Economía
y Negocios >> Empresas Exitosas
Sofasa, la empresa de las
tres palmas
Con la suma de tres culturas, recuperó el liderazgo
automotriz.
Japoneses,
franceses y colombianos comparten el rumbo de la compañía.
Inversiones
recientes por US$75 millones en la modernización de
plantas.
Por
Francisco
Javier Arias R.
Medellín
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Las tres culturas que conviven
en Sofasa han logrado hacer de ella una compañía
líder en la industria automotriz. La innovación
permanente de su portafolio de productos, el foco hacia
las exportaciones, las mejoras en productividad y eficiencia
y, sobre todo, la atención a su gente, son algunos
de los factores que hacen de la ensambladora una empresa
exitosa. Fotos Róbinson Sáenz |
Cuando los japoneses estrechan la mano para sellar un negocio,
o cuando inician un proyecto especial en sus empresas, siembran
un árbol como símbolo de fecundidad y de crecimiento...
Y, más que eso, como un símbolo del compromiso
por ser cada día mejores. Es un rito de gran significado.
Es la semilla que todos deben abonar y regar para ayudarla
a crecer. Por eso, no faltó el ceremonial cuando se
inauguró la nueva sede de la compañía
en Chía (Cundinamarca), en agosto de 1998: los directivos
de Toyota sembraron una palma para ratificar su compromiso
con la empresa.
Pero esa palma no ha crecido sola: los directivos de sus
aliados Renault, de Francia y Valores Bavaria, de Colombia,
también cogieron la pala y sembraron la suya, como
responsables de ese propósito común. Ahora,
las tres palmas representan la que ha sido una alianza exitosa
y fecunda, que tiene el reto de hacer de Sofasa la primera
productora de vehículos en la región andina
en el año 2003.
¡Severo reto y enorme responsabilidad! No sólo
por los 21 meses que faltan para llegar a la meta, sino por
la trayectoria y participación de mercado de los competidores
que enfrenta. Pero los 943 empleados son consciente de que
su compañía, como la gacela más ágil
en los desiertos del África, debe levantarse todos
los días y empezar a correr más rápido
que el más veloz de los leones, porque si no logra
la velocidad para superarlo, seguramente perderá la
carrera por la supervivencia y morirá en sus garras.
Y también tiene presente que los días aciagos
quedaron atrás y que las épocas en que la compañía
contaba con un portafolio de productos ya obsoleto y una baja
participación de mercado, con un sindicalismo muy activo
que ayudó al deterioro de las relaciones internas,
y con bajos niveles de productividad y eficiencia, ya son
parte de la historia. A partir de un proceso de planeación
estratégica que se inició entre los años
1998 y 1999, empezó a definir lo que ha sido su visión,
que en su idioma interno se conoce como "el sueño
de todos".
Hoy en día, Sofasa ocupa el tercer lugar en producción
(31.524 unidades en el 2001), detrás de General Motor
Venezuela (55.742 carros el año pasado), y de Ford
(31.553), y el cuarto lugar en ventas (32.389 vehículos
vendidos el año pasado), detrás de General Motor
Venezuela (58.732), General Motor Ecuador (37.520), Ford (33.507).
En ambos casos, Sofasa está por encima en la región
Andina de sus dos competidores en el mercado nacional, como
son General Motor Colmotores (Chevrolet) y Compañía
Colombiana Automotriz (Mazda).
Gente maravillosa
¿Cómo lo hizo, a sabiendas de que en el pasado
reciente su futuro era incierto? ¿Con qué bases
aspira a ser el primer jugador en el mercado andino?
Sus directivos dicen que la herramienta fundamental es tener
una visión corporativa muy clara, arraigada y compartida
por todo el personal y que está definida en los siguientes
términos: "Queremos ser la primera compañía
en producción y venta de vehículos de la Comunidad
Andina para el año 2003, con una operación industrial
y comercial competitiva en los mercados internacionales, que
genere dinero y valor agregado para nuestros accionistas".
Y agrega un mensaje en sus carteleras internas, que ya se
saben de memoria los operarios y empleados: "Una visión
maravillosa, acompañada por gente maravillosa, sólo
produce resultados maravillosos".
Y también saben que ello sólo se logra con
los menores costos de producción posibles, para ser
más competitivos porque, además, tienen muy
claro que no se trata "de producir en Envigado para vender
en Colombia", sino en un mercado más ampliado
de Latinoamérica y el Caribe (México y Centroamérica)
y la Comunidad Andina, con Perú incluido (mercado de
40.000 vehículos por año, pero con grandes restricciones),
entre otras regiones.
La idea es apoyarse mucho en el mercado interno (estimado
de 63.000 carros en el 2002), en el cual participa con el
17.6%, pero sin desviarse del foco principal, como es el mercado
de exportación. La empresa obtuvo el año pasado
el Premio Nacional de Exportaciones, en la categoría
de "Labor de Exportación Gran Empresa", otorgado
por Proexport y la Asociación Nacional de Comercio
Exterior (Analdex).
