Colombia

¿Por qué mientras una encuesta pone a Cepeda cerca de ganar en primera vuelta las otras no?

En abril han salido tres encuestas, dos de ellas entre domingo y lunes, y si bien coinciden en el orden —Cepeda primero, De la Espriella segundo, Paloma tercera— tienen porcentajes tan distintos que, mientras la de Invamer muestra a un Cepeda cerca de ganar en primera vuelta, la de GAD3 lo aleja definitivamente de esa posibilidad. ¿Cómo entenderlas?

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hace 12 horas

Llegó la oleada de encuestas de abril y, más que dar certezas, han creado gran incertidumbre entre los colombianos por los resultados tan distintos en algunos de los ítems. Ayer se conoció la de GAD3, que paga RCN; el domingo en la noche se conoció la de Invamer, que paga Caracol TV y Blu Radio; y hace dos semanas se había conocido la de Atlas Intel que paga Semana. Se espera que la del Centro Nacional de Consultoría, que publica Cambio, se publique este jueves, y la de Guarumo, que publica El Tiempo, se conozca el domingo.

En las tres ya conocidas hay una certeza y es que el candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, encabeza la intención de voto de primera vuelta. Pero con cifras diferentes: mientras GAD3 lo pone con 36% (similar a Atlas Intel, 37,8%), Invamer le da 44,3%. Una diferencia de más de 8 puntos, entre dos encuestas publicadas en los últimos dos días, por el mismo candidato despierta al menos interrogantes.

¿Ganar o no en primera vuelta?

Por supuesto que las metodologías son diferentes, pero en términos prácticos muestran dos escenarios electorales completamente distintos: mientras en la encuesta de Invamer para Caracol, que se conoció el domingo, Cepeda estaría prácticamente a unos pocos puntos de ganar la Presidencia en primera vuelta; en la de GAD3, de RCN, que se conoció ayer, se aleja mucho esa posibilidad.

Dicho de otra manera, para Cepeda sería una meta alcanzable conseguir los 5 puntos que le faltan en la de Invamer para llegar a 50% de los votos en los 33 días que faltan para las elecciones y ganar de una vez en primera vuelta, pero lograr los 14 puntos que le faltan en la GAD3 es casi imposible.

Esa divergencia no es un detalle técnico: es la diferencia entre una campaña que sale a consolidar una victoria casi asegurada y una que todavía tiene que librar una batalla de fondo. Para los equipos electorales, los financiadores y los electores indecisos, ese matiz lo cambia todo.

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Los resultados diferentes

Lo otro en lo que coinciden las tres encuestas es que el segundo lugar en la primera vuelta sería para Abelardo de la Espriella. Con lo cual ganaría cupo para ir a la segunda vuelta. Curiosamente en este caso las dos encuestas recientes le dan un resultado parecido: 21% en GAD3 y 21,5% en Invamer.

Mientras que la de AtlasIntel, de hace dos semanas, le daba 6 puntos más con 27,2%. También coinciden las tres encuestas en el tercer lugar para Paloma Valencia: en la de AtlasIntel con 22,9%, en la de Invamer con 19,8% y en la de GAD3 con 13%.

Es decir, en el caso de Paloma, AtlasIntel e Invamer están relativamente cerca, mientras que GAD3 le da casi 10 puntos menos.

Resulta curioso que la encuestadora que se sale del promedio es distinta para cada candidato: en el caso de Cepeda, la que se sale del promedio es la de Invamer; en el caso de Abelardo, es la de AtlasIntel; y en el caso de Paloma, es la de GAD3. Por supuesto, es distinto el clima de opinión de hace dos semanas (cuando se publicó la de Semana) que hoy (cuando se publicaron las otras dos); sin embargo, entre estas dos últimas, como se ha mostrado, también hay grandes diferencias.

Tampoco parece tener mucha explicación que la diferencia de intención de voto entre Abelardo y Cepeda tengan números tan distantes: 10,6 puntos en la de AtlasIntel, 15 en la de GAD y 22,8 en la de Invamer. A su vez, la diferencia de De la Espriella con Paloma es 4,3 puntos en la de AtlasIntel, 8 en la GAD3 y 1,7 en la de Invamer.

¿La tendencia de los tres qué dice?

