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Silvia Tcherassi, sutil como el chifón

Una mujer que le dio glamour a la alegría caribe.
Su éxito se basa en talento, trabajo, sueños y oportunidad.
Su personalidad es suave como sus diseños y cálida como su Barranquilla natal.


Por
Gloria Edith Gómez
Adriana Correa Velásquez

Medellín

Hace poco un padre bogotano le escribió una carta a Silvia Tcherassi para contarle que su hija de nueve años quería conocerla como regalo de cumpleaños. De inmediato ella dijo que si y los recibió en su casa de Barranquilla. La pequeña llegó con un ramo de flores y una cámara fotográfica en sus manos. El regalo fue para Silvia, quien se sorprendió al poder hacer feliz a alguien con un acto tan sencillo.

Ella es simple y delicada como los chifones que escoge para sus diseños. Ahí, en ese contacto, dice, es donde nace su inspiración. El vuelo de su creación es tan sobrio como la forma en que habla, sonríe, y se dirige a la gente. Su personalidad está intacta en cada pieza de tela.

Silvia Tcherassi ha vivido en los últimos cinco años un vertiginoso ascenso. Sus trajes son nombrados y lucidos en el mundo. Nohra Puyana de Pastrana hace las veces de embajadora cuando usa sus diseños. Cecilia Bolocco y Lina Botero la llevaron en sus bodas a La Rioja y a Venecia.

Hace diez años, su primer intento fue con camisetas adornadas con trozos de cuero y lentejuelas. "Siempre he sido arriesgada. En unas vacaciones empaqué varias, las llevé al almacén Acuarius de Aruba y las ofrecí al dueño. Me pidieron 1.000". Se asustó un poco, pero fiel a su esencia, aceptó el reto, consiguió dos máquinas más y cumplió con el encargo.

Gajes del oficio
Eran tiempos lejanos a la fama que hoy la acompaña, pero siguió soñando porque está convencida de que la vida sin sueños no es nada. Llevó sus diseños al almacén Lady Zhivago de Medellín. "Yo estaba ahí parada mientras Rosita medía los vestidos con un metro, los cuellos, los bolsillos y me iba diciendo, lo que no le gustaba", recuerda entre risas y agrega, "tengo que agradecerle a Rosita todo lo que me enseñó".

Medellín es una referencia constante en sus conversaciones. Aquí hizo su primer desfile, aquí nació su esposo y fue aquí donde la periodista española experta en el tema de moda, Lola Gavarrón, le vaticinó que en diez años la vería mostrando sus colecciones en Europa.

Además asegura con orgullo que sus hijos son casi paisas. El rostro se le ilumina con una luz especial y empieza a hablar de Mauricio y Sofía, de 8 y 3 años, respectivamente. Mauricio vive tan orgulloso de su madre que cuando en el colegio le pidieron hablar de ella él dijo sin asomo de duda: "es la mejor diseñadora de Colombia".

A Sofía, Silvia se la imagina diseñando. Pronto la invitará a desfiles de alta costura y desde ya le guarda en un álbum pedazos de historia de la moda. "Para que cuando sea diseñadora, conozca las tendencias de antes y lo que yo hacía".

Antes de ser diseñadora de interiores, Silvia Tcherassi fue modelo, su figura conserva los rasgos propios de quienes alguna vez han caminado sobre la pasarela. Hoy diseña para un amplio público femenino al que consiente con prendas pensadas para que no pasen de moda pronto.

"Para mí es desalmado que un traje se deba archivar a los seis meses porque ya no está de moda. La idea es que con mis diseños ellas se sientan cómodas durante mucho tiempo". A la hora de las modelos habla con nostalgia de Inés de La Fressange, quien fuera imagen de Chanel durante varios años. "Ojalá yo hubiera sido diseñadora en ese tiempo para poderla vestir".

De las figuras actuales prefiere a la brasilera Giselle Bündchen. "Tiene cuerpo, es hermosa, latina y muy internacional". De Colombia se queda con Carolina Castro y Claudia Perlwitz.

El nombre Silvia Tcherassi lo han pronunciado con admiración y respeto los franceses de la casa Balmain, quienes quisieron llevar su talento a Europa. No hubo acuerdo económico ni profesional, sabe que si ese es su camino llegará la hora de trabajar con una casa francesa que, asegura con emoción, es como el premio Nobel del diseño.

Por lo pronto, sigue buscando telas para darles forma, convencida de que tiene en sus manos la clave del éxito. "Lo primero es tener talento, segundo, tomar el trabajo en serio y, tercero, volverse soñadora".

Cuatro almacenes en Colombia, uno en Miami y exportaciones a países tan lejanos como Arabia Saudita son la respuesta a ese sueño. Para el último desfile de Colombiamoda 2001, inspirado en el realismo mágico, no le fue difícil diseñar pensando en Gabo. "Cuando se vive en la costa uno sabe que Macondo tiene más de realidad que de magia". Sin duda ella está hecha de lo segundo.

Pensando la elegancia
"La elegancia es más que un vestido bonito, se es elegante desde adentro, con las actitudes. A quien tiene elegancia se le nota si está con una pijama, unos jeans, o en ropa interior. Es algo que nace con uno, se tiene o no. No necesariamente es elegante la mujer que sigue una tendencia, sino la que tiene un estilo propio y entiende que la moda no es para todo el mundo. Una mujer bien vestida es la que usa lo que sabe que le queda bien.

El vestido nunca debe ser el protagonista. La idea es que la mujer se vista y la gente le diga que está perfecta, que tiene algo especial pero no saben qué es. Entre las mujeres más elegantes, Penélope Cruz es la mejor. La esposa de Fernando Botero, Sophia Vari, también es muy elegante y en Colombia, Beatrice Dávila de Santodomingo".


Silvia Tcherassi
Diseñadora colombiana

   

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