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| Archivo | La autopsia de Gaitán no
contó con todas las condiciones técnicas, debido
al agitado clima de orden público que se vivía
en la fría Bogotá tras su asesinato. |
Necropsia de Jorge Eliécer Gaitán
Un magnicidio que cambió la historia
de Colombia
El caudillo liberal cumple 60 años de muerto.
Reconstrucción
de su autopsia y últimos momentos.
Autopsia y arreglo
del cadáver fue realizada de forma incipiente.
Por
Germán
Antía Montoya
Decano Facultad de Ciencias Forenses
Tecnológico de Antioquia
Las historias que llenan los anales de la criminalidad colombiana
contienen páginas que a la luz de las ciencias forenses actuales
permiten, por medio de estudios retrospectivos, una revisión
de los hechos y en ocasiones aportar nuevas teorías del caso.
El hecho que nos ocupa, el magnicidio del caudillo liberal Jorge
Eliécer Gaitán, ocurrido en Bogotá el viernes
9 de abril de 1948, implicó retos para los investigadores
de los servicios de inteligencia colombiana y para los organismos
británicos y estadounidenses que apoyaron al Gobierno colombiano
en el esclarecimiento del crimen.
Cabe destacar que el magnicidio fue perpetrado con arma de fuego.
Fueron tres los disparos que a la 1:10 de la tarde del aquel fatídico
viernes de abril perforaron la cabeza y el dorso del caudillo y
perturbaron por siempre la hora de la siesta de ilustres galenos,
quienes por entonces reposaban el almuerzo en el cafetín
de la Clínica Central de Bogotá; hora en que una mareada
de jugos gástricos hace entrar al cuerpo en un sopor plomizo.
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| Archivo | Fotografías inmortalizaron
la autopsia de Gaitán. |
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| Archivo | Aspecto del cadáver de Jorge
Eliécer Gaitán. |
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| Archivo | Estas eran las prendas que lucía
el caudillo el día de su asesinato. |
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| Archivo | Gaitán marcó la historia
política de Colombia. |
Investigación en el lugar de los
hechos
Las características del magnicidio y la importancia de la víctima
impidieron a las autoridades hacer lo que hoy se denomina en criminalística
de campo el “acordonamiento de la escena del crimen”,
que permite a las autoridades tomar evidencias, establecer planos
para ilustrar el lugar de los hechos y analizar la posición
de la víctima en relación con el asesino. En este caso,
no fue posible analizar los casquillos de los proyectiles que cayeron
en la escena del crimen.
Al resultar herido, los curiosos del lugar y admiradores de Gaitán
lo socorrieron con un vaso de agua. Sin saber que su acto de clemencia
podría ser fatal.
La práctica caritativa de dar de beber agua a las víctimas
inconscientes o en estado de estupor profundo puede ocasionar broncosapiración
-ingreso de líquidos o sólidos a las cavidades pulmonares-
pudiendo sobrevenir la muerte por obstrucción de las vías
respiratorias.
La atención en urgencias
El cuerpo de Gaitán, en estado de shock, fue recibido por
los médicos en una sala de cirugía de la Clínica
Central de Bogotá. La hemorragia producida por las heridas
ocasionó hipovolemia (bajo volumen de sangre), que generó
pérdida del pulso cardiaco, descenso de la actividad respiratoria
y de las contracciones cardiacas.
Poco o nada pudieron mejorar las compresas sobre las heridas o
los líquidos (suero y plasma) que se le suministraron vía
intravenosa a Gaitán, ya que el volumen de sangre y oxigeno
que perdió su cuerpo no lograron ser compensados por los
medicamentos y demás maniobras médicas para resucitarlo.
La condición crítica en la que ingresó Gaitán
al quirófano de la Clínica Central, lo definían
como un paciente en estupor profundo y anemia aguda, a lo que sobrevino
un shock hipovolemico, con lo cual el corazón y los pulmones
son incapaces de mantener la vida.
Al caer la noche, los forenses, por causa de la pertinaz lluvia
y los desmanes populares en las calles, no lograron llegar al centro
médico para realizar la diligencia de autopsia médico
legal.
Para ese entonces no existían los teléfonos celulares
ni las indiscretas cámaras digitales, hoy omnipresentes en
cualquier lugar del planeta. Pero en este caso las “maquinas
de retratar” -no tan populares ni tan versátiles- aparecieron
por doquier para registrar imágenes inmortales del cadáver,
en algunas se observan los impactos de los proyectiles en el dorso.
La improvisada morgue
La noticia de la muerte de Gaitán (ilustrada en una acuarela
por la artista antioqueña Débora Arango) conmovió
no solo a la fría capital colombiana, sino a la historia
del país.
El espacio donde fue atendido Gaitán se convirtió
en una sala necroquirurgica, los médicos que atendieron el
servicio de urgencias y, en ausencia de los médicos legistas,
prepararon lo necesario para hacer la necropsia.
Cientos de curiosos trataron de tomar el mejor lugar en el quirófano
o en los postigos del mismo para atisbar el primer y único
procedimiento de necropsia pública que registra la historia
de la medicina legal colombiana. La primera disección pública
de un cadáver en el mundo la realizó Mondino di Lucci
en Bolonia, Italia, en 1312.
En Bogotá, la falta de energía eléctrica no
permitió el uso de las potentes lámparas de cirugía,
la sala fue iluminada, entonces, con velas y linternas. Entrada
la noche, en precarias condiciones de iluminación y de técnicas
criminalísticas, se dio inicio a tan histórica necropsia.
