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| Henry Agudelo | Feto en el cuerpo de su madre
muerta. La Salud pública y la Epidemiología tienen
indicadores específicos para medir la mortalidad infantil.
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Los cadáveres de niños
Nada pareciera explicar la muerte violenta de un niño. Para
no entrar a tratar este tipo de crónicas, se presenta aquí
un poema del compositor griego contemporáneo Mikis Theodorakis
llamado Canto Fúnebre.
Por
Germán
Antía M.
Colaboración especial
Medellín
La criminalidad y el conflicto armado colombiano dejan una negra
secuela de dolor y llanto en las familias colombianas. Los menores
de edad son víctimas de las balas y de los atentados terroristas,
así como de las minas quiebra patas que los actores armados
siembran en los campos.
Sin duda alguna, el cadáver de un niño sobre la mesa
de necropsia es una imagen terrífica. Y es que la imagen
de un niño encarna la ternura y el afecto, y nada logra explicar
la violencia ejercida por los proyectiles en el cuerpo de un bebe.
No escapa a la memoria el trágico suceso de una indígena
emberá que en la huida con su bebe en brazos. La indígena
y su bebe fueron alcanzados y traspasados por un proyectil de fusil
de guerra que les cegó la vida.
El drama y el dolor de los padres, cuando saben de la muerte violenta
de niños, se conoce en primera instancia en las puertas de
las morgues. Llanto, dolor, rabia, desesperanza e incredulidad se
juntan y encuentran allí.
En el interior de la sala, los hombres y mujeres enseñados
a enfrentar la muerte parecieran no creer lo que ven en la mesa.
De igual manera los invaden sentimientos íntimos y profundos
que no pueden ocultar.
La Salud pública y la Epidemiología tienen indicadores
específicos para medir la mortalidad infantil. Dichos indicadores
explican que cuando una población tiene altas tasas de mortalidad
infantil, hay déficit en la calidad de vida y no hay futuro
promisorio para ese grupo poblacional
Nada pareciera explicar la muerte violenta de un niño. Para
no entrar a tratar este tipo de crónicas, se presenta aquí
un poema del compositor griego contemporáneo Mikis Theodorakis
llamado Canto Fúnebre y traducido por el médico
Luis Fernando Bocanumenth de la lengua de Homero y de Platón
para ilustrar este doloroso capitulo y dar un masaje de consuelo
al alma afligida de aquellas madres que buscan a sus hijos en la
morgue.
Canto Fúnebre
Mikis Theodorakis
Mujer: Me traen mi niño muerto
Me traen mi niño muerto
Me dijeron que lo traen del arroyo
Y vine a su encuentro
¿Sabéis como se llama?
Todos: ¡Sabemos!
Mujer: ¿Sabéis cuántos años tenia?
Todos: ¡Sabemos!
Mujer: ¿Sabéis cuan alto era?
Uno : Sabemos cuan alto era y cuan hermoso y cuan bueno
Mujer: ¿Cuándo y dónde lo vieron por última
vez?
Todos: ¡En lo alto del cerro!
Uno: En el sitio de mi corazón
¡Tenía un pájaro y le cantaba!
Lo recogieron miles de pájaros
¡Y lo llevaron hacia su amigo el sol!
Mujer: Mi niño llevaba ropa limpia,
Se había cambiado hoy temprano
Antes de irse.
Uno: Sabía que iba de boda!
Que iba de fiesta!
Mujer: Con su canto festivo y alegre.
a: Era hermoso como árbol
b: Alto como castillo!
c: Bueno como la leche!
d: Dócil como la muerte!
Mujer: Mi niño tenía dinero para gastar
Se lo di ayer en la noche
Uno: Sabía que iba a beber y a disfrutar!
Mujer: Su encanto era el vino y la diversión
Todos: Era más vivo que la vida!
Más vivo que ella!
Mujer: Mi niño tenía amor
Se le había acabado
Hoy temprano
Uno: Hoy en la mañana
Lo había terminado
Porque tenia mucho amor!
Mujer: ¿Sabéis cómo estará el universo
sin mi niño?
Todos: ¡Sabemos!
Mujer: ¿Cómo estará el sol y el día?
Uno: El día como víbora
Y el sol con dolor
Y el universo con sufrimiento
Sin curación
Mujer: Me traen mi niño muerto
Me dijeron que lo traen del arroyo
No soporté ir a su encuentro
¿Sabéis como se llama?
Todos: Jesús!
Mujer: ¿Sabéis como se llama?
Todos: Pedro, Jans, Liúgi, Ana, Jans,Liuche!
Uno: Había visto al sol en el extremo del hilo y lo tocó
con su cometa!
Mujer: ¿Pero es verdad?
Mi niño era pobre.
No sabía leer ni escribir
Todos: Alfa, beta, gama, delta!
Alfa, beta, gama, delta!
Uno: Aprenderá ahora el alfabeto midiendo los astros
Eligiendo las estrellas de su piel.
Mujer: (Llorando), estrellas mías, mis buenas estrellas
Entrad dulcemente a su cuerpo que le di, gota a gota
18 años de día y noche
no lo hagas sufrir mucho, entradle dulcemente. Y sí no os
atiende despertadle.
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