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La clase media cambia de casa


Los estratos 3 y 4 son los que acceden a viviendas de interés social


Por
Juan Carlos Mazo
Medellín

"Así lo soñábamos y por fin lo encontramos". Esa es la frase de promoción que aparece en la Ciudadela Sevilla, un proyecto de construcción cerca de la Universidad de Antioquia y que se oferta como una solución de vivienda de interés social. Pero en lugar de ser habitado por los menos favorecidos, a él se está mudando la clase media, es decir, los estratos 3 y 4 de Medellín.

Esa es la realidad de una serie de proyectos de construcción en altura que apenas comienzan a gestarse en la ciudad y que responden más a una iniciativa del mercado, (posibilidades de vivienda para el que tenga $20.000.000), que a una iniciativa generada desde el Gobierno y de la mano de los constructores privados.

Pero más allá de ver a la clase media cada vez más empobrecida, hasta el punto de habitar las viviendas de interés social, lo que hay detrás de este tipo de proyectos es una discusión arquitectónica y urbanística, que no ve apropiada la construcción de casas de interés social en alturas superiores a los cinco pisos. Los proyectos de este tipo que se hacen en Medellín son de 16 y 20 pisos.

"Las alturas no son convenientes porque pones a las personas en unas circulaciones verticales, se toman bastante tiempo, los alejan de las relaciones con el piso, el territorio y creo que no hay necesidad de hacer eso, si se puede construir de otra forma. En el mundo entero los edificios en grandes alturas están siendo desechados por estructuras menores", comenta el urbanista Luis Fernando Arbeláez.

La altura, sin éxito
El ex decano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Pontificia Bolivariana, Jorge Pérez, también se muestra contrario a este tipo de construcciones en altura.

"El tema de alta densidad y la vivienda en altura no se puede desarrollar simplemente desde la perspectiva de la factibilidad financiera y de los aspectos cuantitativos que viabilizan la operación financiera, hay fenómenos sociales, culturales, de sostenibilidad, que hacen posible en un corto plazo, pero no a largo plazo, muchas de esas operaciones. El tema de las copropiedades de los habitantes ha demostrado en varias partes del mundo que cuando este tipo de altas densidades no se planifican ni se controlan adecuadamente, generan procesos de deterioro de las edificaciones, con conflictos de todo tipo, que, incluso, en muchos casos terminan con la obligatoria demolición de los edificios", dice el arquitecto.

Entre los proyectos de interés social en altura que se ofrece en el mercado, están San Sebastián en el sector de San Diego, con torres de 20 pisos y 480 apartamentos, Villa Loma, en San Antonio de Prado y 484 apartamentos, Ciudadela Sevilla, con once torres de 15 pisos y 660 apartamentos.

El área de dichos apartamentos está entre los 42 y 45 metros cuadrados, un baño, una habitación principal y un espacio que se puede convertir en dos habitaciones o un estudio, sala-comedor y cocina. El espacio es pequeño, a pesar de que tiene todas las comodidades.

El perfil de comprador corresponde a familias poco numerosas, parejas de trabajo y conformaciones salidas de la familia tradicional, como padres separados con hijos, hermanos, tías con sobrinos. En cuando a profesiones, aparecen docentes, personal de mandos medios, técnicos y son más los que tiene moto que carro.

Los nuevos propietarios están felices por su adquisición. Tal es el caso de Consuelo Giraldo, una trabajadora de un almacén de ropa en la ciudad, quien vive con su hija y afirma que se decidió por este proyecto por ubicación, facilidades de transporte y precio. "No son apartamentos para una familia numerosa, pero son cómodos y bien distribuidos". En ese mismo sentido se manifiesta Carlos Navarro, tecnólogo en electrónica, quien mora allí hace un mes. Él sale temprano en la mañana y llega en la noche y afirma que este es un buen proyecto.

"Un ascensor para 120 familias, ¿quién va a subir 16 pisos a pie?, además la luz se va, aquí hubo racionamiento de energía hace unos años o la señora que quedó discapacitada y falla el ascensor, ¿qué hace? Yo no soy un enemigo del proyecto, pienso que lo que hay es que construir soluciones para los grandes problemas que tenemos, pero me parece que la solución que se está adoptando no es la ideal. De hecho, con otros mecanismos distintos de concepción espacial, es posible hacer altas densidades en manzanas de esa misma calidad, puede que con un poco menos de densidad, pero no mucho menos de la que es está planteando y sin tener que recurrir al esquema de torres", dice el arquitecto Pérez.

Otra visión
Los constructores, por su parte, dicen que han previsto toda esta serie de inconvenientes sociales y urbanísticos, afirmando que, por una parte, se está respondiendo a una necesidad del mercado y, por otra, se está adelantando un trabajo de convivencia con los pobladores.

Gabriel Jaime Restrepo, Gerente de la firma PSI, constructora de proyecto san Sebastián, dice que entre las soluciones "vamos a dejar en la negociación de los ascensores un tiempo largo de mantenimiento, para que la gente no tenga que cancelar, en los primeros años que es más difícil, ese mantenimiento de los ascensores, que es una de las posibles dificultades que estamos analizando. Así mismo, estamos haciendo un estudio de los perfiles de los compradores y haciendo un trabajo social de tal manera que haya una convivencia ciudadana en el mismo edificio y que vivan en comunidad".

Así mismo, Jorge Álvaro Espinosa, diseñador del proyecto Ciudadela Sevilla, comenta: "estamos haciendo un trabajo social, inicialmente, con las cajas de compensación y con trabajadores sociales se está haciendo una capacitación con las mismas personas para inducir a los pobladores en el tema de convivencia, el tema de los servicios público, capacitación de Empresas Varias, la gente que maneja la parte de ascensores igualmente. El proyecto, incluso, prevé, locales cuyas rentas propicien el mantenimiento de los ascensores. Entonces, al tema lo que le hemos hecho es frente y lo hemos tratado de comprender en su verdadera complejidad. Habrá una preparación previa, un acompañamiento al momento de la ocupación y va haber un período posterior de acompañamiento para ir advirtiendo las dificultades que se presenten".

El cuestionamiento, entonces, es ver si lo que se requiere es no sólo resolver un problema de vivienda sino de ciudad, de generar una estructura urbana adecuada, de calidad y sostenible. En ese sentido los arquitectos encuestados, están más de acuerdo con proyectos urbanos de mayor formato que se vayan desarrollando por etapas.

Lastimosamente, los perjudicados en esta realidad nuevamente son los menos favorecidos, que no tienen una solución de vivienda efectiva para ellos, pues ahora el libre mercado y la crisis social imponen sus propias dinámicas y es la clase media la que llega a ocupar sus viviendas.

 


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