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EL COLOMBIANO.COM | CRÓNICAS DE LA MORGUE POR GERMÁN ANTÍA

General Rafael Uribe Uribe fue herido de muerte el 14 de octubre de 1914. Falleció en su residencia al día siguiente. Había nacido en Valparaíso, Antioquia, el 12 de abril de 1859.
El General Rafael Uribe Uribe fue herido de muerte en las escaleras del Capitolio Nacional.
Las exequias del General Rafael Uribe Uribe se cumplieron en el Cementerio Central de Bogotá.
En Medellín se honró la memoria del General Rafael Uribe Uribe al bautizar con su nombre el Palacio de la Cultura.
Rafael Uribe Uribe, muerte en las escalas
del Capitolio Nacional



Por
Germán Antía Montoya
Decano Facultad de Ciencias Forenses
Tecnológico de Antioquia


Eran la 1:30 de la tarde del 14 de octubre de 1914, cuando dos artesanos atacaron con hachas al General Rafael Uribe Uribe, en las escalas del Capitolio Nacional en la fría Bogotá.

El primer golpe fue en la región frontal izquierda. Se lo propinó Leovigildo Galarza y lo derribó. En el piso, en medio de una laguna de sangre, Jesús Carvajal le partió el cráneo con dos golpes de hachuela. Quedó gravemente herido.

El asesinato con hacha de que fue víctima el General Uribe Uribe, por lo sangriento, es uno de los más tenebrosos que conoce la historia de la criminalística en Colombia. El otro fue el crimen del Aguacatal, cometido en la zona de El Poblado, en Medellín, el 2 de diciembre de 1873.

Los brutales golpes de hacha destrozaron el cráneo de Uribe Uribe; por la forma de este asesinato se recuerda el de León Trotsky
en su casa de Coyoacán de la Ciudad de México con un pica hielo a manos del catalán Ramón Mercader, un agente del espionaje soviético, el 20 de agosto de 1940.

Lo que dice la historia
Herido de muerte el General en las escalas del Capitolio Nacional fue llevado a su residencia, ubicada a dos cuadras de éste.

En el Libro Copiador número 33, con fecha septiembre 1 de 1914 a enero 15 de 1915, folio 346, número 4.406 de la oficina médico legal de Bogotá, se registra la siguiente acta: “Bogotá, octubre 15 de 1914 a las tres de tarde del día de hoy nos trasladamos a la casa de habitación del señor General Rafael Uribe Uribe, con el objeto de practicar el reconocimiento ordenado, pero encontramos a los señores cirujanos practicándole una operación de urgencia y no se pudo practicar reconocimiento. Firmado, R. Fajardo Vega, Julio Manrique.”

Y, en el folio 360 número 4.141 del mencionado Libro Copiador, se registra la siguiente nota:

“Bogotá, octubre 16 de 1914. En las horas de la mañana de hoy, acompañados del señor Jefe de la Oficina Central de Investigación Criminal y su secretario, en cumplimiento de lo ordenado en la nota adjunta, nos trasladamos a la casa de habitación del señor General Rafael Uribe Uribe, con el objeto de practicar el reconocimiento y autopsia legales en el cadáver del mismo señor General.

Cumplidas estas diligencias, hacemos nuestra exposición así:

ASPECTO EXTERIOR DEL CADÁVER. Hombre de talla de un metro con setenta y ocho centímetros, muy conformado y desarrollado, en aparente la lividez de los tegumentos por la hemorragia que sufrió. En la cara, al nivel del surco orbitario inferior izquierdo, hay una herida de dirección transversal, de cuatro centímetros de longitud que interesa la piel y parte de los tejidos blandos, y tiene los caracteres de la herida practicada con instrumento cortante. Sobre la región frontal izquierda, hay una herida de dirección transversal, de cuatro centímetros de longitud que interesa la piel y parte de los tejidos blandos, y tiene los caracteres de herida practicada con instrumento cortante. Sobre la región frontal izquierda se encuentra una erosión de la piel con equimosis, de forma circular y de un diámetro de tres centímetros, esta lesión es causada con cuerpo contundente. En la región malar derecha hay una herida de piel de centímetro y medio de diámetro, causada con cuerpo contundente, y una lesión semejante en la mejilla derecha. En el dorso de la nariz se encuentra una erosión de la piel, de un centímetro de longitud, causada con cuerpo contundente. En la cabeza, la región parietal anterior derecha, se encuentra una herida del cuero cabelludo, de dirección transversal, que mide doce centímetros de longitud, es ligeramente curva y se extiende desde tres centímetros del parietal izquierdo, sobre la región parietal derecha, tiene dos puntos de sutura sobre la extremidad derecha y según se nos informó por los señores cirujanos que practicaron la primera curación, esta herida fue ensanchada por ellos, por indicación quirúrgica. En la parte abierta de la herida se encuentra un tapón de gasa, quitada la cual se observa la herida, se encontró que la lesión, causada con instrumento cortante y contundente, interesó el cuello cabelludo, fracturó el parietal derecho, produciendo el desprendimiento de un segmento del hueso, abrió las meningias en una extensión de cuatro centímetros y penetró en la masa cerebral”.

