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| Henry Agudelo | La noble misión de
enterrar a los muertos ha ocupado una posición de privilegio
y de respeto en la historia de la humanidad. |
La misión funeraria
El esplendor de la cultura funeraria alcanzó un nivel sublime
en la cultura de San Agustín, logrando seducir al conquistador
español. Pero la fiereza irracional de estos destruyó
importantes monumentos funerarios monolíticos. Algo similar
ocurre actualmente con nuestros actores armados.
Por
Germán
Antía M.
Colaboración especial
Medellín
El conflicto armado colombiano ha llegado a niveles de destrucción
que limitan con la paranoia y la esquizofrenia. La tradición
de respecto a las misiones médica, funeraria y demás
misiones humanitarias ha sido violentada en Colombia. Actores armados
al margen de la ley han desacralizado con sus potentes armas los
rituales funerarios. Algunos funerarios son amenazados por transportar
combatientes de uno u otro lado del conflicto.
La situación es aberrante, se hace tanatoterrorismo con
los cadáveres de las víctimas fatales. Esto son utilizados
como instrumento de guerra; sus cuerpos son utilizados como “cadáveres
bomba”, armados con bombas “atrapabobos” para
que exploten al momento de ser levantados por sus compañeros.
Los coches fúnebres.-al igual que las ambulancias- que transitan
en zonas de combate han sido abaleados, incinerados y a veces obstaculizada
su circulación en esas zonas para imposibilitar el levantamiento
de los caídos.
Los funerarios en las zonas de conflicto de las grandes ciudades,
hacen la función de levantar los cuerpos para llevarlos a
las morgues judiciales. En esas zonas, las autoridades de policía
y de investigación criminal tienen vedado o restringido el
acceso.
La historia
La noble misión de enterrar a los muertos ha ocupado una
posición de privilegio y de respeto en la historia de la
humanidad. Todas las culturas y civilizaciones humanas han dedicado
un espacio importante a estos sagrados menesteres; las culturas
egipcias, griegas, romanas, mexicanas, y agustinianas -Tierradentro-
(Colombia) inmortalizaron el arte funerario y esta noble tarea.
En el mundo, las misiones humanitarias Cruz Roja, Media Luna Roja,
Médicos Sin Fronteras, entre otras, tienen la noble misión
de cuidar, preservar y asistir a heridos en combates y desastres,
como también a la población civil afectada en estas
situaciones. Sin embargo, su misión está dirigida
especialmente a los sobrevivientes de las mencionadas situaciones
respetando credos religiosos y creencias políticas.
La misión de las funerarios, otrora enterradores, inicia
donde termina la noble y meritoria labor de los organismos de atención
médica y hospitalaria, también con especial respeto
y cuidado de las creencias religiosas y de los agentes causales
de muerte.
La historia de la humanidad narra oscuros pasajes de discriminación
por razón del agente causal de la muerte: lepra, sida, suicidio,
peste negra, entre otras llamadas también enfermedades mendicantes
o vergonzantes
Con la actividad de enterrar a los muertos se desarrollo el arte
funerario, el cual logró su mayor esplendor en la cultura
grecorromana. Así mismo, ha permitido a los clásicos
de la música universal componer las más exquisitas
obras musicales entre ellas el: Réquiem de W.A.Mozart; el
Réquiem Alemán de Brahms; de la Grecia Bizantina se
tienen especiales registros de música funeral.
En casos de grandes desastres es común ver en los aeropuertos
y zonas de desastre personal funerario y tanatoprácticos
con su equipamento, facilitando el transporte y la preservación
de cadáveres. Su apoyo en el embarque internacional de los
mismos es respetado y reconocido por las autoridades sanitarias
internacionales.
El conflicto armado
Los funerarios en Colombia recorren los campos de combate en procura
de levantar los cuerpos de las víctimas. Labor digna y meritoria,
pero que en la medida que el conflicto se recrudece también
va tornándose de alto riesgo. Algunos coches fúnebres
han sido detenidos por los actores armados, obligados a descargar
los cuerpos en la vía pública para ultrajarlos, en
ocasiones para inflingirles quemaduras, incinerarlos o abalearlos.
Por antonomasia, los cortejos fúnebres, los campo santos,
las pompas fúnebres, son sinónimo de lo sacro y del
más profundo respeto. Se sabe que en los tiempos de la camorra
italiana, de los traficantes de drogas, y ahora en Colombia, los
grupos armados al margen de la ley volvieron estos espacios un momentos
para vendetas y ajustes de cuentas. Esta situación conllevó
a los funerarios a ser víctimas de amenazas.
En la época de la narcoguerra los cortejos funerarios, en
ocasiones, fueron abaleados por narcotraficantes para asegurar con
toda la sevicia la muerte de la víctima. Por estas razones
y como medida para prevenir trastornos se restringe en el país
la velación de cadáveres en sitios públicos
en horas avanzadas de la noche
En desastres masivos es función del funerario cuidar por
el bienestar de los duelos, orientar a las familias de las víctimas
en el reconocimiento de sus seres queridos; apoyarlos psicológicamente
en la epicrísis y mitigar el impacto psicológico que
ocasiona el recibir un cuerpo con destrozos y desfiguraciones faciales
que ocasionan las heridas de guerra.
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