Con 200 funciones al año, Casa Teatro El Poblado apuesta al teatro reflexivo
Desde este viernes, publicaremos cada semana una nota sobre los sitios culturales que alientan las conversaciones en la ciudad.
Periodista, Magíster en Estudios Literarios.
Sergio Dávila Llinás, director ejecutivo de la Casa Teatro El Poblado, no hace concesiones: dice que al momento de hacer la programación del centro cultural no piensa en los intereses del público –entretenimiento–, sino en los de los artistas –el teatro reflexivo–. “Nosotros hacemos y queremos un teatro que haga que la gente piense, salga de las funciones a leer. No nos interesa el entretenimiento. El Poblado está lleno de sitios para que la gente se entretenga”, dice Sergio, que lleva siete años al frente de este teatro, que tiene un aforo para 156 personas y está ubicado en el sector de Santa María de los Ángeles, el último barrio de Medellín antes de Envigado.
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Según Dávila, el teatro no fue solicitado por la comunidad. Señala que el sector carece de tiendas y que cuando un barrio no tiene comercio de proximidad presenta baja identidad comunitaria. También indica que el parque del sector es el único de Medellín que no cuenta con mercado campesino. Afirma que en siete años solo identifica encuentros vecinales masivos durante el Día de las Velitas y que se trata de una comunidad donde se conocen más los perros que las personas. Dice que la gente de otras zonas de Medellín y de otros municipios del área metropolitana son el público de la agenda de eventos del teatro, que incluye exposiciones de arte plástico, presentaciones de libros, tertulias y espacios formativos.
Las primeras cuatro directoras intentaron vincular a los vecinos mediante envío de boletas e información administrativa, pero, según Dávila, no se logró consolidar asistencia. Afirma que la comuna 14 tiene recursos económicos, pero menor interés por propuestas de reflexión en comparación con otras zonas de la ciudad. Señala que predominan eventos masivos y conciertos y que el consumo de teatro y arte reflexivo es bajo.
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Frente a ese contexto, Sergio orientó la programación hacia grupos emergentes y procesos universitarios. Dávila afirma que la sala es una de las mejor equipadas técnicamente en Medellín y decidió ponerla a disposición de colectivos sin sede propia. Sostiene que cuando un grupo emergente se presenta en condiciones técnicas adecuadas logra vender entradas. Explica que dejó de centrar la estrategia en la búsqueda directa de público y la enfocó en los artistas, bajo la premisa de que el artista convoca a su audiencia.
El teatro no cuenta con librería. Sin embargo, realiza lanzamientos de libros y mantiene desde 2021 un grupo de lectura de filosofía escrita por mujeres. El encuentro se realiza todos los miércoles a las 6:00 p. m. y consiste en lectura en voz alta. La participación es de entrada libre. Además de la programación artística, el espacio alberga eventos empresariales.
En formación, ofrece dos procesos con costo. El primero es un laboratorio teatral para actores desde los 16 años, que trabaja autores universales con lectura dramática final. El segundo es un taller de teatro para niños y niñas que se realiza los sábados desde hace cinco años y culmina con un montaje.
El equipo de trabajo está conformado por cinco personas: administración, comunicaciones, dirección y programación, técnico y servicios generales. El grupo de creación funciona bajo modalidad de compañía por proyecto. Dávila convoca artistas según las necesidades de cada montaje. Mantiene un núcleo aproximado de diez artistas, en su mayoría mujeres. Señala que busca equilibrar la participación de género en un campo donde históricamente los hombres han tenido mayor visibilidad.
El teatro realiza alrededor de 200 funciones al año entre presentaciones, procesos formativos y actividades de danza y música. Abre programación el segundo o tercer fin de semana de enero y cierra el 16 o 17 de diciembre. Las funciones se programan de jueves a sábado. La galería atiende de 9:00 a. m. a 5:00 p. m.; lunes, martes y miércoles extiende hasta las 8:00 p. m. por el club de filosofía, y los demás días hasta las 10:00 p. m., con función teatral.
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El restaurante no opera como bar nocturno. Aunque vende licor, la dirección afirma que no busca consolidarse como lugar para consumo de alcohol sino como espacio de reflexión.
En financiación, participa en los programas Salas Abiertas del distrito y Salas Concertadas del Ministerio de Cultura. El resto del presupuesto proviene de autosostenimiento mediante alquileres, programación y convenios, entre ellos proyectos con la Cámara de Comercio y acuerdos con instituciones educativas. Dávila señala que este esquema es común entre los teatros de Medellín y que los recursos públicos no cubren la totalidad de los costos de funcionamiento.
El precio de las entradas va desde 10.000 pesos para públicos de estratos 1, 2 y 3 que acrediten servicios públicos, hasta 50.000 pesos según el evento. La dirección prioriza la asistencia de estudiantes.