Así fue el Festival Estéreo Picnic 2026: homenaje a Yeison Jiménez, Sabrina arrestó a Doechii y otras sorpresas
Más de 140.000 personas asistieron al evento que este año trajo artistas de talla mundial como Sabrina Carpenter, Tyler the Creator, Lorde, Deftones, Doechii y más. Esto fue lo que pasó durante los tres días.
Comunicadora social con énfasis en Periodismo y Audiovisual de la Javeriana. Ha trabajado para El Tiempo, Portafolio, Directo Bogotá y ahora en EL COLOMBIANO. Apasionada por temas de cultura, género y derechos humanos.
Por primera vez en años salió el sol en el Festival Estéreo Picnic. Durante tres días, la capital colombiana recibió a más de 50 artistas de talla nacional e internacional que cantaron una tras otra sin dar respiro. En los camerinos y carpas de producción, algunos de ellos recibían oxígeno; mientras que afuera, en los cinco escenarios, 140.000 personas cantaban y bailaban para celebrar los 15 años del evento que puso a Colombia en la ruta de las giras angloamericanas.
Este fin de semana, School of Rock fue el grupo encargado de iniciar la fiesta. En el escenario principal, niños y adolescentes tocaron clásicos de Aerosmith, Guns N’ Roses, Rolling Stones y demás estrellas de los ochenta y noventa. Su mensaje fue claro: “Somos la siguiente generación de estrellas”. Con aquella afirmación le dieron paso a que otros talentos colombianos desplegaran sus propuestas.
El viernes, Manu llevó funk; Peter Blue, electrónica combinada con ritmos latinos; Timo, pop y Entreco armó el primer pogo del día. El sábado, Universe extendió el ritmo urbano caleño; Manuel Lizarazo puso a bailar al público con baladas y Aria Vega armó la fiesta con su éxito tiktokero Chévere. Para el domingo, la banda paisa Pirineos en Llamas abrió el escenario “Un mundo distinto”; y Agraciada dio un show armado, literalmente, con el poder y los talentos de la amistad.
El viernes fue el día en el que el piso tembló. Primero, Katseye, la girl band inspirada en el estilo del k-pop, logró cautivar, no solo a sus fans, sino también a quienes no las conocían. Sin embargo, su espectáculo se vio opacado.
Desde el inicio hasta el fin, varios asistentes giraron su cabeza y le dieron la espalda a la tarima. ¿La razón? La gradería de menores hizo mover el piso con sus saltos y opacó la voz de las cantantes por momentos. “Miren cómo lo disfrutan”, dijo alguien. “Deberían estar más al frente”, le contestaron. La sinergia entre el público adolescente junto al amplio despliegue musical de la banda marcaron el show como uno de los mejores del día.
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Otro grupo que también resaltó fue Turnstile, que desde sus primeros acordes ya tenía al menos cinco pogos corriendo a toda velocidad. En las pantallas mostraban algunas muletas rebotando, bastones meciéndose y gafas volando mientras que cientos corearon éxitos como Mistery, Blackout y Birds: el piso no dejó de temblar al ritmo de los saltos, y al final, quedaron llaves, accesorios y documentos esperando a ser reclamados.
En las vallas se alcanzaba a notar como fanáticos de Kendrick Lamar se aferraban a las barandas para no ser arrastrados por la corriente de locura que la banda de Hardcore había iniciado. Pero antes de que fuera su turno de disfrutar, Lorde se llevó la atención.
En su primera visita a Colombia, la cantante conmovió con sus interpretaciones de Liability y Team, y antes de irse agradeció por la sinceridad y la energía de Bogotá. Las luces de “Un Mundo Distinto” se apagaron y en el escenario “Estéreo Picnic”, los bajos retumbaron, anunciando que era el turno de Tyler the Creator, quien se subió al escenario luciendo un traje amarillo que lo destacó de lado a lado en el escenario.
El público enloqueció con Sugar on my Tongue, canción que el rapero aprovechó para mover sus caderas. Quien no le pudo seguir la pista rapeando, lo pudo hacer bailando.
Al final del día, la postal fue Tyler sosteniendo una bandera de Colombia en donde salía él abrazado con Kali Uchis y Diomedes Díaz. En ese momento, las risas fueron opacadas por la pólvora, y los recuerdos de aquel momento fueron publicados en redes junto a canciones como Viva Colombia, Viva Falcao y Amarte más no pude. El rapero prometió volver.
El sábado fue un día de homenajes: cerca de las ocho de la noche, Luis Alfonso le dedicó una canción a Yeison Jiménez. Más tarde, Kygo le rindió homenaje a Avicii tocando su canción más famosa: Wake Me Up. El Dj también aprovechó para dar un recorrido nostálgico por joyas del EDM, como Levels, Titanium y Somebody That I Used To Know.
