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| Carlos Gardel, cantante de tango. |
Gardel, renacen las cenizas
Necropsia del cantante
Carlos Gardel, quien murió trágicamente en Medellín.
La autopsia fue practicada
a Gardel por el médico Luis Carlos Montoya.
Autopsia de los pilotos
que tenían a su cargo el viaje del artista.
El profesor Antía
reconstruye los últimos minutos del Rey del tango.
Por
Germán Antía M.
Decano Facultad de Investigación Judicial
Tecnológico de Antioquia
Especial para elcolombiano.com
Medellín
Setenta años después del trágico accidente
aéreo en que falleció el Morocho del abasto, la sociedad
medellinense mantiene viva la memoria del artista, a quien recuerda
por el sentimiento con que interpretaba las melodías de arrabal.
Se afirma que Carlos Gardel, Rey del tango, hoy canta mejor que
antes. Sobre el accidente de Carlos Gardel se han conocido hipótesis,
conjeturas, teorías y especulaciones diversas que, a la postre,
no han tenido asidero en el mundo académico y técnico
de la aviación civil y de la medicina legal.
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| Archivo | Carlos Gardel fue enterrado inicialmente
en el cementerio San Pedro, de Medellín. |
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| Archivo | Este es el Trimotor Ford: el ganso
de hojalata, en el que falleció Gardel. |
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| Archivo | La nave que transportaba a Gardel
tenía sobrecupo. |
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| Archivo | La nave cayó envuelta en
llamas. |
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| Archivo | Pese a la gravedad del siniestro,
hubo sobrevivientes. |
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| Archivo | Este es el estado actual del aeropuesto
Olaya Herrera, de Medellín, escenario de la tragedia. |
La historia
Transcurría el mes de junio de 1935, época en la cual
el verano empieza a calentar las laderas que rodean el Valle de
Aburrá y el refrescante clima primaveral se deja sentir en
la capital antioqueña.
El 10 de junio Gardel arribó a Medellín, procedente
de Barranquilla, en el avión Guillermo Valencia, de la Sociedad
Colombo Alemana de Transporte Aéreo (Scadta). El viernes
14 de junio el artista viajó a Bogotá, en donde continuó
su gira por Colombia hasta el 23 de junio.
En la mañana del lunes 24 de junio Gardel y sus músicos
toman el vuelo de Saco Bogotá - Medellín - Cali. La
escala técnica en Medellín tenia la finalidad de abastecer
combustible, por la altura de 2.500 metros sobre el nivel del mar
y la pesada carga no era posible abastecer con la máxima
capacidad de combustible el trimotor y continuar la gira en Cali.
De otra parte, el Piloto Samper recibiría las latas con la
película Payasadas de la Vida, que sería presentada
en Cali.
El aeródromo,
escenario de los hechos
A este propósito, la primera empresa de aviación colombiana
se fundó en Medellín en 1919. En 1922 aterrizó
en el barrio Guayabal el primer aeroplano. Hacia 1931 se inició
la construcción del aeródromo Olaya Herrera o como
lo denominaban coloquialmente las personas de la región:
el campo de aviación Las Playas.
El accidente
El 21 de junio de 1935, a las tres de la tarde, las condiciones
climáticas de la ciudad eran estables e ideales para la aviación.
Es decir: visibilidad ilimitada, viento en dirección sur
- oeste y velocidad de 7 - 46 millas por hora.
El Trimotor Ford: el
ganso de hojalata
Esta aeronave era construida totalmente de metal, conocido en el
mundo de la historia de la aviación como Tingoose (ganso
de hojalata). Modelo 5-AT-C, serie 6, enero de1929.
Velocidad de crucero: 110 - 130 millas por hora. Capacidad de carga:
2.100 kilogramos. Pasajeros: capacidad 14 sillas en mimbre con cinturones
de seguridad dispuestas una a cada lado para igual número
de ocupantes. Carga de combustible: en los planos (alas). El tren
de aterrizaje posterior: sistema “patín de cola”.
