Un “Neruda” paisa forma a las nuevas generaciones de trovadores en El Carmen de Viboral
Edwin Alexis Alzate les enseña a niños y adultos el verso cantado en la Escuela de Trovadores de este municipio del Oriente antioqueño.
Periodista de la Universidad de Antioquia. He trabajado como fact-checker en La Silla Vacía y ahora hago parte de la sección de Tendencias de El Colombiano.
Entre coreografías que siguen canciones que dejan el sinsabor de si fueron hechas o no con inteligencia artificial, y vlogs que crean la ilusión de haber acompañado durante un día completo a un desconocido, en TikTok aparece cada semana algún video de niños y jóvenes –con sombrero y hasta con poncho y carriel– trovando sobre los asuntos más inesperados.
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¿Cuáles son esos asunto sobre los que trovan? Estos: Cómo sería el mundo si estuviera al revés; cuál consejo le darían a su público y cuál es el mejor juego en línea.
“Para mí es el Among Us, / un juego que es muy serio. / Cuando soy el impostor, / le meto puro misterio”, dice Martín Pérez en un video de TikTok que dura poco más de dos minutos y en el que aparece con letras blancas y azules su nombre de trovador: Dimitri. Él, junto con otros catorce niños, se reúne cuatro de los siete días de la semana en ese edificio de fachada verde de principios del siglo XX, donde funciona el Instituto de Cultura de El Carmen de Viboral, para aprender el arte de la trova.
Grabar un video con una temática distinta cada semana para subir a la red social china –en la que ya acumulan más de 23.000 seguidores y tienen publicaciones con más de dos millones de visualizaciones– es solo una pequeña parte de las clases que les dicta “Neruda”, no el poeta chileno, sino el trovador paisa que ha hecho del verso cantado una vocación, tanto arriba del escenario como por fuera de él.
Edwin Alexis Alzate, recién campeón del Festival Nacional de la Trova en la Feria de Manizales 2026, es el verdadero nombre del profesor de la Escuela de Trovadores. Para comprender cómo llegó a enseñarle a los más de cincuenta alumnos que tiene hoy en este municipio del Oriente antiqueño, hay que retroceder casi diecisiete años, exactamente al 2009, cuando en pleno parque de Marinilla se encontró de frente con un letrero que decía: “¿Quiere aprender a trovar?”.
– Y claro que quería. Siempre quise aprender a trovar desde muy niño. Incluso, cuando estaba en el colegio, quise hacerlo, pero no tenía esa habilidad. Entonces apareció ese proyecto que era de la Asociación de Trovadores de Colombia (Astrode), que en realidad, no era un programa para aprender a trovar, sino para formar profesores de trova –cuenta Alzate.
Como dijo Edwin, el asunto o, más bien, el sueño, era cosa de infancia: ahí es cuando menciona un episodio ocurrido en 1998, cuando tenía 12 años, en el que a su colegio llegaron a preguntar quién sabía trovar y él, entusiasmado, decidió levantar la mano y participar en una actividad. La “pela”, la derrota “tan brava” que le dieron, asegura, puede ser el motivo de que creciera con ganas de aprender. A eso se suma que los marinillos son referentes de la trova en Antioquia y en el país.
Entonces, a esos veintitantos años, cuando se le apareció el aviso milagroso, se preparó como docente al tiempo que como trovador. Aprendió las bases del género, que son esencialmente gramaticales: estudió las figuras literarias fundamentales y, a partir de ahí, trabajó otros aspectos como la expresión corporal, la expresión oral, la iniciación musical y, en general, la formación integral del artista y también de la persona.
Después de una formación intensiva, Edwin montó la escuela de trovadores en Marinilla, donde enseñaba gratis a todo aquel que quisiera ser como “Minisicuí” o “Gelatina”, los referentes del pueblo si de versos se hablaba. Fue hasta 2014, cuando llevaba ya cuatro años de trabajo continuo con sus estudiantes, que uno de ellos ganó por primera vez un título: Sebastián Marín, conocido como “El Chiqui”, se coronó como rey del Festival Nacional Infantil de la Trova Ciudad de Medellín.
Ahí comenzó la racha ganadora que les duró cuatro años consecutivos. En 2017 los triunfos pararon, pero al año siguiente volvieron y con creces: por primera vez en la historia del concurso, una mujer se convirtió en la Reina del Festival Nacional Infantil de la Trova. La victoria fue para Silvana Zuluaga García, “Alondra”, y, al año siguiente, llegó la segunda mujer campeona: Jasbleidy Mejía, “Luna”.
En 2021, Alzate llevó la escuela a Rionegro y ese mismo año otro de sus alumnos, Jerónimo Aristizábal Marín, “El Cóndor del Oriente”, también fue campeón. En 2022 y 2023, Kevin Duque Loaiza, “El Paisita del Oriente”, fue bicampeón. Ya en 2022 llegó a El Carmen de Viboral, donde la escuela de trovadores, a diferencia de otros municipios de la subregión, está institucionalizada mediante un Acuerdo Municipal expedido en 2018 por el Concejo Municipal.
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Conociendo la lista de triunfos, uno puede llegar a preguntarse a qué se debe tanta victoria y, en este caso, se diría que a la disciplina. Pero tal vez el gran misterio es cómo, durante casi dos décadas, un abogado de profesión ha logrado competirles a los smartphones, al PlayStation, a las redes sociales y ahora a la inteligencia artificial por el efímero tesoro que puede ser la atención de un niño, y más a la hora de enseñarle un arte que, si bien es patrimonial, puede ser considerado una cuestión exclusiva de mayores para los más pequeños.