“El resto de la superficie del cadáver no encontramos signo alguno de violencia”.

“AUTOPSIA. Practicado el corte del cráneo con la sierra y desprendido el casquete craneano, encontramos sobre el parietal derecho una fractura que tiene la forma y dimensiones anotadas en la figura en las líneas A.B.C.D. y en la línea de la fractura.

Fractura D. Principia sobre la región biparietal la línea de la fractura A se encuentra sobre la región parietal posterior derecha. La línea de fractura inferior A tiene un corte neto en todo el espesor del hueco como efecto del corte del arma que causó la herida, y las demás líneas de fractura son desenladas por causa del desprendimiento del hueso por contusión. El segmento óseo desprendido del parietal, fue quitado por los cirujanos que intervinieron en la primera curación.

“Examinada en seguida la superficie de las meningias, encontramos una herida de ellas que se extiende desde el seno longitudinal superior, el que esta seccionado en su totalidad, y partiendo de este punto se dirige sobre la derecha en una extensión de cuatro centímetros: la herida de las meningias corresponde al corte neto de sección del hueso, o sea a la línea de A de la figura anterior; examinando el cerebro, después de extraído de la cavidad craneana, encontramos que el cuerpo vulnerante penetró en la masa cerebral en la región correspondiente a la herida meningia, en una extensión de cuatro centímetros de longitud por tres de profundidad. Como lesión aparente de el resto del cerebro, tan solo encontramos extravasaciones sanguíneas en la zona que circunda la herida”.

Los demás órganos y aparatos se encuentran en estado de integridad completa. No se encuentra en ellos lesión macroscópica aparente alguna”.

“De lo expuesto concluimos:
1º. La herida de la región parietal posterior derecha, por la fractura del hueso, la sección del seno longitudinal, y las lesiones consecuenciales, causadas con un instrumento cortante y contundente, es la única causa de la muerte del señor General Don Rafael Uribe Uribe”.

2º. Las demás lesiones anotadas con buen tratamiento y sin complicaciones, hubieran determinado una incapacidad de doce días para el trabajo. R. Fajardo Vega. Julio Manrique”.

Los hallazgos científicos
El Doctor Fajardo describe en esta necropsia el cuerpo de un hombre de un metro setenta y ocho centímetros bien conformado y desarrollado; una recia anatomía de un hombre dedicado a la guerra y la enseñanza de la educación física y acostumbrado a ducharse hasta dos veces al día en las gélidas aguas de Santa Fe de Bogotá. No se describen en el documento las heridas que la guerra civil dejó en su cuerpo; entre ellas una herida de bala en una rodilla ocasionada en la batalla del Chanco en 1876, cuando apenas contaba con 17 años de edad.

Las lesiones en cráneo indican que Uribe Uribe sufrió un traumatismo encéfalo craneano severo con arma cortocuntundente que produjo fracturas óseas en el hueso frontal, ruptura de las meninges con el consecuente derrame del líquido cefalorraquídeo y compromiso de la masa encefálica.

Es posible que la ruptura de las meninges produjera una meningitis y ante los pocos recursos técnicos médico-quirúrgicos y carencia de antibióticos la infección avanzó rápidamente acelerando el desenlace final.

El documento de la necropsia del General Uribe Uribe es el primero que se conoce en la historia de la clínica forense del país y la descripción anatómica de las heridas es de una exquisita riqueza, que aún 93 años después puede hacerse un detallado estudio retrospectivo de los hechos.

Se destaca de este experticio, el quehacer médico a principios del siglo pasado, cuando la atención médico legal era domiciliar, importante avance que permitía hacer indagaciones preliminares con mucha precisión. Un modelo al que invita la historia de la medicina legal hacer hoy.

En su lecho de muerte los funerarios cambiaron los apósitos empapados en sangre e hicieron un nuevo vendaje para exhibir el cadáver en velación. Sobresalían entre las mortajas las cejas negras y el perfil de su recia y recta nariz.

Las exequias fueron realizadas en la Catedral Primada de Bogotá y fueron necesarios 64 carruajes para llevar la ofrenda floral hasta el Cementerio Central e la capital, donde se encuentra su mausoleo.

Después que el cadáver se llevó a la cámara ardiente al Capitolio Nacional nació en su casa el mito de un espanto en la alcoba donde falleció.

Aún hoy los habitantes de esa residencia, que en la actualidad es una importante universidad, ven en las noches de Luna Nueva, caminar por los pasillos del claustro, el fantasma del General.

Otros más temerosos, cuando presentan exámenes de Derecho Constitucional y Economía Política que fueron las cátedras que regentó el estricto profesor, sienten que todavía los vigila el fantasma del General. Los profesores aseguran que les traspapela exámenes, notas, libros y lápices, además escuchan el ruido de su pluma y encabador embebiéndose en el tintero y rasgando el papel.



 
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