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"Ojalá hubiera trabajo para todos"



Afirma la gerente General de Manpower, empresa de servicio temporal.
Lleva 25 años ayudándole a la gente a capacitarse y encontrar empleo.
Considera que la misión básica del ser humano es educar con ejemplo.

Por
Lilliana Vélez de Restrepo
Medellín

"Cualquiera puede traer su hoja de vida, aquí no hay distinción alguna ni se le cobra un peso a la gente. Existe un completo proceso de selección para el cual contamos con pruebas exclusivas. Lo importante es que la gente responda por su calidad humana", explica Rosalba Montoya Pereira. Fotos Manuel Saldarriaga

No sólo tiene una sonrisa franca. Su vida toda gira sobre la base de la verdad. La misma que con tanto celo les inculcó doña Rosa Elena Pereira, su mamá, a ella y a los cinco de once hermanos que, de 20 embarazos, se lograron criar.

Esto explica que hubiera conocido a su mamá toda la vida en embarazo. Pero doña Rosa Elena no sólo se dedicó a tener hijos. También fue el "motorcito" que los impulsó a todos gracias a su empuje y optimismo, les creó una sólida autoestima y los convenció, desde que tuvieron uso de razón, de que serían capaces de asumir cualquier reto que se impusieran en la vida.

Y así fue. De mente positiva, nada la ha amilanado. Ni siquiera cuando su sueño de recién casada duró menos de dos años y quedó sola con un bebé; o cuando desempeñaba felizmente su primer trabajo a cabalidad en una agencia de publicidad y le pidieron el puesto porque se lo debían dar a otra persona para cumplir con una cuota política; o cuando por enfrentar a un jefe con la verdad no sólo la despidió sino que publicó en la primera página de EL COLOMBIANO que ella ya no pertenecía a la compañía.

No se detiene en los problemas y las amarguras. Al contrario, resalta siempre lo afortunada que ha sido, la forma como Dios la ha premiado y se declara una triunfadora porque ha podido cumplir con todas sus metas. Incluso desde cuando estudiaba bachillerato Comercial en el Instituto Central Femenino y por trabajar perdió un año. Se propuso entonces ser la mejor y lo demostró con honores. Luego estudió otros tres años en el bachillerato nocturno porque su meta era ingresar muy bien preparada a la universidad, una meta que debió posponer por unos años mientras trabajaba y sacaba a su hijo Andrés adelante.

Estudió dos semestres de Derecho en la Universidad de Medellín, siete de Administración en Eafit y se graduó en Educación en la Universidad San Buenaventura. Este es su fuerte y opina que una de las misiones principales del ser humano es educar a través del ejemplo.

Trabajadora incansable, nunca necesitó de una referencia para trabajar. Su honestidad, rectitud y entrega son sus cartas de presentación. Lleva 25 años liderando una de las principales empresas se servicios temporales que lucha, día a día, por ayudarle a cientos de personas a crecer, a formarse y a encontrar un anhelado empleo.

Rosalba Montoya Pereira, fundadora de Servicios Uno-A, es la gerente General de Manpower en Colombia, multinacional de servicios temporales con presencia en 69 países, más de 3.000 oficinas y que ocupa a más de dos millones de empleados temporales.

Creativa, excelente amiga, buena ama de casa y famosa por su guiso, Rosalba Montoya disfruta de su tiempo libre en familia junto a su hijo, su nuevo esposo y la pequeña María Antonia. No recuerda con exactitud a cuántas personas les ha ayudado -ellas sí la recuerdan y en forma constante la llaman a agradecerle-. Sin embargo, no puede ocultar su tristeza de no tener trabajo para todo el mundo.

Al parecer usted trabaja desde que tiene uso de razón. Aún así, escribió un libro. ¿Cuándo y sobre qué tema?
"Mi primer empleo en forma lo conseguí como secretaria de una agencia de publicidad cuando terminé el bachillerato comercial. Todo iba perfecto hasta que un día me pidieron el puesto. Me fui entonces a Manpower, que en ese entonces existía aquí. Conocía la empresa porque allí pedíamos personal temporal. En esa época las secretarias que enviaban eran de una elegancia tal que hasta usaban guantes blancos. Como ya me conocían me dieron trabajo y laboré en varias empresas. Gracias a mi rendimiento muy rápido me ofrecieron trabajo directamente en Manpower. Empecé a hacer propuestas que gustaron mucho, desarrollé cursos de etiqueta, de glamour y de técnicas de oficina. Precisamente sobre este tema versa el libro que escribí."

¿Cómo nació la empresa Uno-A que usted fundó?
"El dueño de la franquicia de Manpower se fue del país y vendió la empresa a un grupo de socios que fundaron a Manos, una compañía que todavía existe en Cali y Bogotá. Allí me desempeñé como secretaria de Gerencia, jefe de Personal y de Capacitación. A raíz del nombramiento de un gerente indelicado, que incluso llevó la empresa a la quiebra, me despidieron por hablarle con la verdad. Gracias a la inmensa solidaridad de mis compañeras, clientes y amigos, en un fin de semana me propusieron que fuera socia para iniciar una compañía de servicios temporales. Así nació Uno-A, una empresa que hasta hace 20 años sobresalió en el mercado laboral con excelentes resultados."

¿Y cómo llega de nuevo a Manpower?
"Hace cinco años, cuando fui a dictar una conferencia al Brasil en representación de la Asociación Colombiana de Empresas de Servicio Temporal (Acoset), me encontré con cinco gerentes de Manpower que se fascinaron con nuestra labor. Vinieron, nos conocieron y se fueron fascinados con la empresa. En forma rápida negociamos y Uno-A fue adquirida por Manpower al considerar que compartíamos la misma filosofía de trabajo. Cuando se hizo la negociación empezamos a homologar procesos y hoy en día vivimos felices. Aquí se ve el respeto por la gente y nos distinguimos de los demás por el amor que les brindamos a las personas. Nuestra razón de ser es hacer sentir a las personas como seres humanos importantes, sin despreciar a nadie. Estamos construyendo patria con amor y un trabajo honrado. Es una compañía muy grande y yo vivo enamorada de ella. He logrado mis metas, he crecido y aprendido gracias a todo lo que he recibido de la gente. Me siento una afortunada y considero que Dios me premió".

Implicaciones
A falta de empleo hay limitaciones

No es fácil afrontar el hecho de manejar una empresa que brinda empleo y no poderle dar trabajo a todo el mundo. "Es muy triste ver tanta gente con necesidades tan grandes, pero también es muy triste reconocer que falta mucha preparación.

Hay una generación que no tiene idea de manejar un computador ni ha decidido enfrentar este hecho. A ello hay que sumar el agravante de la edad. Aunque ha habido un pequeño cambio de mentalidad, la mayoría de las empresas exige personas de 35 años o menos. A nivel de operarios las cosas son diferentes y es fácil cubrir la demanda. El problema grave es cuando se requiere personal calificado.

Hay oficios en los cuales es muy difícil encontrar mano de obra calificada. En Medellín, por ejemplo, a pesar de ser una ciudad textilera, hay una fuerte escasez de personal que maneje fileteadoras. Así mismo es muy difícil hallar personal bilingüe, cosa que no ocurre en Cali y en la Costa", afirma Rosalba Montoya Pereira, gerente General de Manpower en Colombia. Con la gran experiencia que tiene en el campo laboral, la directiva afirma que a las personas les falta tomar conciencia del valor de su trabajo, sobre todo en un momento como el actual cuando a nivel mundial se vive una fuerte crisis económica. "Quien tenga un empleo debe estar agradecido", dijo.

 


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