EL COLOMBIANO
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El día que el país tuvo tres presidentes

Hoy se cumplen 50 años del golpe de Estado de Rojas Pinilla contra Gómez.

Los mismos que ayudaron a tumbar a Gómez conspiraron contra el jefe militar.



Por
Edward Jaramillo González


Un 13 de junio como hoy, hace 50 años, Colombia despertó sin saber que sería gobernada, en un solo día, por tres presidentes diferentes, dos conservadores y un militar. Durante un período aproximado de seis horas, los hilos del poder se fueron arrebatando de una mano a otra, hasta quedar en el puño del general Gustavo Rojas Pinilla.

Corría el año 53, el asesinato del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán estaba muy reciente (9 de abril de 1948) y había dado pie a una de las violencias más atroces de las que se tenga referencia en la historia nacional. Conservadores y liberales se mataban en todos los rincones del país por el solo hecho de vestir de azul o de rojo, en una guerra que no tuvo reinvindicación alguna. Varios obispos, desde los púlpitos, definían a su antojo lo que era pecado y lo que no, con claras intenciones políticas.

Según el periodista y economista Alberto Velásquez, en su libro Colombia, Entre el Sismo y el Cisma, a partir de 1948 el obispo de Santa Rosa de Osos, Miguel Ángel Builes, arreció sus ataques contra el liberalismo. Cuenta el autor que sus sermones eran incendiarios y llenos de rencor frente a todos los que militaban en este partido.

“El colmo de su odio por el liberalismo llegó al clímax cuando sugirió que sobre su tumba pusieran este epitafio de abierto contenido retaliativo: ‘luchó contra todos los errores, especialmente contra el pecado del liberalismo por amor a Cristo que es la verdad’”, cita Velásquez.

Ambas colectividades estaban fraccionadas y se había acabado de dar un nombramiento en cadena de alcaldes militares, así como de ministros y gobernadores vestidos con uniforme. Las Fuerzas Armadas pedían más y más recursos, logrando que su presupuesto constituyera la mitad de los gastos del Estado.

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Desde la advertencia de Rojas al entonces presidente Mariano Ospina Pérez sobre un posible golpe de Estado, ambos dirigentes se hicieron grandes amigos. Laureano Gómez poco comulgó con ambos.
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Laureano Gómez regresó al país con su esposa, luego de un exilio que empezó en Nueva York y continuó en España, para adelantar el proceso que terminó con el contragolpe que sacó a Rojas de la Presidencia
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Los protagonistas
Sobre el escenario nacional hubo cuatro personajes claves el día del golpe de Estado. El primero es el ex presidente conservador Mariano Ospina Pérez. El segundo, el mandatario nacional de ese entonces, el también conservador Laureano Gómez. El tercero es Roberto Urdaneta Arbeláez y el cuarto el general Rojas Pinilla, quien era la cabeza del Ejército.

El presidente Laureano Gómez había sido elegido en noviembre de 1949 bajo circunstancias muy particulares. Darío Echandía, el candidato rojo a la Presidencia, se retiró de la contienda electoral porque el liberalismo consideró que no había las garantías suficientes para un proceso sano.

Los liberales, en protesta, decidieron no acudir a las urnas y Gómez, como candidato único, fue elegido por un millón de votos conservadores en un momento en el que Colombia tenía 11’548.172 habitantes, según el censo de 1951. Esto hizo que, desde el principio, el mandato de Gómez fuera débil.

Dos días antes de la elección de Laureano Gómez, 25 de noviembre de 1949, hubo amagos de golpe de Estado contra el presidente Ospina Pérez. Rojas Pinilla develó ese intento de cuartelazo, lo que le permitió ganarse el cariño de Ospina, quien lo nombró ministro de Correos y Telégrados (hoy Comunicaciones) y luego le valió la comandancia general de las Fuerzas Armadas en el gobierno de Gómez.

Ospina Pérez, quien le pasó la banda presidencial a Laureano, perpetuando la estadía conservadora en el poder, no olvidó que el nuevo Mandatario había sido el mismo que el día del asesinato de Gaitán, como su Canciller en el Gobierno, le insinuó que dejara el país y le entregara el poder a los militares. Ospina no solo no le hizo caso, sino que lo removió del cargo.

Así, las relaciones entre Ospina y Gómez se mantuvieron más por estrategia de partido que por simpatía. Esto explica que Ospina luego apoyara a Rojas Pinilla a dar el golpe contra Laureano, quien debió abandonar la silla presidencial poco después de su posesión, al sufrir una trombosis. El Congreso designó a Roberto Urdaneta Arbeláez como presidente encargado.

El golpe
Estando Urdaneta como Presidente, corrió la noticia de que el industrial antioqueño Felipe Echavarría Olózoga organizaba un plan para asesinar a varios jefes políticos. Cuenta Alberto Velásquez en su libro que se siguió a Echavarría hasta detenerlo, se le torturó sentándolo en un bloque de hielo para que confesara una historia que tenía “visos de farsa”.

Laureano entró en cólera al enterarse de esta noticia y le ordenó a Urdaneta que destituyera al general Rojas Pinilla. Urdaneta se negó a hacerlo y, entonces, Gómez le quitó la banda presidencial. Laureano, de nuevo con la alta investidura, llamó a su ministro de Guerra, Pabón Núñez, y éste también se rehusó a la destitución de Rojas.

Gómez nombró a Jorge Leiva en su reemplazo. Sustituyeron a Rojas por el general Régulo Gaitán, pero la mayoría de los altos mandos rodearon al General, quien se fue directo a Palacio a tomarse el poder.
Se instauró, a partir de ese momento, un Gobierno que, como el anterior, no incluyó ningún liberal en su gabinete. No obstante, estos se lo perdonaron porque cesó la persecución que había contra ellos.
El primer año fue una luna de miel. Pero, a partir del segundo, Rojas tomó medidas estrictas contra sus críticos. Por decreto, todo aquel que habló mal del Gobierno fue encarcelado. La prensa sufrió una fuerte censura.

Cuatro años después del golpe, Laureano dió el contragolpe, el 10 de mayo de 1957. Él, que había sido destituido del poder por la presión de las armas, desbancó a Rojas Pinilla, a través de un proceso civil. Muchos de los que dieron el golpe contra Laureano, fueron los mismos que apoyaron el golpe contra Rojas.

Implicaciones
Censura a medios no fue algo nuevo

El decreto que firmó el general Gustavo Rojas Pinilla, durante su mandato, en el que censuraba a sus críticos y a los medios de comunicación fue solo la oficialización de una censura que ya venía de gobiernos anteriores. Durante la estancia de Urdaneta en el poder, aquellos periódicos que discrepaban del Gobierno se les amenazaba de inmediato. Era tanta la paranoia del Gobierno que llegaba a límites absurdos. EL COLOMBIANO no fue ajeno a esta situación. Por el hecho de haber mencionado en una noticia los preparativos para el Congreso Mariano, evento religioso que se realizaría en el año 54, los censores acusaron este diario de enviar un mensaje camuflado para promocionar la nueva candidatura de Mariano Ospina Pérez.
 


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