Economía
y Negocios >> Empresas Exitosas
"Trabajar con la gente es un negocio muy rentable":
ISA
La empresa dice que ser eficiente no es tarea exclusiva del
sector privado.
Tiene
sus propias herramientas para medir la viabilidad en medio
del conflicto.
La
democratización sólo llegará al 25%,
con la segunda oferta de "Acciones para Todos".
Por
Francisco
Javier Arias R.
Medellín
"Trabajar apoyando a la gente y con la gente no sólo
es muy rentable, sino que es la única forma de ser
rentable". Así se resume la filosofía corporativa
que ha hecho de ISA, una empresa de propiedad estatal, una
de las pocas compañías exitosas en el sector
público.
Es que, además, en la empresa existe una lección
que se repasa todos los días: "Ser eficiente no
es una misión exclusiva del sector privado". Y,
para lograrlo, "tenemos que ser transparentes, honestos
y, sobre todo, éticos... Es lo mínimo que podemos
hacer".
Por ser estos elementos tan obvios en el trabajo diario,
insistir en ellos podría parecer un lugar común
y hasta música celestial para algunas organizaciones
y directivos que los aplican día a día, pero
no deja de ser importante recordarlo: muchas empresas, y en
este caso ISA (como Noel y Sofasa en nuestra serie de "Empresas
Exitosas"), tienen muy claro que la iniciativa personal
es la base del trabajo colectivo y que solamente personas
bien capacitadas, creativas y comprometidas y que se encuentren
satisfechas dentro de la compañía, pueden contribuir
en forma eficiente a lograr los resultados propuestos y las
metas señaladas.
"Hoy en día está demostrado que una empresa
no logra su viabilidad sino en la medida en que logre crear
un conjunto muy amplio de relaciones con los diferentes públicos
entre los cuales se mueve", es decir, con sus empleados,
con los proveedores y clientes, los accionistas y con las
comunidades donde se desarrollan los proyectos.
Lo que ISA hoy muestra ante sus diversos públicos
es el resultado de una tradición de eficiencia, transparencia
y ética que ya cumple 35 años. Fue creada por
las mismas empresas eléctricas, en 1967, para desarrollar
proyectos de interconexión que ya traspasa las fronteras
nacionales, hasta el punto de que ya se le considera un jugador
de peso que le apuesta a la expansión del sector eléctrico
en la Comunidad Andina y otras regiones.
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¿Quién es ISA?
La empresa es controlada por el gobierno nacional (67.43%),
está adscrita al Ministerio de Minas y Energía,
su negocio fundamental es el transporte de energía
de alto voltaje y administra el Mercado de Energía
Mayorista. De ser una empresa industrial y comercial del Estado
pasó a ser una empresa mixta de servicios públicos
con participación accionaria de varias empresas regionales
(EPM, Empresa de Energía del Pacífico, Empresa
de Energía de Bogota y la Central Hidroeléctrica
de Caldas), y sobre todo, de más de 62.000 colombianos
que creyeron en el primer programa serio de democratización
de la propiedad que se aplica en nuestro medio. El 90% de
ellos invirtió entre $500.000 y $2 millones en acciones.
"Nos hemos mantenido como una empresa sólida
financieramente y siempre preocupada por prestar el mejor
servicio a sus clientes, y con gran sentido social, proyección
ambiental y como una empresa que quiere cumplir con sus accionistas".
Para lograrlo, no sólo se ha trazado retos y busca
mejores resultados, porque es consciente de que los 35 años
cumplidos son apenas el "pitazo inicial" para un
camino que apenas empieza a recorrer, en medio de una agresiva
competencia.
Un jugador de respeto
¿Y cómo así que una empresa del sector
público está demostrando que las entidades del
Estado también pueden ser eficientes, sólidas,
rentables y, por sobre todo, exitosas? "Eso se ha logrado
porque, fundamentalmente, existen prácticas de gestión
que no difieren de otras compañías que tratan
de hacer las cosas bien, tanto en el sector público
como en el sector privado. Lograr que una compañía
sea eficiente no es exclusivo del sector privado".
Y, para llegar a este punto, lo primero que debió
hacer, como otras grandes compañías, fue coger
la brújula y buscar su norte, en este caso, su visión
corporativa y su direccionamiento estratégico:
"ISA, en el año 2006, será reconocida
como el grupo empresarial latinoamericano más eficiente
en la prestación integrada de los servicios de transporte,
operación y administración de mercados en sistemas
eléctricos y servicios de telecomunicaciones".
Su mercado de transmisión de energía no se
limita, entonces, a los clientes nacionales, sino a los demás
países de la región Andina y de Latinoamérica.
Y, con base en esta proyección como actor regional
de primer orden en el mercado eléctrico, ya se inscribió
ante la Cámara de Comercio de Medellín (en septiembre
del año pasado) como Grupo Empresarial ISA, compuesto
por sus inversiones en Transelca (la segunda empresa de transmisión
más grande del país, en la cual participa con
el 65%), Interconexión Eléctrica Perú
(ISA y Transelca tienen el 55.2%), Internexa (dedicada a las
telecomunicaciones, donde es dueña del 99.9%) y FirstMark
Comunications Colombia (servicios de transporte de datos,
con el 53.5%). Este portafolio de inversiones vale cerca de
$438.000 millones y representa el 12% de sus activos, que
valen $3.7 billones.
