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Los carteles de la droga tienen nuevos "señores"

Con muerte de Escobar no se acabó el narcotráfico.
En Medellín, Cali y el Eje Cafetero, nuevos narcos.
Son muy ricos, pero discretos, advierten estudios.


Por
Elizabeth Yarce
Medellín

Tras la muerte de Pablo Escobar, el 2 de diciembre de 1993, el narcotráfico no desapareció en Colombia y, por el contrario, una organización que no sólo se limita al tráfico de estupefacientes, se está desbordando.

Así se consigna en un informe de inteligencia, conocido por este diario, en el que se advierte que hay una nueva dinámica del narcotráfico en el país, en la que ya no se está hablando de carteles sino de un negocio de inversión en el cual un grupo de personas, con recursos suficientes, está involucrado en el envío de alcaloides.

"En este nuevo esquema han entrado a participar comerciantes, industriales y personas de la sociedad en general", advierte. Indica que el mercado se centra en círculos de poder de "ciertos personajes" que se encargan de administrarlas y quienes han concentrado sus esfuerzos en la búsqueda de contactos en los diferentes organismos de seguridad que les permitan tener rutas seguras para poder transportar los cargamentos de drogas.

"El nuevo señor de las drogas es Diego Fernando Murillo Bejarano, conocido como "Don Berna", quien fue hasta hace poco uno de los cabecillas de las autodefensas. Se dice, es la cabeza motora del narcotráfico", indica la investigación.

"Don Berna" nació el 23 de febrero de 1961 en Tulúa, Valle, y de su existencia conocen las autoridades desde el inicio de La Terraza, época cuando se crearon Los Pepes (Perseguidos por Pablo Escobar) y de la que fue uno de sus cabecillas. "Fue además uno de los principales colaboradores de la policía y la DEA para dar con el paradero de Escobar".

Muerto el jefe del cartel de Medellín, "Don Berna" se convirtió en uno de los hombres más cercanos a Castaño y puso su organización sicarial, que pronto se conoció como La Terraza, al servicio de las autodefensas. Según las autoridades, "Don Berna" tiene una organización gigantesca cuya base de operaciones está en Envigado y se denomina La Oficina la cual funciona al margen de las autodefensas.

Modus Operandi
El informe de las autoridades indica que el negocio del narcotráfico del llamado "cartel de Envigado" opera de la siguiente manera: La droga es producida por los campesinos y es cuidada por guerrilleros o autodefensas, dependiendo de la región. El producto sin terminar, ya sea pasta de coca o látex de amapola, es llevado a los laboratorios, conocidos como cristalizaderos, de propiedad de no combatientes.

"Estos se encargan de procesarla en producto terminado y de su empaque. Posteriormente, esta mercancía es transportada a los puntos de embarque que son custodiados por integrantes de las autodefensas quienes cobran peaje por cada kilo que se transporte. Además se cobra una cuota o participación por la utilización de las rutas.

Los embarcaderos están en la costa pacífica chocoana, en Nuquí (Panguí), Coquí, Bahía Baudó, además de las rutas tradicionales por el golfo de Urabá". La investigación señala que esta organización mueve, aproximadamente, de 10 a 20 toneladas semanales.

Los cristalizaderos de coca, en su gran mayoría, son manejados por paramilitares que se encargan de vender el producto terminado a los traficantes. Estos últimos invierten en la compra del producto y en el pago de la venta.

"Mientras que los laboratorios para procesar heroína en su mayoría están siendo llevados a las cabeceras municipales y a ciudades capitales como Medellín. Este negocio es más lucrativo para los traficantes porque les pueden pagar en sus rutas, sin necesidad de pagar peajes. Aquí se manejan muchos correos humanos con destino a Centroamérica y a las islas del Caribe, especialmente a las que son de dominio del Gobierno de Holanda donde las leyes son más flexibles y los controles menos rigurosos".

Según las autoridades con este sistema no se ha hecho necesaria la constitución de carteles como tal y simplemente, se mantiene el negocio con bajo perfil, sin ostentaciones y sin figuración en la actividad social de las ciudades en donde tienen su accionar. "El cartel de Envigado conformado por los otrora ´Pepes´se encarga del manejo y control de las rutas y de plantear la inversión que se haría en cada envío, además de asegurar una equitativa distribución de las ganancias y las pérdidas, y que tanto los unos como los otros, sean pagados".

Implicaciones
Otros narcos

En el resto del país existen rutas consolidadas por parte del cartel del norte del Valle que ahora está al mando de Miguel Fernando Solano "Don Miguelito", quien cuenta con varias organizaciones, por fuera del Valle, para sus operaciones y quien tiene a su mando expertos en el tráfico como Diego Montoya Henao, Orlando Henao Montoya, Jesús Mejía, Julio Fabio Urdinola y Hernando Javier Gómez.

"Su actividad es muy similar a la de los narcos de Medellín. Se conoce que ´Don Miguelito´ mantiene nexos cordiales con ´Don Berna´, indica el investigador. En el Eje Cafetero el "Señor de Los Caballos" comanda otro cartel que opera desde Pereira y maneja el negocio del narcotráfico en la región donde, desde hace dos años, indican los informes oficiales, se disparó la producción y tráfico de alcaloides.

Para las autoridades es preocupante el aumento en las nuevas modalidades de tráfico de las drogas puesto que dentro de estas estructuras está inserto otro cartel, el del éxtasis, que está moviendo más del 40% del marcado de las drogas y cuyo tráfico de bajo perfil posibilita su mayor consumo. Ya en ciudades como Ibagué se han encontrado laboratorios para la producción de esta droga, cuyos insumos llegan de países europeos como Italia y Holanda.

 


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