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Exclusión laboral: ¿mito o realidad?


En las comunas, la gente asegura que la rechazan por el lugar de domicilio.
Comunidades negras también se sienten marginadas y sin oportunidad.
Empresarios y sicólogos explican que no hay vetos de ninguna clase.



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Área Metro
Medellín

"Me he sentado con los muchachos y es casi una novela. ¿Qué se necesita? Trabajo y estudio. Entonces, si dicen que son del sector de Santo Domingo, no hay trabajo, están satanizados y no tienen oportunidades".

Así lo reconoció Monseñor Alberto Giraldo Jaramillo, arzobispo de Medellín y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, en una entrevista concedida a este diario el pasado 24 de marzo, al responder sobre la situación de los jóvenes en la ciudad.

El tema bordea el límite entre el mito y la realidad, entre otras razones por la falta de estadísticas y estudios que lo demuestren, pero las historias abundan.

"Llegué a un banco, por medio de una empresa de servicios temporales, para suplir un cargo de auxiliar de archivos. De las cuatro personas que nos presentamos yo era el de mejor perfil, tenía título tecnológico como Administrador Documental y excelentes recomendaciones. Pasé las pruebas psicológicas y dos entrevistas", narra John el drama de su más reciente historia laboral y prosigue:

"Me contrataron por seis meses y cumplí un excelente trabajo. Quedaron de volverme a llamar si me necesitaban y a los veinte días me ofrecieron la vinculación. Inicialmente informé que vivía en Prado Centro, con una tía, pero esta vez, como ya había visita domiciliaria, puse mi verdadera dirección, en el barrio Santo Domingo, y advertí que me había tenido que pasar. Hasta ahí funcionó todo. Cambié de estrato y me volví el sujeto más incompetente".

Carmen Elisa Mosquera, líder del Frente Unido de Negritudes de Colombia, sostiene que el grado de exclusión de la población de raza negra es casi general, al punto que tienen, dice ella, muy poca oportunidad en diferentes campos profesionales, tanto en el sector público como privado.

El asunto, visto desde otros ángulos, responde a las actuales condiciones de seguridad. Muestra de ello es el manejo, en varias oficinas de selección de personal, de un mapa de la ciudad en el que se delimitan numerosas zonas, en su mayoría de estratos 1 y 2, de donde no pueden contratar cajeros, empleados de oficina o personal para manejo de bienes y recursos. Según expertos, los perfiles de la gente de esos barrios se limitan a aseo, ventas y oficios varios, con edades que oscilan entre los 20 y los 30 años.

"Están demostradas las influencias y presiones armadas de bandas y milicias que, en sectores de conflicto, ponen en peligro la vida de una persona cuando maneja plata o bienes. Hemos visto casos de hombres rectos y cumplidores que terminaron obligados a propiciar actos delictivos por presión de grupos armados", admite el jefe de clasificación de una compañía de empleos temporales, quien pidió la reserva del nombre.

Los empresarios, por su parte, niegan que exista exclusión y señalan que la vinculación depende de la idoneidad personal y profesional. Representantes de Leonisa, Suramericana y de Almacenes Éxito, por ejemplo, cuentan que las nóminas de sus compañías están integradas por gente de todas las condiciones sociales y características físicas, y aclaran que la llamada exclusión sólo hace parte de un proceso normal de selección en el que se eligen las personas más capacitadas y con mejores perfiles. ¿Mito o realidad? La reflexión está abierta.

 


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