Los aviones: el trimotor
Ford
El trimotor Ford F- 31 de Saco, piloteado por Ernesto Samper Mendoza,
de 33 años de edad, (bogotano) propietario de Saco, que tenía
como copiloto William B. Foster, de 18 años de edad (medellinense),
transportaba 13 pasajeros: Gardel, Lepera, Palacios, Schwartz, Moreno
Barbieri, Azzaf, Riverol, Aguilar, Plaja y Flynn.
Además, llevaba instrumentos musicales, telones, maletas
y 450 galones de combustible. El F- 31 se ubicó en la cabecera
de la pista y recibió autorización de la torre de
control para despegar.
De otra parte, el trimotor Ford F 11 - de la Scadta El Manizales,
piloteado por Hans Ulrich Thomas, de aproximadamente 26 años
de edad, (de Bromberg y ex piloto de guerra de la Luftwaffe) y copiloto
William Fuerts, veintinueve años de edad (de Frankfurt),
permanecía en su hangar, en segundo turno para el despegue
con siete pasajeros: Vélez, Zuleta, Moreno, Strauss y Castillo,
adicionalmente equipajes y 250 galones de gasolina.
Además, los cuadernos de la investigación judicial
señalan que la disposición de los pasajeros en el
F- 31 eran siete en el derecho y cuatro en el izquierdo.
Las evidencias
En los últimos 100 metros del recorrido de la pista el F-
31 sufrió una desviación de 30 grados con respecto
al eje central de la pista, dejando sobre la misma una huella del
tren de aterrizaje derecho y otra del patín de cola.
Los sobrevivientes José María Aguilar, José
Plaja Grant y Grant Flynn, (este último se lanzó de
la aeronave al escuchar el ruido) señalaron en el expediente
judicial que en el momento de las tareas de decolaje escucharon
un fuerte ruido proveniente del tren de aterrizaje, después
del cual el F- 31 se desvió e impactó al F- 11 (Manizales).
Las huellas dejadas por el tren derecho y patín de cola
no observaron variación del curso y que indicaran intención
de corrección del curso. Al respecto, en las fotografías
del F- 31 siniestrado se aprecia el timón de cola con posición
exagerada hacia la izquierda.
En este marco analítico, se puede interpretar la inusual
posición del timón de cola en las tareas de despegue
como una desesperada maniobra del piloto Samper por corregir el
curso del F - 31. El tren de aterrizaje derecho había fallado
por ruptura del eje. Una clásica fotografía del accidente
captada por Obando registró la evidencia de ruptura del eje
del tren derecho.
El impacto
Por la energía cinética de la nave F- 31 y la carga
de combustible que necesitaban los trimotores para iniciar el vuelo
se inició una gran conflagración alimentada por 700
galones de gasolina. De otra parte, la fuerza del choque del F -
31 contra el Manizales incrustó los planos (alas) de aquel
contra éste, ocasionando desmembración en algunos
pasajeros, así se desprende de los informes de necropsias
médico-legales de las víctimas.
Aspectos técnicos
El F -31 de la Saco transportaba 13 ocupantes (siete al lado derecho
y seis al izquierdo), 60 baúles, 450 galones de gasolina,
12 latas con películas. Se estimaban 470 kilos de carga en
el lado derecho y 340 en el izquierdo. Pasillos ocupados con telones
y tambores de películas debajo de las sillas.
Las necropsias de las
víctimas
Existía en Medellín de ese entonces una “Oficina
de Medicina Legal”, dirigida por el Doctor Luis Carlos Montoya,
y apoyada por los también médicos legistas: Antonio
J. Ospina, Luciano Restrepo Isaza y Julio Ortiz Velásquez.
La morgue de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia
servia de morgue judicial. El edificio de la Facultad, inaugurado
en 1934 y de estilo francés, es hoy un patrimonio artístico
y cultural de la ciudad. Aún se conserva la sala donde se
práctico tan histórica necropsia de Carlos Gardel.