Pero, además, busca avanzar en la construcción
de una estructura para llegar algún día a la
interconexión eléctrica entre los países
de la región andina. Ya desarrolla algunos proyectos
de construcción de redes en Perú y Ecuador y
de consultoría en Centroamérica. "Seguimos
mirando algunos proyectos y posibilidades de inversión
en la región. La integración en Latinoamérica
es fundamental para el desarrollo de los mercados".
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El "supercombo"
Y, además de los principios de eficiencia -reducción
de costos y productividad-, y de calidad y confiabilidad en
los servicios, esta visión no viene en empaque individual
sino que forma parte de un supercombo, compuesta por una misión
muy clara ("Crecer con rentabilidad para generar valor
a los accionistas... y actuar con responsabilidad social y
ética") y una filosofía empresarial que
insiste en que su gente se debe caracterizar "por su
optimismo, persistencia, creatividad e innovación,
flexibilidad, trabajo en equipo, actitud de servicio, aprendizaje
permanente y autocontrol, que le permitan encontrar en la
empresa su crecimiento individual, familiar y social".
Y, para que el supercombo que sus empleados digieren todos
los días y a todas las horas no quede incompleto, la
salsita la componen sus políticas empresariales de
servicio, ambiental, social, de negociación de bienes
y servicios, de información, de comunicación,
de gestión humana y para la gestión integral
de los riesgos.
Además, como sobremesa, incorpora su propio Código
de Ética -como muy propias empresas públicas
y privadas- que rechaza las prácticas impropias que
interfieran en la libre competencia y condena el soborno en
todas sus formas.
Estabilidad y bienestar
Volvemos, entonces, al principio para recordar que tres factores
han sido fundamentales para que ISA haya logrado el éxito
en su gestión empresarial: la calidad de su gente,
una visión corporativa muy clara y compartida por todos
y la estabilidad y bienestar laboral de su personal (13.2
años de promedio). La estabilidad en la Gerencia General
(cinco gerentes en 35 años), revela a las claras esa
política: desde Germán Jaramillo Olano, que
marcó su comienzo, hasta Pedro Javier Soto (q.e.p.d.),
quien lo sucedió; Uriel Salazar Duque, quien lo reemplazó
por un año; y Jorge Bustamante Roldán, hasta
Javier Genaro Gutiérrez, quien ejerce esa posición
desde noviembre de 1992.
"Para poder soportar todo el esquema de gestión,
nos hemos preocupado por desarrollar toda una cultura, que
caracterice la forma de actuación de la gente de ISA,
con unos valores, políticas, principios y una filosofía
muy claramente definidas".
Obviamente, una gestión eficiente necesita gente comprometida,
pero no es el único ingrediente: en ISA existen parámetros
de seguimiento diario para medir resultados y hacer los ajustes
diarios que sean necesarios en la planeación, para
alcanzar la visión que se ha propuesto, tanto a nivel
interno como en sus públicos externos, como son sus
clientes, el mercado de capitales y el mercado en general.
En medio del conflicto
Como ISA, por la actividad que desarrolla no puede ser ajena
a la realidad del país y, sobre todo, a la gravedad
del conflicto armado y como busca tener previsto hasta el
más mínimo de los detalles, también cuenta
con herramientas internas para reducir su impacto y medir
su viabilidad. Es lo menos que puede hacer para buscar soluciones
a un problema que le ha causado pérdidas a todo el
sector eléctrico por $57.280 millones en los tres últimos
años, por el derribamiento de 1.076 torres de transmisión
de energía desde 1999 hasta marzo de este año.
De ellas, 721 son de su propiedad (el 67%) y otras 247 de
las Empresas Públicas de Medellín (el 23%),
que han sido las entidades más afectadas.
La herramienta, que se denomina "Estrategia de viabilidad
de ISA en medio del conflicto", le permite obtener condiciones
mínimas para mantener la prestación del servicio,
con calidad y confiabilidad; presentar propuestas de solución;
construir apoyo social como respaldo a la estrategia, y comprender
la dinámica del proceso de paz para ajustar su accionar
diario. "Ha sido muy útil y nos ha dado resultados,
porque hemos logrado mantener la prestación del servicio.
El año pasado, solamente el 0.6% de la demanda se vio
afectado por la suspensión del servicio por situaciones
de orden público y hemos mantenido nuestra solidez
y proyección empresarial".
En general, la calificación global del servicio, en
la evaluación de la satisfacción de los clientes,
fue cercano al 70%, nivel aceptable dentro de los parámetros
internacionales, a pesar de esas situaciones de orden público.
Todos en ISA saben que su crecimiento diario y proyección
en la empresa no depende de hacer "lo que le toca",
sino de "hacer lo que le gusta", es decir, porque
lo vive y lo siente como algo muy propio y de lo cual depende
su propio futuro.
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