En Venezuela, un mercado de 180.000 vehículos por
año, ya participa con el 5.8%, y en Ecuador, donde
se venderían 42.000 unidades en este año, con
el 6.8%. En la región andina vendió 32.389 vehículos
el año pasado, con un crecimiento del 45%.
Con la fuerza que tiene en el mercado andino, la ensambladora
tiene claro que es apenas una preparación para lo viene
con el mercado ampliado del Alca: "El Alca es un tren
grande que viene bajando de Canadá con mucha fuerza.
Si no nos preparamos y nos subimos al vagón, pasará
con gran velocidad y nos deja. Nos tenemos que preparar para
su parada en Colombia... ¡En eso estamos!", indicó
un alto directivo.
El "engrase" de los ejes
Entonces, si alguien se pregunta si Sofasa es una "Empresa
Exitosa" sólo tendría que remitirse a su
visión corporativa y a la forma como se "engrasan
los ejes" estratégicos que la complementan y que
permiten el rodamiento diario de toda la estructura organizacional.
Son cuatro los ejes estratégicos: apoyo en el mercado
nacional y orientación hacia los mercados de exportación;
ser los más eficientes en los costos de producción;
ampliar y actualizar la gama de productos, atendiendo las
necesidades y exigencias del cliente; y fortalecimiento a
su gente en los aspectos técnicos y humanos de su trabajo.
Y ¿cómo se engrasan los ejes? "Con un
compromiso irrestricto de todos los empleados y en todos los
niveles, y con el respaldo decidido de los accionistas".
Los dueños de Sofasa son Valores Bavaria (51%), Renault,
de Francia (23.7%), Toyota Motor (17.5%) y Mitsui (la comercializadora
de Toyota, 7.5%), ambas de Japón, y la Aseguradora
Colseguros (0.3%).
"Para cualquier empresa tiene que ser una fortaleza
tener como socios a la tercera y la cuarta marca en el mundo,
como son Toyota (desde 1991) y Renault-Nissan (desde hace
32 años: más de 500.000 carros ensamblados)
y al primer grupo empresarial del país, Valores Bavaria".
Con su respaldo permanente ha logrado revisar y replantear
su estructura interna y cada uno de los eslabones de la cadena
de valor, es decir, sus relaciones con los proveedores, los
distribuidores y los clientes. Ello le implicó un cambio
profundo en su estrategia comercial y un severo reajuste de
condiciones con los proveedores, a quienes apoya en su desarrollo
tecnológico y comercialización.
"El crecimiento es una semilla que germina rápidamente
y la cosecha se distribuye a todos por igual. Esa cosecha
se llama confianza y quienes tienen la responsabilidad de
medirla son los accionistas, que siempre le han apostado porque
han creído en el futuro de la compañía".
A un grupo de 65 empresas nacionales le compró piezas
y partes para el ensamble por valor de $110.000 millones en
el 2000 y por $173.000 millones en 2001, con un promedio de
integración en cada vehículo de $5.8 millones,
logrando una integración de partes nacionales del 28%,
frente a un mínimo exigido por la ley del 25.8%.
Asimismo, le demandó inversiones para modernizar sus
plantas y adaptarlas a los niveles internacionales (en soldadura,
pintura y ensamble, entre otras áreas), en sistemas
e infraestructura y en el lanzamiento de nuevos productos
(Twingo, Clío y Toyota Prado, en sus diferentes versiones),
por valor de US$75 millones en los últimos años
($151.000 millones).
El futuro asegurado
En calidad tampoco se ha quedado atrás y ha obtenido
las calificaciones más perseguidas por cualquier empresa
de su tipo: la calificación de la Utac organismo
del Ministerio de Transporte de Francia- de A-94 (94 puntos
sobre 100) a su sistema de calidad EAQF (Evaluación
Aptitud Calidad Proveedores) Brasil y Argentina tienen
A-92, y la validación de la certificación ISO
9002, del Icontec en Colombia. Con estos logros avanza hacia
la norma ambiental ISO 14000. "Tenemos un sistema de
calidad internacional que nos permite vender en cualquier
país".
Con respecto a la meta señalada en su visión
corporativa, un mensaje de la presidencia de la compañía
llamó la atención de sus empleados: "El
2003 está a poco tiempo y quien no haya comenzado a
vislumbrar el sueño de esta empresa que desea ser la
primera compañía en la región andina,
debe hacerlo desde ahora. Ese sueño es producto de
la armonía generada por el trabajo bien hecho y el
deber cumplido".
Y, para permitir que esta semilla germine en toda la empresa,
cuando reciba la certificación de calidad ambiental
ISO 14000, a mediados de julio próximo, no sólo
adoptará un árbol en la planta de Envigado,
para darle vida al compromiso ambiental, sino un bosque completo.
Así, según la cultura japonesa, el crecimiento
y la fecundidad estarán aseguradas.
Costos y cifras
La "chica de mostrar" de
Valores Bavaria
Sofasa ha logrado colocarse como una de las mejores compañías
del Grupo Valores Bavaria exceptuando las cervecerías,
que están adscritas a Bavaria-. De hecho, fue una de
las pocas grandes empresas del grupo que logró utilidades
en los últimos años: $50.132 millones en el
2000 y $31.595 millones en el 2001, "que fue un año
excepcional".