Anotaron los galenos en sus informes periciales del 24 y 25 de
junio de 1935 que las 15 víctimas del siniestro aéreo
presentaban la actitud propia de los muertos por incineración,
precisan acerca de la quemadura de glóbulos oculares y destrucción
de los párpados , pabellones auriculares, partes blandas
de la nariz.
Puede resumirse que las víctimas presentaban quemaduras
de cuarto, quinto y sexto grado, además algunos sufrieron
herniación de intestinos y masa encefálica por carbonización
de las paredes intestinales y craneales respectivamente; otros padecieron
fracturas y desmembraciones.
Necropsias de los pilotos
Para contextualizar este relato a la luz de las ciencias forenses
actuales, la necropsia de los pilotos es de capital importancia
en los informes médico - legales. Estas necropsias sirven,
en especial, a los investigadores de accidentes aéreos para
establecer las causas del accidente y determinar los factores causales
del accidente.
Tripulación del F- 31 de Saco
Ernesto Samper Mendoza (piloto)
“… Presenta quemadura de cuarto, quinto y sexto grado
generalizada, pero está sano el brazo derecho, parte del
antebrazo y del pie del mismo lado, parte del tórax, del
vientre, de la región glútea izquierda y el pliegue
genito-crural derecho. Por causa de la cremación faltan el
antebrazo y la mano derechos y la rótula derecha esta salida
y quemada …”
William B. Foster (copiloto)
“… Presenta quemaduras de cuarto, quinto y sexto grado
generalizadas, pero están sanos parte del tórax, del
vientre y del muslo izquierdo. Por causa de la incineración
faltan los dedos de la mano izquierda y del pie del mismo lado.
…”
Tripulación del F - 11 (Manizales) de la Scadta
Hans Ulrich Thomas (piloto):
“… Presenta quemaduras de cuarto, quinto y sexto grado
generalizada. Por causa de la quemadura, falta parte de los huesos
de la bóveda craneana, se rompió el vientre en el
flanco derecho y los intestinos se herniaron, quedó separado
el miembro inferior izquierdo desde la altura del tercio medio del
muslo y el pie derecho. …”
William Fuerst (copiloto)
“… Presenta quemadura generalizada de cuarto, quinto
y sexto grado. Por razón de ésta el cráneo
se halla roto y la masa encefálica herniada, uno de los húmeros
salientes en su extremidad inferior, un radio también saliente,
las manos en flexión externa y la pierna derecha deformada.
... ”
La necropsia reveló que los pilotos de la aeronave Manizales
sufrieron con mayor rigor la fuerza del impacto. El informe médico
legal descartó, de plano, la teoría que el piloto
Samper recibió un impacto de proyectil de arma de fuego en
el cráneo y como consecuencia de una balacera dentro de su
aeroplano.
Necropsia de Carlos
Gardel
“… Presenta quemaduras de cuarto, quinto y sexto grado
generalizadas y sangre en la región temporal, el pómulo
y el ojo derechos. Por causa de la quemadura, están descubiertas
las costillas en la cara externa del hemitórax derecho, el
tercio inferior de ese lado, debido a la carbonización de
los tejidos blandos que los cubrían; igualmente, por causa
de la incineración de ambos pies. …”
Indica el informe de los legistas, a cargo del Dr. Montoya, que
el cadáver de Gardel se identificó por la calidad
de su dentadura y por los documentos personales entre ellos el pasaporte
y una placa metálica que llevaba inscrito su nombre y una
dirección: “Carlos Gardel -Juan Juares 735-Buenos Aires,
Argentina”.
Tras el procedimiento médico forense, el cadáver
de Gardel fue velado en una residencia de un sacerdote en el centro
de Medellín. Posterior al velatorio, los restos mortales
de Gardel fueron inhumados en el cementerio de San Pedro, de la
capital antioqueña, el 26 de junio.