Más temprano, la atención se la llevó el grupo 31 Minutos. En una hora, los artistas chilenos resumieron un show de dos horas en tan solo una que incluyó a los famosos títeres del programa, pero también a músicos y cantantes que interpretaron éxitos de la serie homónima como Bailan sin César, Tangananica, Tangananá, Señora, devuélvame el balón, o si no, no sé qué haré y el tema de apertura.
En el público, decenas de personas llevaban orejas rojas y largas, haciendo homenaje a Juan Carlos Bodoque, uno de los personajes más reconocidos y queridos del programa. A pesar de ser un show de títeres, el público fue conformado por jóvenes entre 20 y 30 años, quienes elogiaron la esencia de 31 Minutos: el humor simple.
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Aquel día también destacaron las presentaciones de Young Miko, a quien le corearon casi todas y recibió elogios del público entre canciones; también el show de The Killers, una banda que, a pesar de que se presenta seguido en Colombia, nunca ha decepcionado: para algunos ya es un clásico que repetirían una vez más, Al final, Swedish House Mafia fue destacado como uno de los mejores espectáculos de electrónica de la jornada en general: alguien en el público gritó que su setlist fue “mera farra”.
El tercer día de festival fue el que más afluencia de gente tuvo. A las dos de la tarde y un minuto, una avalancha de personas vestidas con lentejuelas, minifaldas, sombreros vaqueros y brillos corrió hacia el escenario principal. En menos de veinte minutos aquel espacio ya estaba lleno: dijeron que querían ver a Sabrina Carpenter. Pero para eso aún faltaban más de ocho horas.
En ese lapso, Viagra Boys, calentó los motores rockeros para Deftones; Interpol mantuvo arriba el ánimo con un ritmo más calmado y en el principal, la rapera Doechii recibió el primer coro de gritos diciéndole “mamasita”. Su show fue uno de los más comentados de la jornada: dio historia, dio baile, dio rap y, al final, le dio un regalo a sus fans repitiendo la interpretación de uno de sus éxitos, Nissan Altima. Su setlist también incluyó Denial is a River y Anxiety.
Del rap, el público pasó al metal. En solo minutos, el ritmo urbano desapareció y la batuta quedó en las manos de la guitarra y voz de Chino Moreno. El público saltó en cada una de las canciones, que incluyó éxitos como Be Quiet and Drive y My Own Summer. Al igual que en Turnstile, los pogos dejaron pertenencias rotas en el suelo, y es que, incluso aquellos que no conocían a la banda fueron contagiados con su energía.
Su presentación duró poco más de una hora, y la expectativa al rededor no fue en vano: al terminar, cientos de personas vestidas con ropa negra, cuero y botas pesadas caminaron hacia el escenario principal, desde donde sonaba música disco: era el turno de Sabrina Carpenter.
En el público, alguien gritó que era el momento de “las girls”. Para las diez de la noche, los rockeros descansaban en la parte de atrás, y los amantes del pop saltaban cerca al escenario. En tarima, Sabrina interpretó todos sus éxitos: Taste, Bussy Woman, Please Please Please, House Tour, Juno y Expresso. En el medio, la artista estadounidense bailó, saltó y cambió de ropa.
Antes del espectáculo, hombres y mujeres compartieron sus experiencias amorosas y las líneas de tiempo que explican sus corazones rotos.
Aquellas experiencias fueron el motor para varios momentos icónicos de la presentación de Sabrina: el “arresto” de Doechii; la pose de Juno en donde sostuvo la bandera de Colombia (al revés) y el momento en el que miles de personas gritaron “inútil”, “lento” y “niños” en conjunto con la cantante, quien tuvo que tomar una pausa para nivelar su saturación de oxígeno.
”Mamasita”, le gritaron. Ella respondió: “Nunca me habían dicho así, pero me encanta. ¿Podrían repetirlo, por favor?”. El público lo hizo. “¡Bogotá: Gracias, gracias. Te amo!”, repitió la cantante el resto de la noche. Al igual que Tyler, Sabrina prometió volver.
La noche (que ya había sido precedida por rap, rock y pop) cerró con un setlist de electrónica a cargo de uno de los djs más emblemáticos del siglo: Skrillex, quien tocó clásicos del EDM como Harlem Shake, Summit, Where Are U Now y Bangarang. Antes de irse, cerca de la una y media de la mañana, el artista invitó a Young Miko al escenario, anunciando una colaboración.
La fiesta electrónica siguió y, tras apagarse las luces, solo quedaron los juegos pirotécnicos. La fiesta de quince terminó.
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