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EL COLOMBIANO.COM | CRÓNICAS DE LA MORGUE POR GERMÁN ANTÍA

Henry Agudelo | En el pasado el arreglo y cuidado de los muertos era incipiente y artesanal. Hoy, las funerarias de Medellín han profesionalizado sus servicios.
Crónica de tradiciones, costumbres y otros mitos fúnebres | La técnica y el cortejo
Vitrinos, geles y otros cuentos


Pasando a los aspectos tecnológicos cabe destacar que en la actualidad, el arreglo del cadáver se hace con avanzadas técnicas de inyección arterial de novedosos líquidos preservantes, predominan los aspectos estéticos y de salubridad pública.


Por
Germán Antía M.
Colaboración especial
Medellín


El tratamiento del cadáver, es un proceso de embellecimiento las señales de sus heridas son eliminadas mediante geles y ceras, la cara adquiere cierto resplandor, se eliminan los signos de la enfermedad y se presenta a sus familiares y allegados en un engalanado con frondas de telas de seda.

Todo el ceremonial y protocolo funerario como los demás aspectos legales son manejados por empresas funerarias especializadas en el ramo; estas tienen, además, consultorios para el apoyo psicológico de los dolientes.

En este contexto, todo lo relacionado con la muerte ocasiona negación; así, las palabras que de alguna manera aluden al último evento biológico del hombre intentan ser cambiadas por eufemismos para evitar expresiones serias y duras. Es el caso de la palabra ataúd que algunos quieren cambiar por cofre, que significa una caja resistente de metal o madera con tapa y cerradura para guardar objetos valiosos.

El cortejo es presidido por elegantes coches fúnebres de último modelo, damas y caballeros de excelente presentación personal hacen de “vitrinos” (guardia de honor del féretro), que acompañan durante todo el ceremonial.

Contrasta la adecuada presentación personal de los “vitrinos” con la ropa deportiva, informal y ligera que usan los jóvenes para asistir a los sepelios.

La ceremonia religiosa, más acorde con los tiempos modernos es un acto litúrgico, es una homilía donde el clérigo hace un panegírico del difunto, exalta las calidades del mismo, consuela a los deudos y los invita a reflexionar en la muerte según lo enseña la religión católica.

Las ofrendas consisten en donaciones para obras de sociales de beneficencia, otras para proyectos de reforestación, igual que en algunos países del mediterráneo, se siembra un árbol en un bosque en nombre del difunto

En la actualidad la cremación es una práctica socialmente más aceptada. Es frecuente que sí el fallecimiento fue por causa de enfermedad crónica o aguda, se llevado de la casa u hospital al crematorio, para después realizar la ceremonia religiosa con presencia de las cenizas. Después estas serán llevadas a cenizarios ubicados en panteones o mausoleos.

En otras ocasiones, familiares y amigos dan el último adiós al difunto en el atrio del templo donde se realice la ceremonia religiosa; tras lo cual los funerarios continúan con el féretro hasta el crematorio.

Cada vez más los cementerios dejan de ser terrenos usados para fosas y tumbas. Algunos ofrecen hoy espacios para la recreación y la cultura para conciertos y obras de teatro y se incorporan con sus obras de arte funerario al patrimonio cultural de la ciudad.

La práctica de la cremación introduce cambios en los cementerios tradicionales, que lentamente van dejando espacios para el crecimiento urbano, o también, el acelerado crecimiento poblacional va quitando tierra a los cementerios que evolucionan como importantes centros históricos para preservar la memoria y cambios de la sociedad.

Otra de las prácticas introducidas por técnica de la cremación es el uso de cajas fúnebres metálicas que se alquilan para la ceremonia de velación, o tan solo para llevar al crematorio. Después de cambiar las blancas sedas que cubren el interior y refaccionar el lacado, se alquilan para otro servicio fúnebre.

Así mismo, algunas familias prefieren no hacer la velación del cadáver para evitar situaciones desagradables en las casas de funerales.

Los cementerios, como un libro de mármol, nos cuentan la historia de la vida y como reloj de arena miden y registran implacablemente los días y años que nos restan por llegar allí.



 
Directora: Ana Mercedes Gómez Martínez | Gerente: Luis Miguel De Bedout Hernández | Producción: Medios Electrónicos
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