Colombia

¿Qué es la Renovación Católica Carismática, el movimiento detrás del retiro espiritual que hizo Abelardo de la Espriella?

El retiro espiritual previo a la posesión presidencial reavivó el debate sobre la relación entre política y religión en Colombia y despertó interés por la Renovación Católica Carismática, movimiento con el que han sido vinculados algunos integrantes del gabinete y el presidente electo.

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Comunicador social-periodista de la Universidad del Quindío y magíster en Hermenéutica Literaria de la Universidad Eafit. Sus textos han aparecido en revistas como Gatopardo, El Malpensante, Soho, Don Juan y Arcadia. Autor de los libros Volver para qué (Eafit, 2014) y La fuerza de esta voz (Tragaluz, 2022).

hace 12 horas

A pocos días de asumir la Presidencia de la República, Abelardo de la Espriella reunió por primera vez a los ministros y altos funcionarios que integrarán su gabinete en un retiro espiritual en el Colegio Marymount, en el corregimiento de Sabanilla, en Puerto Colombia (Atlántico).

Las imágenes difundidas posteriormente por el propio presidente electo y por varios de sus futuros ministros mostraron a los asistentes orando con las manos extendidas, de rodillas y con la frente en el piso y participando en dinámicas de alabanza. Como parte de la actividad, cada integrante del gabinete recibió una Biblia y una libreta de apuntes con la imagen gráfica del movimiento político Defensores de la Patria. ¿El caristmarismo va a dar línea en la Casa de Nariño?

En sus redes sociales, De la Espriella aseguró que el retiro le permitió reafirmar una convicción que, según ha expresado en repetidas ocasiones desde su campaña presidencial, orientará su forma de gobernar: “Para construir una gran Nación hay que poner a Dios en el centro de cada decisión”. El acto ha sido motivo de críticas y escepticismo en redes sociales; lo que sí es cierto es que se está consolidando esa presencia constante del discurso de la fe como parte de la narrativa política de Abelardo.

Durante los meses previos a las elecciones, De la Espriella habló en varias ocasiones sobre su conversión religiosa, explicó que años atrás era ateo y sostuvo que ese proceso transformó su manera de entender el liderazgo público.

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Aunque la presencia de referencias religiosas en la política colombiana no es nueva, el retiro espiritual del gabinete representa uno de los actos públicos más visibles de esa relación en un gobierno entrante. Desde comienzos del siglo XXI, distintos presidentes han mantenido vínculos con sectores cristianos y católicos, aunque con estilos diferentes. Durante los gobiernos de Álvaro Uribe, por ejemplo, fue frecuente la cercanía con iglesias cristianas y comunidades católicas, mientras que en campañas posteriores el respaldo de organizaciones religiosas continuó siendo un factor de relevancia electoral.

En el caso de De la Espriella, la dimensión espiritual ha ocupado un lugar central tanto en su discurso como en la imagen pública de su movimiento Defensores de la Patria. Casi todos los presidentes de este siglo, con excepción de Gustavo Petro, pasaron por la poderosa Misión Carismática Internacional de Bogotá, pastoreada por César y Claudia Castellanos, una de las bitácoras de la política evangélica. El voto creyente ha sido fundamental para la derecha en Colombia, sin embargo, es la primera vez en estos veintiséis años que un mandatario se muestra directamente confesional, lo que preocupa a más de uno en un país laico.

Ahora bien, no se sabe si todo esto es una puesta en escena o una verdadera adoración católica, sobre todo por la figura del vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, quien desde hace varios años ha manifestado públicamente su cercanía con comunidades católicas y espacios de evangelización. Además de participar en grupos de oración, Restrepo ha colaborado en iniciativas de formación para matrimonios y acompañamiento a parejas que atraviesan dificultades familiares, una labor pastoral que desarrollan diversas comunidades católicas en el país. Su presencia en estos espacios ha sido conocida antes de integrar la fórmula presidencial y forma parte de una práctica de fe que él mismo ha compartido en diferentes escenarios públicos.

