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EL COLOMBIANO.COM | CRÓNICAS DE LA MORGUE POR GERMÁN ANTÍA

Henry Agudelo | La sacada de los restos se cumple a los cuatro años de la sepultura.
La exhumación de los restos


Esta práctica conocida popularmente como “La sacada de los restos” se realiza a los cuatro años del fallecimiento, era una práctica generalizada en todos los cementerios de la ciudad. Sólo los cadáveres de personajes ilustres permanecían inhumados en tierra o en mausoleos a perpetuidad.

Por
Germán Antía M.
Colaboración especial
Medellín


La exhumación representa para las familias un trauma similar al sufrido el día de la inhumación, pues se creía que se podrían encontrar los restos corporales en posición de cúbito abdominal, como evidencia que el cuerpo se había enterrado vivo.

Ese día es como otro entierro más. El ruido de pesados martillos sobre la losa, y de nuevo la presencia del cofre deteriorado por la acción de la putrefacción y ahora oxidado es abierto en presencia de los familiares más allegados. Finalmente, la imagen de la muerte: sólo restos humanos, los huesos son sacados uno a uno por el sepulturero y pasados a una pequeña caja. El ataúd va quedando solo con detritos de tejidos humanos.

El cofre es llevados a una cripta u osario, generalmente ubicado en los sótanos de los templos y depositado allí a perpetuidad. Las visitas a este lugar ya no serán tan frecuentes como las que se hacen al cementerio a donde se va a limpiar la tumba, colocar flores y dar tres toques a la lapida, como señal de llamado al difunto que no vendrá. Se acostumbra visitar estos lugares en épocas de Semana Santa, por mayo en el día de madres, y en noviembre por el día de ánimas.

El fenómeno de descomposición cadavérica, reducción de tejidos hasta completar la esqueletización dura en promedio cuatro años. A veces, las familias se encuentran con la sorpresa que su ser querido no se redujo a huesos. Esto implicaba -en épocas o en ciudades donde no se contaba con crematorios- inhumar nuevamente el cadáver o fraccionar el cuerpo con la ayuda de sierras.

En tiempos que no existían crematorios, los residuos de ropas del cadáver y de los ataúdes se amontonaban en un rincón del cementerio, acción esta que terminaba por dar una atmósfera cercana a lo macabro.

Así transcurría el ritual de sacar los restos del cementerio para llevarlos al cementerio, en épocas que las ciudadelas de los difuntos no tenían las desagradables visitas de los vivos que ingresan a profanarlos.

De esta y otras páginas resulta que con el cambio de valores sociales y culturales la exhumación de los restos fue adquiriendo otros matices. Los amigos el día de la inhumación depositan en el ataúd cervezas y monedas para tener la certeza que el cadáver no sea cambiado en el tiempo que este dure sepultado. La mitología popular tiene historias de cadáveres que han sido hurtados de los cementerios.

Con frecuencia y sin fundamento se dice que los cadáveres son exhumados de los cementerios para extraerles órganos. En efecto, la presencia de familiares y amigos se hace ahora con la clara intención de cerciorarse que los restos que se sacan correspondan exactamente a los del familiar inhumado y esto lo confirman verificando que las monedas y botellas de cerveza que se introdujeron el cofre y que acompañaron al cadáver mientras permaneció en el cementerio.

Y así el día de la exhumación -en los casos a que haya lugar- los amigos del difunto beben las botellas de cerveza que dejaron en cofre el día de la inhumación.

Más recientemente, la ley colombiana establece que los ciudadanos de este país permite la extracción de órganos y componentes anatómicos humanos para transplantes, es decir, de esta ley se benefician cientos pacientes de enfermedades degenerativas.

Después de la extracción de huesos para transplante de médula ósea, los huesos largos de las piernas y brazos son reemplazados por palos similares a los de escobas que le dan forma al cadáver.

Es quizá, la sorpresa de encontrar en la exhumación palos lo que perturba a los deudos y lo que en los últimos tiempos genera tanta expectativa en la exhumación de restos. Finalmente, en algunas familias de cadáveres donadores de órganos la defraudación de los familiares de haber visitado durante cuatro años una tumba con tan solo palos.

Y, es que la gloria y la vanidad del hombre es así, efímera, como la flor de un día.



 
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