado
interno), aún en medio de la recesión de la
economía, porque ha mantenido vigente una meta exportadora.
"La tabla de salvación para la industria es exportar
a toda costa", explican sus directivos.
Sus ventas externas pasaron de $320 millones, en 1997, a
$2.843 millones, en el 98. En 1999 alcanzaron a $3.137 millones,
se incrementaron en el 2000 a $12.368 millones y el año
pasado llegaron a $31.454 millones, el 26% de su producción,
especialmente a los mercados de Venezuela (de donde los principales
productores de neveras salieron "despavoridos" por
diferentes razones), Ecuador y Centroamérica. En la
mira tiene al mercado mexicano, lo que le permitiría
aumentar las ventas externas al nivel del 30% de su producción.
Llegaron las lavadoras
A la línea tradicional de neveras, estufas y calentadores,
se sumó recientemente la gama de neveras "Elegance
No Frost", de 10, 12 y 15 pies y las lavadoras Haceb,
fruto de una alianza estratégica, la primera en su
historia, con la marca Whirlpool.
¿Cómo es el cuento? Haceb produce neveras con
la marca Whirlpool, para ser distribuidas por esta firma en
otros mercados, mientras que esta compañía le
produce lavadoras a la empresa antioqueña, respaldadas
en calidad y servicio con la marca Haceb?
El primer pedido de lavadoras llegó hace 15 días
y ya está en el mercado (serían 6.000 en el
primer año), mientras que Haceb ya despachó
las primeras neveras (podrían ser 5.000 en el primer
año de la alianza). "Lo importante es que generamos
más trabajo para la gente y utilizamos mejor la capacidad
instalada. Por cada lavadora que llega, vendemos una nevera".
"Hasta ahora es solamente una alianza comercial... pero
uno nunca sabe. Estamos muy contentos porque nos identificamos
en la filosofía de servicio al cliente. Lo importante
es que se trata de una línea que complementa nuestro
portafolio de productos y que responde a las necesidades de
los clientes y distribuidores, que habían reclamado
el producto", afirmó un directivo.
Así, con todas las fortalezas que tiene, los desarrollos
tecnológicos que ha logrado, la ampliación que
espera de la demanda, la renovación de su portafolio
de productos, el apoyo de sus trabajadores y sus clientes
y, sobre todo, con el posicionamiento de marca y la participación
de mercado, Industrias Haceb reconoce que no han sido en vano
los 62 años de "trabajo honrado y con vocación
de servicio". Esos son los elementos que la llenan de
vitalidad para enfrentar los retos de un nuevo amanecer: la
competencia globalizada que apenas empieza.
Servicio y utilidad
Mantenimiento con cobertura nacional
Para hacer realidad la cultura del servicio al cliente, Industrias
Haceb cuenta con un moderno call center en Medellín,
administrado por Teledatos, que le permite recibir y canalizar
las solicitudes de reparación y mantenimiento de electrodomésticos
de todo el país.
Además, cuenta con cuatro centros de servicio directo
en Medellín (concentra el 50% de las operaciones),
Bogotá (el 18%), Cali (17%) y Pereira, que son atendidos
por 70 técnicos, cada uno con un vehículo dotado
con las herramientas y los repuestos necesarios.
Sólo en Medellín y el Area Metropolitana se
atienden unos 5.300 servicios por mes y se reciben 300 llamadas
por día (en el 255.21.00). A nivel nacional, el promedio
es de 9.000 servicios mensuales y de 10.000 llamadas al día
(en la línea 9800-511000). El 90% de los servicios
solicitados es atendido directamente y el resto por 60 talleres
autorizados en las ciudades donde no opera un centro de servicio
Haceb pero, en todo caso, siempre dentro de las 24 horas de
solicitado el servicio o antes, si se trata de una urgencia.
Las tarifas son diferenciales de acuerdo con la complejidad
de la reparación y el tiempo del servicio. Si el cliente
acepta la cotización del técnico, se realiza
el trabajo y se cobran los repuestos. De lo contrario, si
el cliente no acepta el presupuesto, debe pagar $12.000 por
la visita y $6.000 adicionales si se trata de un municipio
del Area Metropolitana entre Barbosa y Caldas y San Cristóbal
y Santa Elena, "pero sólo si el producto ya no
está amparado por la garantía (de un año)
y cuando, efectivamente, se le haya ofrecido una solución
al cliente", es decir, que el aparato sí pueda
ser reparado.
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