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| La diva de divas muripo el domingo 5 de agosto
de 1962. |
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| Reuters | Arthur Miller siempre fue muy cercano
a Marilyn Monroe. |
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| Marilyn Monroe se presentó en Corea
ante más de 100.000 soldados. |
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| Reuters | Con este vestido cantó la
rubia en el cumpleaños del presidente de Estados Unidos,
John F. Kennedy, en 1962. |
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| Marilyn Monroe, un mito vivo. |
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| Esta es la tumba de Marilyn Monroe. |
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| AFP | Marilyn Monroe cumplió 45 años
de muerta. |
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| AP | Marilyn Monroe, bella, sexy, diva...
Mito. |
Marilyn: el mito sigue intacto
Por Germán
Antía Montoya
Decano Facultad de Ciencias Forenses y de la Salud
Tecnológico de Antioquia
Marilyn Monroe,la rubia de Hollywood, el icono del cine, la bella
de labios carnosos, la de Happy Birthday Mr president, la diva de
divas cumple este domingo 5 de agosto 45 años de muerte.
Casi media década después de su deceso, quienes le
rinden culto a la bella, de curvas perfectas, siguen sin saber a
ciencia cierta las cusas de su fallecimiento. ¿Asesinato?,
¿Suicidio? ¿Muerte natural?
La muerte de Marilyn está rodeada de misterios. Varios forenses
han realizado el estudio de los hechos criminales que rodearon la
muerte de la actriz y confluyen en diversas hipótesis.
Esta es la teoría del profesor Germán Antía,
decano de la Facultad de Ciencias Forenses del Tecnológico
de Antioquia, del caso número 81128 llegado a la morgue del
servicio forense del Condado de Los Angeles, Estados Unidos, el
domingo 5 e agosto de 1962.
La noche del sábado
El cuatro de agosto los vecinos escucharon el ruido de vidrios rotos
y gritos en la habitación de huéspedes de la mansión
de Marilyn. La Policía recibió el llamado reportando
su muerte al amanecer del domingo.
Thomas Noguchy
Recientemente nombrado como examinador médico; practicó
la necropsia por encargo telefónico que le hizo el director
de la morgue de Los Angeles. Normalmente, los examinadores médicos
más experimentados eran asignados a los casos más
importantes.
La enfermera siquiátrica encubierta
Eunice Murria, de 59 años, fue contratada como aseadora y
dama de compañía para llevar a Marilyn a las citas
medicas. Sin embargo, tras la muerte de la rubia se conoció
que era enfermera enviada por el Doctor Ralph Greenson, psiquiatra
de Monroe.
Como doméstica escuchaba atentamente todo en casa y luego
lo susurraba al oído de Greenson.
Días después del fallecimiento de Monroe, llenó
un cheque que la víctima dejó firmado en blanco. Pero,
para su mala fortuna, el banco negó el cambio por hallarlo
fraudulento.
La escena del crimen
El Sargento Jack Clemmons, comandante de turno esa noche, atendió
el llamado que informaba la muerte de Marilyn. Clemmons observó
con detalle la escena y la posición del cadáver. No
vio vasos ni frascos de medicamentos. Como dato curioso encontró
la ventana rota de adentro para afuera.
En la habitación no descubrió manchas de vómito
ni otros fluidos corporales. Además, no había apuntes
personales de la occisa.
Cambios en la escena del crimen
En fotos tomadas por el oficial que relevó al sargento Clemmons,
se observan vasos y ocho frascos de píldoras en el piso de
la habitación. Con lo cual se deduce que la escena del crimen
fue alterada.
Días después, el tapete de la habitación fue
cambiado. Y para acabar de completar las misteriosas transformaciones
en el cuarto de Marilyn, la noche de los hechos el ama de llaves
llamó afanosamente a los obreros para reparar la vidriera
rota.
El rigor mortis
A las 5:45 de la mañana del domingo los funerarios retiraron
el cuerpo del 12305 de Fith Helena drive, dirección de Marilyn.
Para ello, se rompió la rigidez cadavérica para introducirla
en la camilla.
El livor mortis
La lividez (livor mortis) es causada cuando la sangre se reúne
en el nivel inferior del cuerpo en las horas posteriores a la muerte
produciendo manchas rojo vinosas.
Cuando un cadáver es movido durante las primeras horas,
las livideces se mueven del lugar donde estaban para situarse en
un nuevo sitio. Continúan con este patrón mientras
el cuerpo no esté inmóvil, se llama lividez móvil.
El forense reseñó en su informe livideces fijas en
cara, cuello, brazo, pecho y abdomen y otra móvil, que desaparece
con la presión, en la espalda y lado posterior de brazos
y piernas.
Por ejemplo, cuando un cuerpo al morir permanece boca abajo por
más de ocho horas y luego es volteado al pasarlo a una camilla
las livideces que tenía desaparecen y cerca de una hora después
tendrá livideces móviles nuevas en la región
posterior.
Todo indica que Monroe fue movida en varias ocasiones antes de
colocarla en posición boca abajo como la encontró
la policía.
Manipulación de las pruebas
El cadáver de la diva fue llevado primero a la funeraria
y no a la morgue del departamento forense del condado de Los Angeles
como lo establecen las leyes para casos de muertes accidentales,
asesinatos y suicidios.
No se conocieron los estudios de riñón, orina, estomago,
ni del frotis vaginal. La inconsistencia en el procedimiento forense
agrega un velo de duda a la veracidad del mismo.