Y para cerrar el capítulo de la primera vuelta, hay que decir que la tendencia, que según los encuestadores es la manera como hay que leer las encuestas, muestra también importantes diferencias.

En el caso de Iván Cepeda, por ejemplo, mientras la de GAD3 muestra que casi que está estancado desde febrero —subió 1 punto en marzo y 1 punto en abril, en total dos puntos, que es el margen de error—, en la de Invamer Cepeda crece 7,2 puntos porcentuales entre febrero y abril (de 37,1% a 44,3%).

En opinión pública, es muy distinto un candidato estancado a un candidato con tendencia a crecer. Abelardo de la Espriella en GAD3 pasó de 26% en febrero a 21% en marzo y se mantiene en 21% en abril. Mientras que Invamer dice que creció de 18,9% a 21,5% entre febrero y abril.

Es decir, mientras una lo pone a bajar 5 puntos, la otra lo pone a subir 2,6 puntos. Y en el caso de Paloma Valencia, según GAD3 subió de 4% en febrero a 13% en abril (pasando por un pico de 16% en marzo) y en Invamer subió de 10% en febrero a 19,8% en abril. Es decir, en ambas tiene una tendencia a subir más de 9 puntos.

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Con esos números es difícil sacar conclusiones. Por momentos la diferencia de esos números hace recordar que, para las consultas del 8 de marzo, varias encuestadoras tuvieron sus resbalones. Atlas Intel e Invamer decían que Daniel Quintero le iba a ganar a Roy Barreras y en las urnas pasó lo contrario. Guarumo decía que Vicky Dávila sacaría 15% de los votos, lo cual no fue así.

Y todas, en general, desconocieron el descollante papel de Juan Daniel Oviedo. Por supuesto, en favor de las encuestadoras hay que decir que en la última semana antes de las consultas se produjeron algunos hechos que pudieron cambiar el orden de los factores. Y, sobre todo, como han dicho encuestadores como Martín Orozco de Invamer, “las encuestas no hacen pronósticos sobre lo que va a ocurrir en el futuro. Lo que hacen es mostrar la tendencia del momento”.

¿Y la segunda vuelta?

Pero si las encuestas en primera vuelta dan resultados distintos, para la segunda vuelta sí están más de acuerdo. En una eventual segunda vuelta, Iván Cepeda gana en las dos últimas encuestas contra cada uno de los dos candidatos. Si la segunda vuelta le tocara con Paloma Valencia, según GAD3 ganaría Cepeda con una diferencia de 7 puntos y según Invamer por 4 puntos.

Mientras que si el que compite es Abelardo de la Espriella, en GAD3 el candidato del Pacto le saca 12 puntos y en Invamer 21 puntos. Otra vez se ven diferencias importantes en los números, mas no en la tendencia. Tal vez el dato más fuerte sobre la segunda vuelta es que, mientras en la de Invamer de febrero Iván Cepeda le sacaba 35 puntos a Paloma Valencia (65,2% a 30,7%), en la del domingo la diferencia es solo de 4,6 puntos (de 51,2% a 46,6%).

Ese cierre de brecha es, probablemente, el número más significativo de toda la oleada de encuestas: sugiere que la competencia real, en caso de segunda vuelta, podría ser mucho más reñida de lo que parecía hace apenas dos meses.

¿Por qué son distintos los resultados?

Consultando con especialistas en la materia, señalan que los números pueden variar porque las metodologías usadas son diferentes. La encuesta de Invamer es presencial y le muestran a cada encuestado el tarjetón oficial que se va a usar el 31 de mayo, con el candidato y su fórmula.

Atlas Intel, firma brasileña, tiene un método propio que se basa en selección aleatoria de personas que navegan por internet. Y GAD3, firma española con operación colombiana, usa encuesta telefónica asistida por computador. Cada método captura un electorado ligeramente diferente.

Invamer toca la puerta, se sienta en el corredor, le pregunta al votante en su casa en Apartadó o en Soacha y no tiene en cuenta a los votantes indecisos. GAD3 marca un número de celular, entrena a un entrevistador para que suene neutral, y pondera con la calculadora lo que el azar telefónico distorsiona. Atlas Intel no llama a nadie: espera a que el votante aparezca navegando en internet y lo intercepta con una pregunta, como si la encuesta fuera un aviso que se cruza en la pantalla.