El dictamen
A pesar que la primera necropsia se hizo al cadáver del caudillo
bajo la luz de candiles, los hallazgos de ésta no se diferencian
mucho con las posteriores. Del procedimiento se concluye:
Cráneo:
una bala destruyó el seno longitudinal cerebral y laceró
severamente el cerebro
Valoración: cuando las lesiones por proyectil
de arma de fuego (PAF) interesan (lesionan) la masa encefálica
ocasionan hemorragias cerebrales, la presión de la sangre
que sale de los vasos sanguíneos cerebrales, en este caso
de los senos o cavidades venosas cerebrales; comprime una región
del cerebelo denominada amígdalas del cerebelo y producen
hernia de las amígdalas cerebelosas (un lesión que
obliga a las amígdalas del cerebelo a traspasar un agujero
cerebral conocido como agujero occipital). Consecuencia de la herniacion
de las amígdalas del cerebelo es un paro cardiorrespiratorio.
Pulmón
derecho: fue perforado por un segundo proyectil
Valoración: el ingreso de proyectiles de
arma de fuego a pulmón ocasionan ruptura de los vasos sanguíneos
pulmonares. La sangre extravasada forma una colección conocida
como hemorragia y técnicamente llamada hemotórax que
no son necesariamente mortales, pero de no drenarse a tiempo colapsan
el pulmón y dificultan la mecánica de la respiración
y la distribución del oxígeno tan vital en un paciente
politraumatizado.
Pulmón
izquierdo: un tercer proyectil perforó este órgano
Valoración: la lesión del proyectil
pudo ocasionar hemotórax.
Hígado
Fue lesionado por la trayectoria del segundo proyectil.
Valoración: la perforación del hígado
ocasiona pérdida de sangre y con esto se instaura la anemia
aguda, una condición simplemente mortal.
Columna vertebral
El segundo proyectil en su fatal recorrido golpea la séptima
vértebra cervical (C-7).
Valoración: las lesiones vertebrales ocasionan
parálisis a partir del punto de la lesión y de aquí
en forma descendente. Es posible que el impacto del proyectil lesionara
la médula espinal y ocasionara parálisis desde los
miembros superiores. Hay casos de lesiones por PAF donde el calor
que lleva el proyectil ocasiona daños corporales severos
(en este caso de la medula espinal). Es posible que Gaitán
pudiera tener ambos tipos de lesiones.
Intestino
delgado
El segundo proyectil termina su trayectoria en el ciego.
Valoración: los daños por PAF en
intestino delgado conllevan a peritonitis por contaminación
con material fecal.
Nota: como se anotó anteriormente la victima
recibió agua que le brindaron los curiosos y admiradores
en el lugar de los hechos, la necropsia no halló bronco aspiración
por contenido de agua en los conductos del tracto respiratorio.
El informe médico de la necropsia fue entregado a la prensa.
Este proceder fue y es irregular. Porque la ley establece que los
procedimientos de necropsias y demás experticios forenses
y criminalísticos sean mantenidos bajo la reserva sumarial
y solo pueden ser conocidos una vez el caso sea juzgado.
Embalsamamiento del cadáver
La necropsia de Gaitán terminó cerca de las 11 de
la noche y se inició la precaria preparación del cadáver,
las condiciones de iluminación y de seguridad demandaron
un embalsamamiento sin mucha técnica. Solo se aplicó
formol al cadáver en la cavidad abdominal.
El Doctor Guillermo Uribe Cualla, padre de la medicina legal colombiana
y autor de uno de los tratados más importantes de la medicina
legal latinoamericana, para corregir las irregularidades realizó
una tercera autopsia y en sus anécdotas se queja de la mala
preparación del ilustre cadáver.
Valoración medico legal
A la luz de la traumatología forense y de la valoración
del daño corporal, la muerte de Jorge Eliécer Gaitán
se produce por shock traumático, debido a lesiones de cerebro,
pulmón, hígado e intestino delgado.
Las características de las heridas, especialmente las cerebrales,
permiten establecer que fueron producidas por un proyectil de baja
velocidad.
El conjunto de las lesiones se comportaron como heridas de naturaleza
esencialmente mortal, lo que quiere decir que no era posible salvar
la vida de Gaitán con los recursos disponibles en ese momento,
como tampoco con los sofisticados respiradores y plasmas moleculares
que existen hoy en una Unidad de Cuidados Intensivos de las más
avanzadas clínicas
Conclusiones médicas
Llama la atención que según los testigos presenciales,
Gaitán llegó vivo al hospital, cuando la lesión
que tenía en el encéfalo produce una parada muy rápida
de las funciones vitales. Lo cierto es que este tipo de lesiones
generan de inmediato una muerte encefálica. Aún hoy,
un médico que observe dicha lesión sabe que no hay
mucho que ofrecer al paciente.
¿Qué buscaba el profesor Uribe Cualla al realizar
una tercera autopsia? No sabemos. En sus celebres tratados de medicina
legal nunca mencionó algo al respecto; se conoce que los
analistas políticos de aquel entonces interpretaron este
hecho como una acción para enderezar el curso de las investigaciones.
En relación al segundo proyectil y, al juzgar par las lesiones
encontradas en la necropsia, lo más probable es que ingresó
por el dorso, golpeó la séptima vértebra cervical,
lesionó el pulmón, lesionó el hígado
y se encontró en el apéndice cecal. ¿Cómo
sucedió esto? Haciendo una simulación virtual se puede
ver que la posición que más se acomoda a nuestra teoría
es estando la víctima, con relación al tirador, yaciente
en el piso.
Documento relacionado
Protocolo
de la autopsia de Jorge Eliécer Gaitán Ayala |