"No sólo estamos generando valor agregado a los
accionistas, creciendo en el patrimonio y respondiendo a las
expectativas del mercado con las dos marcas, Renault y Toyota".
Las proyecciones de ventas apuntan a unos $782.000 millones
(unos US$343 millones), representadas entre 26.000 y 27.000
unidades (inferiores al 2001, por la caída que se espera
en Venezuela), y a unas ganancias entre US$6 millones y US$7
millones.
Las ventas en Venezuela crecieron el año pasado un
33.6% (14.508 carros vendidos); el 332% en Ecuador (4.714
unidades) y el 26.5% en Colombia (con 13.167 vehículos
vendidos). Entre enero y febrero de este año, ya había
vendido 5.071 vehículos, con aumento del 32% en relación
con el mismo período del año pasado.
Y, entre enero y marzo había vendido 6.830 vehículos,
con un crecimiento del 17.4% en relación con el primer
trimestre del año pasado. De estas ventas, el 59.2%
se realizó en Colombia (3.212 unidades) y el 47.1%
en Venezuela donde opera su filial Sofaven- y Ecuador.
La marca Renault tendría una participación del
11.4% en la región en el 2002, en tanto que Toyota
llegaría al 9.2%.
La compañía produce en Envigado los mismos
vehículos que salen de las líneas de producción
en Europa, con iguales estándares de calidad, especialmente
de las marcas marcas Renault (Clío, Twingo, Megane
y Symbol), pero comercializa los modelos Laguna, Megane Station
y Metrópoli (taxi), importados desde Francia. Y los
de la marca Toyota: Hilux en proceso de reconversión-,
Land Cruizer y Prado, pero comercializa los ensamblados en
Venezuela: Corolla y Burbuja. La renovación de su gama,
que le permite ahora un portafolio más moderno y competitivo,
fue fundamental para que la empresa saliera del "marasmo"
en que se encontraba en los años 1992-94.
¿Y qué le espera en el mediano plazo? ¿Cómo
será la compañía en unos 10 años?
"Todo apunta a que sería una planta especializada
en determinados modelos, en productos nicho, sin un portafolio
muy amplio. Nos vamos a especializar para volvernos una planta
piloto que atienda Latinoamérica y el Caribe en las
dos marcas y estaríamos distribuyendo el resto de los
vehículos abastecidos por otras plantas en América
Latina, Europa o el Japón... Así nos vemos en
el futuro".
Implicaciones
Los resultados de la cultura Kaizen
Para ver realizada su visión corporativa, sólo
ha sido necesario contar con gente muy capacitada y estimulada.
Precisamente por eso, una frase que parece muy trillada en
la cultura organizacional -"Nuestro principal activo
es la gente"-, cobra su plena vigencia en Sofasa.
"No es una frase de cajón o un slogan de cartelera...
Trabajamos con la gente porque es nuestro activo más
importante y los resultados así lo demuestran",
afirmó un directivo.
La cultura Kaizen, de mejoramiento continuo y participación
y que se ha extendido a la red de concesionarios en Colombia,
Venezuela y Ecuador, ha sido clave en este propósito.
"Es buscar que la gente, mediante grupos, tenga las
capacidades y las bases para una participación basada
en la motivación, la formación (34.000 horas
en el 2001, con promedio de 33 horas por persona) y la información
y que genere resultados con base en sus propias propuestas".
Como resultado, nació el Sistema de Ideas y Sugerencias
(SIS), "como un hijo de toda la cultura y que se considera
una semilla con buen abono" para hacer más fecunda
la alianza tripartita de los capitales colombianos, franceses
y japoneses.
"El sistema ha logrado despertar en sus trabajadores
su capacidad creativa e innovadora, convirtiéndolos
en líderes y precursores de políticas de mejoramiento
en todas las áreas". El año pasado logró
la participación de 288 trabajadores (el 40.4% aportó
más de una idea), que permitieron ahorros en procesos
por valor de $340 millones. Los participantes recibieron premios
por $47 millones.
Funcionaron 30 grupos en el 2001, que arrojaron promedios
de 0.74 ideas por persona. La meta para este año es
llegar a 50 grupos, con un promedio de dos ideas por trabajador.
"Nos dimos cuenta que no solo los directivos podían
hacer cosas importantes y que los empleados en todos los niveles
podían aportar en creatividad".
Y, en materia de productividad, también como reflejo
de la cultura Kaizen, ya logró en el 2001 un nivel
de 28.5 vehículos por persona-año (31.524 unidades
fabricadas), que es un récord en la compañía.
Los beneficios directos a los empleados sumaron $3.683 millones,
con un promedio de $2.5 millones por trabajador. Como resultado,
el nivel de satisfacción de los empleados con su empresa
supera el 90% y el sentido de pertenencia, el 98%. "El
mejoramiento continuo para nosotros no es una simple carreta
de un libro. Es una realidad que aplicamos todos y, como tal,
estamos trabajando y mostrando resultados", dijo un empleado
de la empresa.
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