Comentarios a la necropsia
De acuerdo con la información de los fenómenos cadavéricos
se concluye: livideces fijas en rostro, cuello, tórax, porciones
superiores de los brazos y el lado derecho del abdomen y lividez
pálida que desparece con la presión en el dorso y
en la cara posterior de los brazos y las piernas se puede inferir
que llevaba más de 12 horas de muerta y que la primera parte
del tiempo después de muerta la pasó boca arriba y
un poco hacía el lado derecho.
La víctima fue inyectada tres días antes por el Doctor
Engelbert para tratarle una diarrea. Pero, en la autopsia no se
documenta la cicatriz de la punción; lo que pone en duda
el informe.
Los hematomas en los muslos, comunes en víctimas de abuso
sexual, que algunos testigos observaron en el cadáver de
Marilyn, no fueron reportados por Noguchy.
Es posible que manchas de semen de quienes la cuidaban estaban
en las sábanas que la señora Murray lavaba apurada
aquella madrugada. Otras evidencias de fluidos masculinos sobre
el cuerpo de la diva se borraron antes que la policía llegara.
El tapete de la habitación de Marilyn posiblemente tenía
manchas en forma de mapa y por eso fue retirado y cambiado por otro.
Del análisis de la escena, se concluye que la rubia, de rubias,
fue accedida carnalmente la tarde del sábado. Después,
en la noche le inyectaron una dosis letal.
El cadáver
El cuerpo de la diva permaneció en la brillante mesa de acero
de la morgue. Todos sus prominentes atributos femeninos resaltaban
en la fría sala, algunos de quienes la observaron creían
que en cualquier momento podría levantarse de la mesa.
El sensual cuerpo presentaba moretones en los muslos y las huellas
que un agresivo bisturí dejó en la piel debajo del
reborde costal derecho y en su zona púbica. Y, finalmente,
un cuchillo penetró sus carnes para exhibir las vísceras
al forense.
El cadáver de Marilyn yacía sobre la mesa funeraria
como escultura que prodiga al artista exquisitas líneas anatómicas.
Una incisión rasgó sus carnes, suaves hilos de sangre
emanaron por su cuerpo.
El embalsamador Snyder lavó el cuerpo, limpió cuidadosamente
sus uñas y con la ayuda de una máquina inició
la inyección de líquidos embalsamadores.
Gracias a la inyección, el cuerpo tornó del pálido
al color rosado. Poco a poco la apariencia de las carnes se volvió
macizas. El embalsamador masajeó el cuerpo e intentó
borrar los aspectos cadavéricos.
Con la habilidad de un cirujano y la precisión de un arquitecto
cerró finamente los cortes hechos por el Doctor Noguchi.
Se cercioró, además, que las heridas quedaran secas
aplicando un polvillo que no dejó salir líquidos del
escultural cuerpo.
Desconectó la máquina y retiró las agujas
del cuerpo, continuó masajeando el cuerpo para ayudar a distribuir
los líquidos.
Secó y peinó el rubio cabello. El cadáver
así sobre la mesa de acero tenía, ahora, la apariencia
de un icono.
Tomó un perfumero y esparció el contenido oleoso
y oloroso por el cuerpo, ninguna curvatura de Marilyn quedó
sin impregnarse de la exquisita fragancia.
Es el medio día del domingo en Hollywood, el Sol no parecía
brillar.
El embalsamador reparó el cuerpo y recorrió la fina
silueta de su cara, el perfil de la nariz y la exquisita anatomía
de sus labios. Se acercó un poco más y detalló
el rostro de la diva, traumatizado por la sierra del anfiteatro;
empezó a darle una apariencia lo más parecida posible
al rostro rutilante de una actriz.
Tras ello, tomó de una mesa lateral el vestido de seda verde.
Ajustó toda la voluptuosidad de los pechos al escote del
traje y encubrió las huellas de la necropsia y de una vieja
cicatriz que le dejó en el abdomen una cirugía de
vesícula. Ahora el abdomen lucía entallado.
Buscó en sus botiquines las paletas de maquillajes, una
a una las bajó de los compartimientos. Como un artista frente
a su lienzo comparó los colores con el rostro de Marilyn.
Revisó con detalle toda la gama de colores de los lápices
labiales y los finos polvos dorados para contorno de ojos.
Levantó la cabeza y un asistente le colocó la peluca
de cabellos rubios.
Masajeó de nuevo el rostro para relajar los músculos
de la cara y distribuir los líquidos que inyectó.
Poco a poco logró borrar la funesta mueca de la muerte que
lucía Marilyn desde aquel sábado en la noche cuando
la vida se le fue a pedacitos.
Preparó los lápices y pinceles, aplicó el
rojo pasión a los labios sensuales y carnosos, el rubor a
las mejillas, sombras nacaradas con brillos dorados en los parpados,
delinea las cejas, coloca largas y negras pestañas postizas.
Remató su trabajo resaltando el sensual lunar de la mejilla.
Concluida su obra Snyder y su asistente pasaron el cadáver
al ataúd. La colocaron entre frondosas sedas y en sus manos
pusieron un bouquet de rosas encarnadas.
El cuerpo fue sepultado en el West Wood Memorial Park de Hollywood,
Los Angeles, Estados Unidos.
Así fue llevado a la tumba el sensual cuerpo que cada noche
la diva bañaba en un ritual con una onza Agua de Colonia
de Chanel N°5.
Una estrella dejó de brillar en Hollywod, pero nació
el mito de la novia de novias, de la sensual que se llevaba en estampitas
durante las batallas y se pegaba en las habitaciones de los calenturientos
casamenteros.
Su más fiel amante Joe D´Mayo, aún en medio
de la nostalgia, preparó el funeral.
Desde entonces, cada día, llega a su tumba de mármol
una rosa roja.
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