La clave del éxito es la metodología que “Neruda” ha construido durante estos años, la cual, como menciona él, surgió de su primer viaje a Cuba, donde la tradición de la trova se remonta al siglo XIX, con artistas que iban de un lugar a otro cantando con su guitarra y que, gracias a ello, se ha convertido en uno de los países más reconocidos del mundo por esta expresión artística.
–Ellos tienen una pedagogía basada en la lúdica, en el juego. Si enseñan las rimas jugando, los niños las aprenden jugando, pero terminan compitiendo. Nosotros hacemos lo mismo. Me inventé una metodología para enseñar porque es muy difícil que un alumno dure un año con uno y quiera seguir al siguiente. Después de un año con un profesor, normalmente ya no quiere volver a verlo. Aquí hay niños que llevan conmigo hasta 14 años, explica Edwin.
Y en la Escuela de Trovadores el juego comienza desde que los alumnos cruzan la puerta: el que llegue primero se gana 100 puntos; el segundo, 90; el tercero, 80. Si el profesor hace una pregunta, quien la responda se gana 100 puntos. Si hace una trova sobre el tema que propone, obtiene 100 puntos; si no, 50. Lo mismo pasa con las tareas. Eso sí: aunque compitan, lo importante es repetir continuamente que es un juego; que lo importante no es ganar, sino asistir y compartir con los amigos que van haciendo gracias a la trova.
Para improvisar también hay dinámicas. Por ejemplo, juegan a ver quién dice más elementos de la tabla periódica, más capitales del mundo o más instrumentos musicales. También está la grabación del video semanal de TikTok, en la que Alzate les propone un tema sobre el que deben hacer una trova que ellos ya saben que luego será publicada en la cuenta viral de su profesor, la cual terminó convirtiéndose en la de sus pupilos.
Luego de cuatro años de trabajo en El Carmen –también ha enseñado en La Ceja y actualmente lo hace en El Peñol–, el año pasado llegó el primer título para uno de los alumnos de este grupo. Miguel Ángel García Quintero ganó el Festival Nacional Infantil de la Trova Ciudad de Medellín y, al recibir el título, llorando y trovando, dijo que “la gloria es pa’ Dios, que hoy me dio su ayuda, y yo no sería nada sin mi profesor Neruda”.
“Orión” –que, además de trovar, recientemente apareció en Dear Killer Nannies, la serie de Disney inspirada en la vida de Juan Pablo Escobar, hijo de Pablo Escobar– es el nombre de trovador del niño de 13 años que explica que, contrario a lo que pensaban quienes decían que se había puesto ese nombre artístico por un personaje de Free Fire, en realidad fue por el de una de las constelaciones más brillantes del cielo y por el cazador de la mitología griega al que Zeus puso entre las estrellas. “Para brillar en el escenario y cazar titanes”, se bautizó de esa manera.
—Lo que más me gusta de la escuela es compartir con mis compañeros, aprender unos de otros y que el aprendizaje sea mutuo. También destaco la metodología del profesor Neruda, que me parece muy buena. Siento que ha formado grandes personas y también a muchos reyes nacionales de la trova—, asegura Miguel, en lo que coincide Martín, más conocido como “Dimitri”, quien agrega que una de las grandes lecciones de la trova es el respeto por el otro y aprender a ser mejores personas.
Haciendo cuentas a vuelo de pájaro, Alzate calcula que ha formado aproximadamente a 500 trovadores. Para esta nueva edición del festival, que tendrá sus semifinales este viernes y este sábado, se presentaron 50 de sus estudiantes, unos en la categoría de mayores y otros en la infantil, y hasta él mismo está compitiendo.
Aunque su deseo es que ganen sus alumnos, lo cierto es que a todos los ha formado para que sean tolerantes ante la frustración, porque el trovador siempre debe enfrentarse al hecho de que la mayor probabilidad es perder. Más que la velocidad mental, la capacidad de reacción o el repentismo, aceptar la derrota y continuar es, tal vez, la lección más importante que ha ofrecido a niños, jóvenes y adultos.
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–El trabajo que hago no consiste únicamente en enseñar trova; también enseño pasión por la trova. Y esa pasión significa defender un patrimonio desde muchos puntos de vista. Siento que todos estos niños están haciendo un trabajo muy bonito y que, en el futuro, serán ellos quienes se encarguen de preservar este patrimonio. Si la trova no ha crecido en algunos lugares es por falta de respaldo institucional, porque donde hay apoyo y se siembra la semilla de la trova, siempre dará fruto el verso improvisado durante muchos años, considera.
Bloque de preguntas y respuestas
- ¿Quién es Edwin Alexis Alzate, conocido como “Neruda”, y por qué es reconocido en la trova?
- Edwin Alexis Alzate es un trovador antioqueño, abogado de profesión y profesor de la Escuela de Trovadores. En 2026 se coronó campeón del Festival Nacional de la Trova en la Feria de Manizales y ha formado durante casi dos décadas a cientos de niños y jóvenes, varios de ellos campeones nacionales de la trova.
- ¿Dónde funciona la Escuela de Trovadores que forma campeones nacionales?
- La escuela funciona en el Instituto de Cultura de El Carmen de Viboral, en el Oriente antioqueño. Además, Edwin Alzate ha dirigido procesos similares en municipios como Marinilla, Rionegro, La Ceja y El Peñol.
- ¿Qué metodología utiliza la Escuela de Trovadores para enseñar a niños y jóvenes?
- La escuela emplea una metodología basada en el juego y la lúdica. Los estudiantes acumulan puntos por llegar temprano, responder preguntas, improvisar trovas y cumplir tareas, con el objetivo de mantener la motivación mientras desarrollan habilidades de expresión oral, creatividad y trabajo en equipo.