Esa diferencia de acceso no es trivial. El votante que abre la puerta de su casa a un encuestador en Soacha no es el mismo que contesta una llamada de celular un martes al mediodía, ni el mismo que navega en internet en su tiempo libre. En cada caso hay un sesgo de selección distinto, y aunque las empresas aplican ponderaciones estadísticas para corregirlo, esos ajustes también implican supuestos sobre cómo es la población votante real, que pueden o no ser correctos.

También se ha dado un debate sobre la supuesta sobrerrepresentación de los estratos 1, 2 y 3 en las encuestas (en la de GAD son el 87% y en la de Invamer es un porcentaje parecido). Pero en realidad son muestras trabajadas estadísticamente que reflejan la población del país. El punto de fondo es que Colombia es un país mayoritariamente popular en su composición socioeconómica, y cualquier muestra representativa debería reflejar eso.

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EL COLOMBIANO consultó a Ricardo Ruiz, politólogo y analista de datos, y ratificó que las diferencias entre las encuestas de GAD3 e Invamer se deben “en buena parte” a la metodología. “La encuesta de Invamer es presencial y requiere un muestreo muchísimo más grande, y cuando se sobre representan estratos pequeños o áreas rurales, esos perfiles tienen actualmente cercanía con candidaturas como las de Cepeda, y en menor medida, Abelardo”, dijo. Hay otro factor que rara vez se discute en público: el efecto del momento en que se hace el trabajo de campo.

Las dos encuestas más recientes —Invamer y GAD3— se publicaron con un día de diferencia, pero el trabajo de campo de cada una se realiza en ventanas de tiempo distintas –GAD3 del 22 al 24 de abril, e Invamer del 15 al 24 de abril–, y en una campaña electoral, incluso 72 horas pueden ser suficientes para que un evento, una declaración o un escándalo muevan el marcador. Cuando los resultados se publican el mismo fin de semana, el lector asume que miden lo mismo; no necesariamente es así.

¿Y los otros candidatos?

En la encuesta de Invamer los candidatos de centro se desplomaron: Claudia López pasó de 11,7% a 3,6% y Sergio Fajardo de 6,6% a 2,5%, sumando entre los dos lo mismo que el voto en blanco (5%).

Entretanto, otros como Santiago Botero, Miguel Uribe Londoño, Luis Gilberto Murillo, Roy Barreras y otros no superan el 0,8%. De hecho, Barreras registra 0,0%, lo mismo que el desconocido Gustavo Matamoros.

El colapso del centro merece una lectura más cuidadosa. Que Claudia López y Sergio Fajardo sumen menos que el voto en blanco no es solo un dato electoral: es un síntoma de la polarización que atraviesa esta campaña. Los electores que se identificaban con una opción moderada parecen haberse redistribuido hacia los extremos del espectro o, simplemente, hacia la abstención.

Si esa tendencia se mantiene hasta el 31 de mayo, Colombia podría enfrentar una segunda vuelta en la que el centro no tendrá capacidad real de negociar ni de definir el resultado, cosa que sí ocurrió en las dos últimas elecciones presidenciales.

¿Cómo leer estas encuestas sin perderse?

Ante la avalancha de cifras contradictorias, hay algunas reglas básicas que ayudan a navegar el panorama. Primero, ninguna encuesta individual debe leerse como una fotografía definitiva de la realidad electoral: es una aproximación con margen de error, sesgos metodológicos y un momento específico de captura.

Segundo, la tendencia importa más que el número puntual: que Paloma Valencia suba en todas las encuestas es más informativo que la discusión sobre si está en 13% o en 19%.

Tercero, la comparación entre encuestadoras distintas debe hacerse con cautela; lo más honesto es comparar cada firma consigo misma a lo largo del tiempo.

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Bloque de preguntas y respuestas:

¿Qué significa que una encuesta diga que un candidato puede ganar en primera vuelta?
Significa que, según esa medición, supera el 50% proyectado dentro del margen estadístico, pero no garantiza el resultado electoral.
¿Por qué las encuestas de Colombia dan resultados diferentes?
Porque usan metodologías distintas (presencial, telefónica o digital), distintas fechas de medición y ponderaciones estadísticas diferentes.
¿Por qué cambian tanto las encuestas en pocos días?
Por cambios en el campo de medición, eventos políticos recientes y diferencias en las muestras poblacionales.