Tras el retiro, Restrepo escribió en sus redes sociales que el propósito del encuentro fue “poner en manos de Dios la vida del presidente Abelardo de la Espriella” y pedir sabiduría para el nuevo gobierno. Restrepo también ha participado anteriormente en actividades pastorales y espacios de acompañamiento a matrimonios y parejas en crisis, además de integrar grupos de oración vinculados a comunidades católicas.

Y aunque Abelardo y Restrepo se han reconocido como católicos, en esta oleada creyente también está Jaime Andrés Beltrán, exalcalde de Bucaramanga y designado ministro de Vivienda, quien es cristiano evangélico. Justo el día del retiro espiritual trinó: “Hemos sido invitados por el presidente (...) a empezar con pie derecho. El primer evento al que nos han convocado es a un retiro espiritual.

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Sólo quienes logran entender la trascendencia que tiene el mundo espiritual en el desarrollo de un gobierno saben lo importante que es encomendarle y entregarle a Dios las decisiones y el camino hacia donde se dirige Colombia. Empezamos con pie derecho, poniendo a Dios en el centro, la patria milagro es más que un eslogan, es una reflexión pura del país que se quiere; si queremos ver las grandes transformaciones, van más allá de nuestras capacidades y es la confianza de lo que Dios pueda hacer”.

Estas palabras ponen en duda desde dónde se va a gobernar: ¿pensando en principios bíblicos o pensando en los principios constitucionales? La designada ministra de las Culturas, Paola Holguín, subió a sus redes una imagen de la Biblia que recibieron en el retiro espiritual con una frase apócrifa atribuida a George Washington: “Es imposible gobernar rectamente al mundo sin Dios y sin la Biblia”.

Lo que se mostró en el video de redes sociales es una práctica de catolicismo carismático, una corriente que usa las prácticas de los cristianos evangélicos, como largas jornadas de adoración y alabanza, ayuno y otras, que se escapan a la convencional eucaristía.

¿Qué es la Renovación Católica Carismática?

Aunque en los últimos días el nombre de la Renovación Católica Carismática (RCC) comenzó a circular con mayor frecuencia a raíz del retiro espiritual del gabinete del presidente electo, se trata de una realidad que lleva cerca de seis décadas formando parte de la Iglesia Católica y que hoy tiene presencia en decenas de países. A diferencia de una congregación religiosa o de una nueva iglesia, la Renovación Católica Carismática es considerada por la propia Iglesia como una corriente de espiritualidad.

El Vaticano, a través de CHARIS —el Servicio Internacional para la Renovación Carismática Católica creado por el papa Francisco en 2019—, la define como una “corriente de gracia”, una expresión que busca explicar que no se trata de un movimiento con un fundador único o una estructura jerárquica propia, sino de una experiencia espiritual que atraviesa diferentes comunidades, parroquias, ministerios y asociaciones de fieles dentro del catolicismo.

De acuerdo con la Renovación Católica Carismática de la Arquidiócesis de Medellín, el movimiento nació en 1967 en Estados Unidos y posteriormente se expandió a decenas de países, incluyendo Colombia. Su propósito principal es impulsar una renovación espiritual dentro de la propia Iglesia Católica, fortaleciendo la vida sacramental y el compromiso de los fieles con la evangelización.

En la práctica, muchos de sus encuentros se caracterizan por un estilo de oración más participativo que el de otras expresiones tradicionales del catolicismo. Son comunes los cantos de alabanza, las oraciones espontáneas, la lectura de la Biblia, los momentos de silencio, la imposición de manos como gesto de oración y los retiros espirituales orientados al crecimiento de la vida de fe. Precisamente, varias de esas prácticas fueron visibles durante el retiro realizado por el gabinete del presidente electo, lo que llevó a numerosos usuarios en redes sociales a relacionar el encuentro con la Renovación Católica Carismática.