Los restos mortales fueron exhumados el 18 de diciembre de 1935
y trasladado en peregrinación, en tren y a lomo de mula,
por los caminos de Antioquia hasta Buenaventura, Valle, para llevarlos
en un barco de vapor con el itinerario Nueva York (E.U.), Ciudad
de Panamá (Panamá) y Buenos Aires (Argentina), en
donde sus restos descansan en el cementerio de La Chacarita.
Autopsia sicológica
de los pilotos
En la época en que transcurrió el accidente en que
falleció Carlos Gardel y sus ocupantes no existía
la técnica de autopsia sicológica. La medicina legal
actual describe la autopsia sicológica como la revisión
y análisis retrospectivo de las conductas o comportamientos
de las personas que mueren en algunos hechos violentos.
En el caso de los accidentes aéreos, la autopsia sicológica
se refiere a la investigación de las conductas y comportamientos
de los pilotos los días y horas inmediatas al siniestro.
La autopsia sicológica se reconstruye a través de
entrevistas e indagaciones a familiares y amigos cercanos de la
tripulación siniestrada, acerca de la conducta, hábitos
y maneras de actuar, entre otros, para poder así determinar
el perfil sicológico del sujeto fallecido.
En el caso que nos ocupa, reconstruiremos 70 años después
los hechos para aportar a la autopsia sicológica de los pilotos
Ernesto Samper M. y Hans U. Thomas, a través de algunos detalles
registrados en los expedientes y en los registros de prensa.
Sentimientos patriotas y nacionalistas
Ernesto Samper Mendoza, piloto civil, colombiano de 33 años
de edad, propietario de Saco, auspiciado en su empresa por los gobiernos
colombiano y de los Estados Unidos.
Hans Ulrich Thomas, alemán (prusiano), de 27 años
de edad aproximadamente, ex piloto de combate de la Luftwaffe alemana.
Los días anteriores al siniestro de Medellín, el
piloto alemán protagonizó, en el entonces Aeródromo
de Techo de Bogotá, un sobrevuelo rasante sobre el avión
de Saco piloteado por Samper; maniobra considerada en aviación
civil como una actitud hostil.
Sentimientos afectivos
Gardel era un hombre de éxitos con las damas. Se conoció
que en Bogotá tuvo una amistad con una dama que resultó
ser conocida del piloto Samper Mendoza.
Condiciones psicofísicas
El vuelo de Saco (Bogotá - Medellín) piloteado por
Samper Mendoza tuvo un retrazo de varias horas. Despegó de
la capital colombiana a las diez de la mañana, porque el
piloto Samper trasnochó la noche anterior jugando póquer
y departiendo con amigos.
Conclusión de la autopsia
El tema del accidente aéreo en que falleció Carlos
Gardel cobra cada día más vigencia, igual que el Tango.
Ambos experimentan setenta años después un renacer
de las cenizas, puede decirse que son como el ave fénix
Fueron varios los factores los causales de este accidente, todos
ellos independientes entre sí, pero a la postre desencadenaron
el fatal accidente que dio origen al nacimiento de la leyenda que
ha ocupado por años la atención de estudiosos tangofilos
e investigadores de accidentes aéreos.
Sin duda, las necropsias de Gardel y de todos los siniestrados
en Medellín el 24 de junio de 1935, enriquecen los anales
de la Historia de la Medicina Antioqueña, toda vez que la
identificación de la Gardel y de otros pasajeros por su dentadura
constituyen un valiosos aporte a la historia de la odontología
forense.
Y, es que Gardel, aún en su tumba en el cementerio de La
Chacarita, Argentina, mantiene vivo su recuerdo; quienes visitan
su mausoleo le colocan un cigarro y un clavel rojo, encarnado sobre
la estatua de bronce, obra del escultor Manuel del Llano (1937).
Hoy, 70 años después de su muerte, reviven las cenizas
de Carlos Gardel.
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