Antioquia

Este es el museo 'retro' que tiene más de 2.000 piezas en el Oriente antioqueño

Hay envases viejos, celulares, juguetes, CD’s, útiles escolares y hasta más. Su sueño es montar un Café Bar Museo en Antioquia para exponer toda su colección.

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24 de abril de 2026

Era 1990. Los sábados, a las 5:30 a.m. Diego Giraldo, siendo apenas un niño, se despertaba y lo primero que hacía era encender el televisor de su casa ubicada en una de las calles patrimoniales de Rionegro: El Carangal.

Sintonizaba el Canal A, y no dejaba de verlo sino hasta las 4:30 p.m. cuando cerraba su programación con el recordado ‘Moda, Estilo y Pasarela’. Aprovechaba las pausas comerciales para hacer tareas; además de ese gusto, durante su infancia lo acompañaron sus amigos y juguetes.

Hoy vive en la misma cuadra y tiene más de 2.000 artículos en su museo ‘retro’, entre ellos muchos de los juguetes con que jugó y muchas de las series televisivas que nunca se perdió.

Entrar al garaje de la casa de Diego es volver al pasado sin necesidad de una máquina del tiempo. Con solo levantar la mirada se queda hechizado, y la nostalgia se encarga de lo demás. “Esto solo es un 10% de mi colección”, aclara Giraldo mientras indica que lo restante, por cuestiones de espacio, lo tiene en otro lugar mientras busca un mejor sitio dónde ubicarlo.

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Pero créanme que no es necesario ver la totalidad de su tesoro para darse cuenta, con un solo golpe de vista, que este hombre tiene desde lo más sencillo hasta lo más extraño, y que fácilmente una parte de la historia del país se resume allí, en esas cuatro paredes.

Botellas, CD’s, VHS, televisores, consolas de videojuegos, celulares, carritos de juguete, aviones a escala, útiles escolares viejos, medicamentos, enciclopedias, relojes, cuadros y hasta un teléfono público de Edatel con una hoja en la parte inferior, mostrando las extensiones que se podían solicitar a Salomón —el sistema de audiorrespuesta que creó EL COLOMBIANO hace más de 30 años— es apenas una fracción de los miles de artículos que tiene Diego en su museo personal.

La única fórmula para no perderse nada es no parpadear, de lo contrario algo se quedará sin ser apreciado, lo que sería un pecado al visitar un lugar así.

Su pasión por coleccionar cosas se remonta a hace más de 15 años, sin embargo, se empezó a materializar apenas después de pandemia.

Diego es ingeniero electrónico pero ha hecho de todo: estuvo en los Boy Scouts, fue monaguillo, DJ, perteneció a la Defensa Civil y entre 2006 y 2012 trabajó como presentador de un programa televisivo de clásicos musicales.

En conclusión, es un ‘todero’ que siempre tuvo afinidad con lo clásico, con aquello que por más años que pasen nunca se dejará en el olvido.



Lo primero que empezó a coleccionar fueron series de televisión en digital, alrededor de unas 100 que fue las que vio cuando era niño, pues quería evocar esos recuerdos de su infancia que tanto lo marcaron. Después siguió con los envases de gaseosas y cervezas, y de ahí se hizo a celulares antiguos, juguetes, CD´s y demás.

¿Cómo se consigue todo eso?

Es la pregunta que muchos se hacen. Aunque no lo crean, Giraldo responde que hasta en los sitios que antes servían como botaderos de basura —en Los Puentes debajo de la estación Prado o hasta en los viaductos del metro de Medellín— se pueden encontrar reliquias.

Es solo cuestión de atención e interés, pues para él, en su función de coleccionista, es casi que obligatorio estar al tanto del detalle que a otro se le puede escapar.

En lo que Diego sí es muy enfático es en la importancia de no cruzar la delgada línea entre el coleccionismo y la acumulación, pues no se trata de tener por tener, sino en ser el curador de su propio baúl de los recuerdos.

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“El eslogan de mi museo es lo que sí tuvimos, porque, por ejemplo, vos vas a un museo y a vos te hablan de la primera imprenta y muchas cosas, pero eso ni lo conociste e incluso ni te tocó, mientras que todos los artículos que yo colecciono sí marcaron la infancia de muchos. Eso es lo que me diferencia”, explicó Diego.

Muchos de los artículos también los ha conseguido en ferias de ventas o en lo que mejor se conoce como los mercados de pulgas o San Alejos en Bogotá. Otros han sido donados por sus amigos o cercanos y, por algunos selectos, ha tenido que pagar.

Artículos navideños: su fuerte

Entre tantas cosas que hoy destacan en el museo de Diego, que por cierto, lleva por nombre ‘Escape Retro’, están los artículos de Navidad.

Si bien no los tenía exhibidos en el garaje de su casa justo cuando le hicimos la visita, dice que hace más de 20 años conserva este tipo de artículos, y que incluso, cada diciembre, arma la Navidad con ellos.

“El pesebre es de los antiguos, con todo y las piezas viejas que le poníamos tiempo atrás. Los adornos son con las luces que chuzaban. Mejor dicho: en eso sí me considero 100% coleccionista”, agregó.

Es más, el artículo de su colección por el que más ha pagado es el Turbo Man original, el icónico juguete de la película navideña Un padre en apuros protagonizada por Arnold Schwarzenegger, el cual consiguió por $350.000 en una tienda de antigüedades de Bogotá. He ahí su amor por la Navidad.

Durante esa época siempre procura descansar y revivir todos los momentos que pasó en su infancia, pero ahora con su esposa Adriana y su hija Alicia de 6 años, quien de a poco va entendiendo el hobby de su padre.

A pesar de que son muchos años dedicados al museo, Diego no vive de su actividad como coleccionista. Tiene su propia empresa que fundó hace años llamada Radiotécnica, que brinda soluciones técnicas para emisoras de radio.

El proyecto a futuro de Diego

El museo aún no está abierto al público. Con frecuencia muchos le escriben a Diego, asombrados y un poco nostálgicos, diciendo que dónde está ubicado para poder ir a verlo con sus propios ojos, pero por ahora, dice él, no es posible.

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No obstante, ya está trabajando en ello: sueña con tener un Café Bar Museo donde pueda disponer toda su colección. Que sea un espacio no solo para tomarse algo y conversar, sino para “volver al pasado”, y así no se sienta lo mismo, que los asistentes tengan a su disposición un sitio para recordar algo de su niñez y alegrarse por ello.

A hoy, Diego hace parte de un programa de televisión, con más de 115 episodios emitidos, llamado Rodando Clásicos, que lo produce el canal comunitario de El Peñol y se ve en cuatro países: Colombia, México, Chile y Panamá.

Seguirá coleccionando, no se sabe por cuánto tiempo ni cuántos artículos más, pero de lo que sí hay certeza es que sumará más piezas de las que “sí tuvimos” a su genuino museo.