El retiro de Duquesne que marcó el inicio

El origen de la Renovación Católica Carismática suele situarse entre el 17 y el 19 de febrero de 1967, durante un retiro espiritual realizado en la Universidad de Duquesne, en Pittsburgh (Estados Unidos). Ese encuentro es considerado por el propio movimiento como el punto de partida de esta corriente de espiritualidad dentro de la Iglesia Católica. Según los testimonios de sus participantes y publicaciones institucionales de la Renovación, un grupo de profesores y estudiantes se reunió con el propósito de profundizar su vida de oración y pedir una mayor acción del Espíritu Santo.

Al finalizar el retiro, varios de ellos aseguraron haber vivido una profunda experiencia espiritual que transformó su manera de vivir la fe. Los asistentes relataron un renovado deseo de orar, leer la Biblia, evangelizar y participar más activamente en la vida de la Iglesia. Con el paso de los meses, esa experiencia comenzó a extenderse a otras universidades, parroquias y comunidades católicas de Estados Unidos. Con el tiempo, la Renovación Católica Carismática llegó a Europa, América Latina, África, Asia y Oceanía. En la actualidad tiene presencia en más de un centenar de países y, según información institucional del propio movimiento, reúne a millones de fieles en el mundo, aunque no existe un censo universal debido a que está integrada por miles de comunidades y organizaciones autónomas.

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¿Cómo llegó la Renovación Católica Carismática a Colombia?

La expansión del movimiento alcanzó rápidamente a América Latina durante la década de 1970. De acuerdo con archivos de la Corporación Centro Carismático Minuto de Dios, Colombia desempeñó un papel importante en la difusión de esta espiritualidad en el mundo hispanohablante, especialmente a través de la obra pastoral desarrollada en la Organización Minuto de Dios.

Sacerdotes como Rafael García Herreros y posteriormente Diego Jaramillo acogieron la experiencia carismática y comenzaron a integrarla con los programas de evangelización y trabajo social que ya adelantaba esa institución. Desde Bogotá se impulsaron encuentros de formación y espacios de oración que posteriormente reunieron a participantes de distintos países latinoamericanos, contribuyendo a la expansión del movimiento en la región.

Con el paso de los años surgieron comunidades carismáticas en la mayoría de diócesis colombianas. Actualmente, existen grupos vinculados a parroquias, movimientos laicales, universidades y comunidades de evangelización que desarrollan actividades de formación espiritual bajo la orientación de las respectivas jurisdicciones eclesiásticas. La Arquidiócesis de Medellín, por ejemplo, cuenta con una estructura propia de la Renovación Católica Carismática que organiza encuentros de formación, retiros espirituales, escuelas para servidores y grupos de oración distribuidos en diferentes parroquias.

Una espiritualidad con múltiples expresiones

La Renovación Católica Carismática reúne distintas comunidades que comparten una misma espiritualidad, aunque funcionan con diferentes formas de organización dentro de la Iglesia Católica.

Su expresión más común son los grupos de oración parroquiales, donde laicos y familias se reúnen para orar, leer la Biblia, participar en momentos de alabanza con música de inspiración cristiana y fortalecer su vida de fe. También existen comunidades y ministerios dedicados a la evangelización, los retiros espirituales y el acompañamiento familiar. Aunque cada comunidad tiene características propias, todas siguen la doctrina de la Iglesia Católica y mantienen la eucaristía como centro de la vida sacramental.

Los encuentros de oración se entienden como un complemento para fortalecer la fe, la vida comunitaria y la formación espiritual. Uno de los conceptos más representativos de la Renovación Católica Carismática es el llamado “Bautismo en el Espíritu Santo”, una experiencia espiritual que suele generar preguntas incluso entre muchos católicos que no hacen parte del movimiento. De acuerdo con la enseñanza de la Iglesia Católica, no se trata de un nuevo sacramento ni reemplaza el bautismo o la confirmación, ya que ambos son considerados únicos e irrepetibles.

La Renovación lo define como una experiencia de renovación espiritual que busca reavivar la gracia recibida en esos sacramentos y propiciar un encuentro personal con Jesucristo, fortaleciendo la vida de oración y el compromiso con la fe.

Según el movimiento, esta experiencia busca que los creyentes pasen de vivir una fe basada en la costumbre a una relación más consciente y activa con el cristianismo, renovando la vida espiritual de quienes ya pertenecen a la Iglesia Católica. Aunque los encuentros de oración son una de las expresiones más visibles de la Renovación Católica Carismática, gran parte de su trabajo se desarrolla a través de programas de formación para jóvenes, escuelas de liderazgo, acompañamiento espiritual, misiones de evangelización, visitas a personas enfermas y proyectos de servicio social.

El movimiento también impulsa ministerios orientados al fortalecimiento de la vida familiar, con espacios para novios, matrimonios y padres de familia, además de procesos de acompañamiento pastoral para parejas que atraviesan dificultades.

En este tipo de iniciativas ha participado el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, quien ha manifestado públicamente su cercanía con el acompañamiento a matrimonios y con grupos de oración. Asimismo, existen ministerios dedicados a la música, la comunicación, la intercesión y el trabajo con niños y jóvenes. Estas actividades se desarrollan en distintas diócesis del país, incluida la Arquidiócesis de Medellín, bajo la orientación de la Iglesia Católica, con el propósito de complementar la labor pastoral de las parroquias.

¿Por qué el retiro del gabinete despertó tanto interés?

El retiro espiritual encabezado por el presidente electo Abelardo de la Espriella y su gabinete despertó un amplio debate sobre el papel de la religión en la vida pública. Mientras algunos lo interpretaron como una expresión de la libertad religiosa de los futuros funcionarios, otros plantearon interrogantes sobre la relación entre las creencias personales de los gobernantes y el ejercicio del poder.

Las imágenes del gabinete orando, las referencias constantes de De la Espriella a la fe y la participación de algunos integrantes del nuevo Gobierno en actividades religiosas también despertaron el interés de muchos ciudadanos por conocer qué es la Renovación Católica Carismática y cuál es su papel dentro de la Iglesia Católica. Especialistas en derecho constitucional recuerdan que la Constitución de 1991 garantiza la libertad de cultos y el derecho de todas las personas a profesar y expresar sus creencias.

Al mismo tiempo, establece que Colombia no tiene una religión oficial y que las decisiones del Estado deben respetar los principios de igualdad, pluralismo y libertad de conciencia. En ese contexto, el debate no gira únicamente en torno a la fe de los gobernantes, sino a cómo esas convicciones conviven con el deber de garantizar los derechos de una sociedad diversa desde el punto de vista religioso y cultural.

Más allá de esa discusión, el retiro volvió a poner en el centro de la conversación a la Renovación Católica Carismática, una corriente de espiritualidad reconocida por la Iglesia Católica desde hace casi seis décadas. El interés generado por este encuentro ha llevado a más personas a preguntarse por el origen, las prácticas y el papel que desempeña este movimiento dentro del catolicismo.

De declararse ateo a convertir la fe en parte de su discurso

La presencia de la religión en la vida pública de Abelardo de la Espriella contrasta con la postura que él mismo decía tener años atrás.Según publicaciones divulgadas por su movimiento político, Defensores de la Patria, el hoy presidente electo manifestó durante buena parte de su vida que se consideraba ateo y que su visión del mundo estaba sustentada principalmente en la razón.

De acuerdo con esa misma información, un hecho familiar ocurrido hace aproximadamente cinco años marcó un punto de inflexión. La muerte de una prima a quien describía como una hermana habría motivado un proceso personal de reflexión y acercamiento a la fe católica.

Desde entonces, De la Espriella ha relatado públicamente que ese proceso transformó su manera de entender la vida, fortaleció sus convicciones personales y modificó su visión sobre el liderazgo. Durante la campaña presidencial utilizó en varias oportunidades ese testimonio para explicar que su conversión religiosa no obedecía a una estrategia política, sino a un proceso que, según ha sostenido, comenzó años antes de aspirar a la Presidencia.

Esa narrativa volvió a cobrar fuerza durante el retiro espiritual del gabinete, en el que el mandatario electo insistió en que las decisiones de su administración estarán guiadas por principios que, desde su perspectiva, encuentran sustento en la fe.